Hoy en un restaurante vi a una madre educando a su hija. El plato de la niña solo tenía dos trozos de carne, uno grande y uno pequeño. La madre le preguntó: “Yo también quiero comer uno, ¿vas a darme el grande o el pequeño?” La niña respondió: “Te doy el pequeño, quiero comer el grande”. Cuando pensé que esa madre iba a regañar a la niña, para mi sorpresa, no lo hizo. En cambio, dijo con aprobación: “Cariño, lo hiciste muy bien, recuerda, compartir es darte lo que te sobra a los demás, no lo que realmente necesitas, para no hacerte sentir mal”. Al escuchar esto, algunas de mis ideas se derrumbaron de repente.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Hoy en un restaurante vi a una madre educando a su hija. El plato de la niña solo tenía dos trozos de carne, uno grande y uno pequeño. La madre le preguntó: “Yo también quiero comer uno, ¿vas a darme el grande o el pequeño?” La niña respondió: “Te doy el pequeño, quiero comer el grande”. Cuando pensé que esa madre iba a regañar a la niña, para mi sorpresa, no lo hizo. En cambio, dijo con aprobación: “Cariño, lo hiciste muy bien, recuerda, compartir es darte lo que te sobra a los demás, no lo que realmente necesitas, para no hacerte sentir mal”. Al escuchar esto, algunas de mis ideas se derrumbaron de repente.