Grok, el chatbot de IA, ha enfrentado un aumento en la supervisión regulatoria en todo el mundo. Malasia se ha unido ahora a varias naciones en restringir el acceso a la plataforma, citando preocupaciones sobre la capacidad del sistema para generar y distribuir imágenes sexuales inapropiadas. Esta represión refleja un patrón global más amplio, ya que los gobiernos y reguladores intensifican la supervisión de las herramientas de IA generativa, exigiendo una mayor responsabilidad a los desarrolladores en la moderación de contenido dañino y las protecciones de seguridad para los usuarios.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Grok, el chatbot de IA, ha enfrentado un aumento en la supervisión regulatoria en todo el mundo. Malasia se ha unido ahora a varias naciones en restringir el acceso a la plataforma, citando preocupaciones sobre la capacidad del sistema para generar y distribuir imágenes sexuales inapropiadas. Esta represión refleja un patrón global más amplio, ya que los gobiernos y reguladores intensifican la supervisión de las herramientas de IA generativa, exigiendo una mayor responsabilidad a los desarrolladores en la moderación de contenido dañino y las protecciones de seguridad para los usuarios.