La deuda soberana de Ucrania tuvo un cierre fuerte en 2025, pero el impulso se estancó una vez que llegamos a este año. ¿El cambio? Los inversores se mostraron recelosos respecto a cómo están evolucionando realmente las negociaciones de paz. El optimismo inicial que impulsó la subida se está agotando a medida que el camino a seguir se vuelve más turbio. Cuando hay dudas sobre si las conversaciones realmente conducirán a algún lado, el dinero tiende a volverse cauteloso. Los mercados de bonos no gustan de la ambigüedad, especialmente cuando el riesgo geopolítico ya está incorporado. Hasta ahora en este año, estamos viendo ese retroceso clásico: en cuanto entra la incertidumbre, la dinámica de la subida se invierte.
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La deuda soberana de Ucrania tuvo un cierre fuerte en 2025, pero el impulso se estancó una vez que llegamos a este año. ¿El cambio? Los inversores se mostraron recelosos respecto a cómo están evolucionando realmente las negociaciones de paz. El optimismo inicial que impulsó la subida se está agotando a medida que el camino a seguir se vuelve más turbio. Cuando hay dudas sobre si las conversaciones realmente conducirán a algún lado, el dinero tiende a volverse cauteloso. Los mercados de bonos no gustan de la ambigüedad, especialmente cuando el riesgo geopolítico ya está incorporado. Hasta ahora en este año, estamos viendo ese retroceso clásico: en cuanto entra la incertidumbre, la dinámica de la subida se invierte.