Las políticas del banco central enfrentan un dilema, y el tipo de cambio del yen se encuentra estancado.
Recientemente, el yen se ha convertido en el centro de atención del mercado, pero su tendencia está llena de contradicciones. El USD/JPY ha caído por debajo de 156 desde niveles altos, lo que parece ser una señal clara de apreciación, pero en realidad oculta múltiples riesgos. La contradicción principal detrás de esto es: las expectativas de subida de tasas del Banco de Japón están en aumento, pero coexisten con la presión fundamental de depreciación del yen japonés.
La expectativa de subida de tasas aparece, pero no significa que el yen vaya a subir
A finales de noviembre, el gobierno japonés emitió una señal contundente. La primera ministra Sanae Sato anunció que el gobierno vigilará de cerca las fluctuaciones del tipo de cambio y estará preparado para tomar medidas necesarias en el mercado de divisas en cualquier momento. Posteriormente, se rumoró que el Banco de Japón podría comenzar a subir tasas en diciembre.
Estas voces provocaron una caída en el USD/JPY. Para el 27 de noviembre, el tipo de cambio cayó por debajo de 156, y los inversores empezaron a creer que podría llegar una era de apreciación del yen. Sin embargo, los analistas plantearon nuevas dudas: ¿realmente cambiará la subida de tasas la situación de depreciación del yen japonés?
El momento de la decisión en diciembre es crucial. La reunión de política monetaria del Banco de Japón está prevista para el 19 de diciembre, mientras que la Reserva Federal anunciará su decisión la semana anterior. El mercado prevé que ambos escenarios son posibles: la probabilidad de que el Banco de Japón suba tasas en diciembre o en enero ronda el 50%.
La analista del Commonwealth Bank of Australia, Carol Kong, opina que el Banco de Japón, siendo conservador, probablemente esperará a que el parlamento apruebe el presupuesto antes de proceder con una subida de tasas. Esto le permite ganar tiempo y observar el avance en las negociaciones salariales. Esta estrategia de “esperar y ver” refleja en realidad una actitud cautelosa del banco central respecto al momento de subir tasas.
La diferencia de tasas es la verdadera raíz de la depreciación del yen
La expectativa optimista de subida de tasas no puede ocultar una realidad dura: la brecha de tasas entre Japón y Estados Unidos sigue siendo enorme.
Incluso si el Banco de Japón sube tasas, las operaciones de arbitraje continúan. Los inversores toman prestado yenes a tasas bajas y colocan en activos en dólares con tasas altas, y esta lógica de trading difícilmente cambiará a corto plazo. Vassili Serebriakov, estratega de divisas de UBS, afirma: «Una sola subida de tasas no es suficiente para cambiar la tendencia de depreciación del yen. A menos que el Banco de Japón adopte medidas agresivas y se comprometa a seguir subiendo tasas hasta 2026 para controlar la inflación, los efectos serán limitados.»
Jane Foley, directora de estrategia de divisas del Rabobank, también señala la delicada psicología del mercado: «Si las preocupaciones por la intervención del gobierno son lo suficientemente fuertes, en realidad disminuirá la probabilidad de intervención efectiva.» En otras palabras, la simple expectativa de intervención puede reducir el interés del mercado y limitar la apreciación.
¿Apreciación o depreciación del yen? La clave está en estos puntos
La situación actual presenta un estancamiento en forma de triángulo. La expectativa de subida de tasas del Banco de Japón apoya la tendencia a corto plazo del yen, pero la amplia brecha de tasas entre EE. UU. y Japón y la lógica del arbitraje siguen vigentes. La próxima acción de la Reserva Federal será un factor decisivo.
Si la Fed mantiene las tasas en diciembre, aumentará significativamente la presión para que el Banco de Japón suba tasas. Pero si la Fed decide reducir tasas, el Banco de Japón probablemente se mantenga inalterado, consolidando la tendencia de depreciación del yen. Esto significa que los cambios en la política monetaria estadounidense podrían decidir directamente la decisión del Banco de Japón.
El mercado se encuentra en una postura de espera. La presión fundamental de depreciación del yen no ha desaparecido, pero la expectativa de subida de tasas proporciona soporte a corto plazo. La posibilidad de que este período de ventana se traduzca en una apreciación real dependerá de si las decisiones del banco central son lo suficientemente firmes y si la brecha de tasas entre EE. UU. y Japón puede acelerarse en su cierre.
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¿Aún es ilusorio el horizonte de apreciación del yen? La diferencia de tasas entre EE. UU. y Japón determina el fin de la depreciación japonesa
Las políticas del banco central enfrentan un dilema, y el tipo de cambio del yen se encuentra estancado.
Recientemente, el yen se ha convertido en el centro de atención del mercado, pero su tendencia está llena de contradicciones. El USD/JPY ha caído por debajo de 156 desde niveles altos, lo que parece ser una señal clara de apreciación, pero en realidad oculta múltiples riesgos. La contradicción principal detrás de esto es: las expectativas de subida de tasas del Banco de Japón están en aumento, pero coexisten con la presión fundamental de depreciación del yen japonés.
La expectativa de subida de tasas aparece, pero no significa que el yen vaya a subir
A finales de noviembre, el gobierno japonés emitió una señal contundente. La primera ministra Sanae Sato anunció que el gobierno vigilará de cerca las fluctuaciones del tipo de cambio y estará preparado para tomar medidas necesarias en el mercado de divisas en cualquier momento. Posteriormente, se rumoró que el Banco de Japón podría comenzar a subir tasas en diciembre.
Estas voces provocaron una caída en el USD/JPY. Para el 27 de noviembre, el tipo de cambio cayó por debajo de 156, y los inversores empezaron a creer que podría llegar una era de apreciación del yen. Sin embargo, los analistas plantearon nuevas dudas: ¿realmente cambiará la subida de tasas la situación de depreciación del yen japonés?
El momento de la decisión en diciembre es crucial. La reunión de política monetaria del Banco de Japón está prevista para el 19 de diciembre, mientras que la Reserva Federal anunciará su decisión la semana anterior. El mercado prevé que ambos escenarios son posibles: la probabilidad de que el Banco de Japón suba tasas en diciembre o en enero ronda el 50%.
La analista del Commonwealth Bank of Australia, Carol Kong, opina que el Banco de Japón, siendo conservador, probablemente esperará a que el parlamento apruebe el presupuesto antes de proceder con una subida de tasas. Esto le permite ganar tiempo y observar el avance en las negociaciones salariales. Esta estrategia de “esperar y ver” refleja en realidad una actitud cautelosa del banco central respecto al momento de subir tasas.
La diferencia de tasas es la verdadera raíz de la depreciación del yen
La expectativa optimista de subida de tasas no puede ocultar una realidad dura: la brecha de tasas entre Japón y Estados Unidos sigue siendo enorme.
Incluso si el Banco de Japón sube tasas, las operaciones de arbitraje continúan. Los inversores toman prestado yenes a tasas bajas y colocan en activos en dólares con tasas altas, y esta lógica de trading difícilmente cambiará a corto plazo. Vassili Serebriakov, estratega de divisas de UBS, afirma: «Una sola subida de tasas no es suficiente para cambiar la tendencia de depreciación del yen. A menos que el Banco de Japón adopte medidas agresivas y se comprometa a seguir subiendo tasas hasta 2026 para controlar la inflación, los efectos serán limitados.»
Jane Foley, directora de estrategia de divisas del Rabobank, también señala la delicada psicología del mercado: «Si las preocupaciones por la intervención del gobierno son lo suficientemente fuertes, en realidad disminuirá la probabilidad de intervención efectiva.» En otras palabras, la simple expectativa de intervención puede reducir el interés del mercado y limitar la apreciación.
¿Apreciación o depreciación del yen? La clave está en estos puntos
La situación actual presenta un estancamiento en forma de triángulo. La expectativa de subida de tasas del Banco de Japón apoya la tendencia a corto plazo del yen, pero la amplia brecha de tasas entre EE. UU. y Japón y la lógica del arbitraje siguen vigentes. La próxima acción de la Reserva Federal será un factor decisivo.
Si la Fed mantiene las tasas en diciembre, aumentará significativamente la presión para que el Banco de Japón suba tasas. Pero si la Fed decide reducir tasas, el Banco de Japón probablemente se mantenga inalterado, consolidando la tendencia de depreciación del yen. Esto significa que los cambios en la política monetaria estadounidense podrían decidir directamente la decisión del Banco de Japón.
El mercado se encuentra en una postura de espera. La presión fundamental de depreciación del yen no ha desaparecido, pero la expectativa de subida de tasas proporciona soporte a corto plazo. La posibilidad de que este período de ventana se traduzca en una apreciación real dependerá de si las decisiones del banco central son lo suficientemente firmes y si la brecha de tasas entre EE. UU. y Japón puede acelerarse en su cierre.