El jefe de JPMorgan acaba de dar un baño de realidad: el lío de Europa también es un problema para Estados Unidos.
Jamie Dimon lleva tiempo alertando sobre lo que ve al otro lado del Atlántico: una burocracia hinchada, inversiones prácticamente congeladas, políticos incapaces de ponerse de acuerdo ni siquiera para comer, y mucho menos para definir una política económica. ¿Su opinión? Esto ya no es solo un quebradero de cabeza para Europa.
La preocupación va más allá de lo que sugieren los titulares. Cuando un bloque económico importante tropieza con la disfunción, los efectos secundarios no entienden de fronteras. Dimon está señalando una tendencia que Wall Street lleva tiempo siguiendo en silencio.
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El jefe de JPMorgan acaba de dar un baño de realidad: el lío de Europa también es un problema para Estados Unidos.
Jamie Dimon lleva tiempo alertando sobre lo que ve al otro lado del Atlántico: una burocracia hinchada, inversiones prácticamente congeladas, políticos incapaces de ponerse de acuerdo ni siquiera para comer, y mucho menos para definir una política económica. ¿Su opinión? Esto ya no es solo un quebradero de cabeza para Europa.
La preocupación va más allá de lo que sugieren los titulares. Cuando un bloque económico importante tropieza con la disfunción, los efectos secundarios no entienden de fronteras. Dimon está señalando una tendencia que Wall Street lleva tiempo siguiendo en silencio.