Australia ha anunciado la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (AI), retirándose de las regulaciones estrictas anteriores sobre la aplicación de la IA de alto riesgo. Actualmente, Australia no tiene una ley específica sobre IA, y el gobierno se basará en las leyes existentes para gestionar los riesgos en lugar de promulgar nuevas leyes.
El plan se centra en tres objetivos: atraer inversiones para el centro de datos avanzado, desarrollar habilidades de IA para proteger el empleo y garantizar la seguridad del público a medida que la IA se convierta en parte de la vida cotidiana. Las agencias gubernamentales serán responsables de gestionar los riesgos en su respectivo ámbito.
El gobierno también planea establecer el Instituto de Seguridad de la IA en 2026 para supervisar y responder a nuevos riesgos. El Ministro de Industria, Tim Ayres, enfatizó el equilibrio entre la innovación y la gestión de riesgos. Sin embargo, los expertos advierten que la hoja de ruta carece de elementos sobre responsabilidad, soberanía y supervisión democrática, lo que podría afectar la equidad y la confianza en la economía de la IA.