El Fantasma de la Inflación de los años 70 vuelve: Cuando la Fed enfrenta el riesgo de perder su independencia

La historia se repite cuando la independencia de la Fed enfrenta su mayor desafío desde la crisis de inflación de los años 70 Un enfrentamiento público entre la Casa Blanca y la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) está generando profundas preocupaciones en la economía y las finanzas globales sobre el riesgo de intervención política en la política monetaria. No es un debate nuevo, sino un problema que dejó consecuencias graves en la historia económica de EE. UU., especialmente durante la prolongada fase de alta inflación en los años 70. El desafío directo a la independencia del banco central El presidente de la Fed, Jerome Powell, afirmó recientemente que la amenaza de responsabilidad penal por parte del Departamento de Justicia de EE. UU. contra él debe entenderse en un contexto más amplio: la presión para obligar a la Fed a bajar las tasas de interés. Según Powell, la razón oficial relacionada con el proyecto de renovación de la sede de la Fed es solo una excusa, y el objetivo real es influir en las decisiones de política monetaria. Él enfatizó que la disputa actual no es simplemente una cuestión de supervisión del gasto o de los poderes del Congreso, sino la cuestión fundamental: si la Fed todavía puede establecer las tasas de interés basándose en datos económicos y evidencia científica, en lugar de ceder a presiones políticas. Powell advirtió que cualquier forma de amenaza o intervención podría socavar la doble misión de la Fed: estabilizar los precios y maximizar el empleo. Por qué reaccionan tan fuerte los mercados La Fed fue diseñada para operar de manera independiente del poder ejecutivo, con mandatos fijos para los gobernadores, con el fin de evitar influencias de los ciclos electorales. Esta independencia ha sido durante mucho tiempo la base que fortalece la confianza del mercado en el dólar estadounidense y en los bonos del Tesoro de EE. UU. Tras las declaraciones de Powell, el dólar estadounidense se debilitó y el precio del oro subió, lo que indica que los inversores son muy sensibles a cualquier señal de que la política monetaria pueda ser manipulada por motivos políticos. Esto refleja la preocupación de que si la Fed pierde su independencia, también se verá afectada la confianza en su capacidad para controlar la inflación a largo plazo. Lecciones costosas de los años 70 Las preocupaciones actuales recuerdan la época del presidente Richard Nixon, cuando la Casa Blanca presionó fuertemente al entonces presidente de la Fed, Arthur Burns, para mantener una política monetaria flexible que impulsara el crecimiento y el empleo antes de las elecciones de 1972. Las grabaciones y documentos desclasificados posteriormente muestran que Nixon presionó varias veces a Burns para priorizar objetivos políticos a corto plazo. Aunque la inflación en los años 70 estuvo influenciada por múltiples factores, como el shock del precio del petróleo y la expansión fiscal, estudios de la Fed y de historiadores económicos indican que la presión política hizo que la Fed reaccionara con retraso ante los riesgos de inflación. Como resultado, en 1974, la inflación en EE. UU. superó el 12%, erosionando el poder adquisitivo de la población y causando graves inestabilidades en los mercados financieros. El alto costo de perder credibilidad El precio de esta pérdida de confianza fue muy alto. A finales de los 70 y principios de los 80, el presidente de la Fed, Paul Volcker, tuvo que subir las tasas de interés cerca del 20%, aceptando una recesión profunda para restablecer la credibilidad en la política monetaria de EE. UU. Esto se convirtió en una lección clásica en la historia económica sobre la importancia vital de la independencia del banco central. Por qué el momento actual es especialmente sensible Los economistas consideran que el debate actual es más relevante que nunca, ya que ocurre en un contexto de alta deuda pública en EE. UU., inflación persistente por encima de los niveles pre-pandemia y una dependencia creciente del emisión de bonos para financiar el déficit fiscal. En este entorno, la confianza en el mecanismo de gestión monetaria juega un papel clave para anclar las expectativas de inflación y mantener la demanda de deuda estadounidense por parte de inversores extranjeros. Si el mercado cree que las decisiones de tasas de interés están influenciadas por presiones políticas, los costos de financiamiento a largo plazo podrían aumentar, incluso si las tasas a corto plazo disminuyen. Esto se conoce como “prima de credibilidad”, que refleja una pérdida de confianza más que un factor económico puro. Conclusión Aunque la Casa Blanca intenta minimizar las preocupaciones y afirma que se trata solo de supervisión del gasto público, el presidente de la Fed, Jerome Powell, rechazó esta explicación y afirmó que continuará cumpliendo su misión “sin miedo, sin sesgo”. La historia demuestra que, cuando se socava la independencia de la Fed, el costo para la economía de EE. UU. y del mundo puede ser muy alto. Por ello, el enfrentamiento actual no es solo una cuestión política pasajera, sino una prueba crucial para la credibilidad y la estabilidad a largo plazo del sistema monetario estadounidense.

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