Elon Musk cree firmemente que la energía es la base de la verdadera riqueza. En una entrevista en un podcast hace unas semanas, el magnate articuló una visión fascinante: el progreso humano debe medirse por nuestra capacidad de dominar la energía, un concepto conocido como la escala de Kardashev. Según esta perspectiva, Bitcoin no es solo una criptomoneda, sino una encarnación física de esta filosofía energética.
Por qué Musk ve Bitcoin como la verdadera moneda
Musk ha vinculado explícitamente sus publicaciones sobre la “verdadera moneda” al papel de Bitcoin en el sistema económico global. Lo que hace que esta observación sea fascinante es la mecánica del proof-of-work: Bitcoin está literalmente “anclado” al consumo de energía real. A diferencia del dinero fiat, que los gobiernos pueden imprimir a voluntad, la oferta de Bitcoin permanece vinculada al trabajo computacional y, por tanto, a la energía gastada. No hay forma de legislar más Bitcoin en circulación sin aumentar el consumo energético efectivo.
Para Musk, esta rigidez representa un regreso a un dinero “honesto”, donde el valor refleja el costo energético real, no las decisiones arbitrarias de los bancos centrales.
La paradoja de 2021 y la redención de 2025
En 2021, Tesla invirtió 1,5 mil millones de dólares en Bitcoin y comenzó a aceptarlo como método de pago. Sin embargo, unos meses después, la compañía cambió de rumbo. ¿El motivo? Una crisis de conciencia: ¿cómo podía Tesla, campeona de la sostenibilidad energética, aceptar un pago basado en una infraestructura de minería alimentada principalmente por carbón?
En ese momento, gran parte de la minería de Bitcoin estaba concentrada en Xinjiang, China, donde el carbón dominaba la mezcla energética. Musk no podía reconciliar públicamente esta contradicción.
Sin embargo, entre 2021 y hoy, el terreno ha cambiado radicalmente. China prohibió la minería de criptomonedas a mediados de 2021, obligando a los mineros a migrar hacia regiones con energías renovables: Texas con sus parques eólicos y solares, Islandia con la geotermia. Para 2025, un estudio del Cambridge Centre for Alternative Finance documentó que la minería de Bitcoin había superado el 50% de energía sostenible.
Qué significa hoy
Con Bitcoin (BTC) que actualmente se negocia a $90.79K, la narrativa de Musk adquiere nueva credibilidad. La “verdadera moneda basada en la energía” que Musk describió no era un respaldo superficial, sino una creencia coherente en la convergencia entre moneda sólida y transición energética global.
Paradójicamente, las críticas ambientales de años pasados han impulsado a la industria de la minería hacia una transformación genuina. Hoy, la filosofía de Musk ya no parece incoherente, sino profética: una moneda cuyo valor está arraigado en la energía renovable y sostenible realmente representa el dinero del futuro, al menos según la escala de Kardashev que él abraza.
Mientras tanto, Musk también ha sugerido que el dinero mismo podría volverse obsoleto en una era de inteligencia artificial avanzada y robótica, cuando la escasez de recursos deje de ser el principal motor económico. Pero hasta entonces, Bitcoin sigue siendo el candidato más coherente para encarnar la visión de una moneda vinculada a la realidad física de la energía disponible.
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Musk nunca ha dejado de creer en Bitcoin: la verdadera revolución es la energía
Elon Musk cree firmemente que la energía es la base de la verdadera riqueza. En una entrevista en un podcast hace unas semanas, el magnate articuló una visión fascinante: el progreso humano debe medirse por nuestra capacidad de dominar la energía, un concepto conocido como la escala de Kardashev. Según esta perspectiva, Bitcoin no es solo una criptomoneda, sino una encarnación física de esta filosofía energética.
Por qué Musk ve Bitcoin como la verdadera moneda
Musk ha vinculado explícitamente sus publicaciones sobre la “verdadera moneda” al papel de Bitcoin en el sistema económico global. Lo que hace que esta observación sea fascinante es la mecánica del proof-of-work: Bitcoin está literalmente “anclado” al consumo de energía real. A diferencia del dinero fiat, que los gobiernos pueden imprimir a voluntad, la oferta de Bitcoin permanece vinculada al trabajo computacional y, por tanto, a la energía gastada. No hay forma de legislar más Bitcoin en circulación sin aumentar el consumo energético efectivo.
Para Musk, esta rigidez representa un regreso a un dinero “honesto”, donde el valor refleja el costo energético real, no las decisiones arbitrarias de los bancos centrales.
La paradoja de 2021 y la redención de 2025
En 2021, Tesla invirtió 1,5 mil millones de dólares en Bitcoin y comenzó a aceptarlo como método de pago. Sin embargo, unos meses después, la compañía cambió de rumbo. ¿El motivo? Una crisis de conciencia: ¿cómo podía Tesla, campeona de la sostenibilidad energética, aceptar un pago basado en una infraestructura de minería alimentada principalmente por carbón?
En ese momento, gran parte de la minería de Bitcoin estaba concentrada en Xinjiang, China, donde el carbón dominaba la mezcla energética. Musk no podía reconciliar públicamente esta contradicción.
Sin embargo, entre 2021 y hoy, el terreno ha cambiado radicalmente. China prohibió la minería de criptomonedas a mediados de 2021, obligando a los mineros a migrar hacia regiones con energías renovables: Texas con sus parques eólicos y solares, Islandia con la geotermia. Para 2025, un estudio del Cambridge Centre for Alternative Finance documentó que la minería de Bitcoin había superado el 50% de energía sostenible.
Qué significa hoy
Con Bitcoin (BTC) que actualmente se negocia a $90.79K, la narrativa de Musk adquiere nueva credibilidad. La “verdadera moneda basada en la energía” que Musk describió no era un respaldo superficial, sino una creencia coherente en la convergencia entre moneda sólida y transición energética global.
Paradójicamente, las críticas ambientales de años pasados han impulsado a la industria de la minería hacia una transformación genuina. Hoy, la filosofía de Musk ya no parece incoherente, sino profética: una moneda cuyo valor está arraigado en la energía renovable y sostenible realmente representa el dinero del futuro, al menos según la escala de Kardashev que él abraza.
Mientras tanto, Musk también ha sugerido que el dinero mismo podría volverse obsoleto en una era de inteligencia artificial avanzada y robótica, cuando la escasez de recursos deje de ser el principal motor económico. Pero hasta entonces, Bitcoin sigue siendo el candidato más coherente para encarnar la visión de una moneda vinculada a la realidad física de la energía disponible.