¿Hasta qué punto dominan realmente los inversores institucionales las compras de viviendas unifamiliares? Mucho menos de lo que la gente piensa.
Aquí está el asunto: los grandes actores institucionales están acaparando titulares, pero en realidad son solo una gota en el océano. Cuando miras los números reales, representan una fracción minúscula del mercado. Entonces, ¿qué pasa si se impone una prohibición total sobre ellos? Las viviendas que normalmente comprarían no desaparecen del mercado. En cambio, inversores más pequeños intervienen y llenan ese vacío. No estás eliminando la demanda; simplemente estás cambiando un tipo de comprador por otro.
La verdadera pregunta no es si deberíamos prohibir a los inversores institucionales. Es si limitar a un grupo de actores realmente resuelve la crisis de asequibilidad de la vivienda, o si simplemente estamos reorganizando quién compra las casas mientras los problemas subyacentes permanecen igual.
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¿Hasta qué punto dominan realmente los inversores institucionales las compras de viviendas unifamiliares? Mucho menos de lo que la gente piensa.
Aquí está el asunto: los grandes actores institucionales están acaparando titulares, pero en realidad son solo una gota en el océano. Cuando miras los números reales, representan una fracción minúscula del mercado. Entonces, ¿qué pasa si se impone una prohibición total sobre ellos? Las viviendas que normalmente comprarían no desaparecen del mercado. En cambio, inversores más pequeños intervienen y llenan ese vacío. No estás eliminando la demanda; simplemente estás cambiando un tipo de comprador por otro.
La verdadera pregunta no es si deberíamos prohibir a los inversores institucionales. Es si limitar a un grupo de actores realmente resuelve la crisis de asequibilidad de la vivienda, o si simplemente estamos reorganizando quién compra las casas mientras los problemas subyacentes permanecen igual.