Musk acaba de dar una opinión sincera sobre su etapa con DOGE, calificándola como "algo exitosa" y diciendo claramente que no se apuntaría a la segunda ronda. Esa es una opinión bastante tibia viniendo de alguien que generalmente apuesta todo por sus proyectos.
Lo interesante aquí no es solo la admisión en sí, sino el momento. Cuando una figura tan influyente en los círculos tecnológicos y cripto públicamente se distancia de una iniciativa de eficiencia gubernamental, levanta cejas. ¿Fue demasiado complicado navegar el laberinto burocrático? ¿Chocaron las restricciones políticas con su enfoque de mover rápido y romper cosas?
Para quienes siguen la intersección entre innovación y regulación, esto importa. La participación de Musk en cualquier proyecto — ya sea cohetes, autos o reestructuración de departamentos gubernamentales — tiende a mover los mercados y a moldear narrativas. Su retirada señala algo sobre los límites de la disrupción cuando choca con sistemas establecidos.
La parte de "no lo haría otra vez" también tiene peso. Eso no es una simple cobertura, es cerrar la puerta de golpe. Hace preguntarse qué ocurrió tras las escenas que no estamos viendo.
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Musk acaba de dar una opinión sincera sobre su etapa con DOGE, calificándola como "algo exitosa" y diciendo claramente que no se apuntaría a la segunda ronda. Esa es una opinión bastante tibia viniendo de alguien que generalmente apuesta todo por sus proyectos.
Lo interesante aquí no es solo la admisión en sí, sino el momento. Cuando una figura tan influyente en los círculos tecnológicos y cripto públicamente se distancia de una iniciativa de eficiencia gubernamental, levanta cejas. ¿Fue demasiado complicado navegar el laberinto burocrático? ¿Chocaron las restricciones políticas con su enfoque de mover rápido y romper cosas?
Para quienes siguen la intersección entre innovación y regulación, esto importa. La participación de Musk en cualquier proyecto — ya sea cohetes, autos o reestructuración de departamentos gubernamentales — tiende a mover los mercados y a moldear narrativas. Su retirada señala algo sobre los límites de la disrupción cuando choca con sistemas establecidos.
La parte de "no lo haría otra vez" también tiene peso. Eso no es una simple cobertura, es cerrar la puerta de golpe. Hace preguntarse qué ocurrió tras las escenas que no estamos viendo.