Los datos del PPI de octubre han tenido un contratiempo: su publicación se ha retrasado y habrá que esperar hasta enero del año que viene para verlos junto con los de noviembre.
No es un asunto menor, pero tampoco es el fin del mundo. El PPI es un indicador clave para observar la tendencia de la inflación, y el mercado lo utiliza para especular sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal. Ahora que faltan estos datos, es muy probable que a corto plazo el mercado se vuelva aún más impredecible, con una mayor volatilidad.
Sin embargo, no hay motivo para ponerse demasiado nervioso. No es una crisis repentina, simplemente se ha pospuesto la publicación de los datos; no es una señal de que haya estallado un riesgo sistémico.
Para los inversores particulares, lo más importante en este momento es una palabra: calma. No dejes que el retraso de los datos te lleve a operar con nerviosismo, persiguiendo subidas o ventas precipitadas. Hay que dejar margen en la gestión de las posiciones y no apostar todo de golpe. Observa primero cómo se mueve el mercado y no te precipites a seguir la corriente.
Cuando salgan todos los datos y la tendencia del mercado sea realmente clara, ya habrá tiempo de tomar decisiones. Y no olvides que dentro de unos días también se publicarán noticias sobre los tipos de interés. En estos momentos, mantener la paciencia y observar con calma suele ser mucho más sensato que operar de forma impulsiva y frecuente.
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Los datos del PPI de octubre han tenido un contratiempo: su publicación se ha retrasado y habrá que esperar hasta enero del año que viene para verlos junto con los de noviembre.
No es un asunto menor, pero tampoco es el fin del mundo. El PPI es un indicador clave para observar la tendencia de la inflación, y el mercado lo utiliza para especular sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal. Ahora que faltan estos datos, es muy probable que a corto plazo el mercado se vuelva aún más impredecible, con una mayor volatilidad.
Sin embargo, no hay motivo para ponerse demasiado nervioso. No es una crisis repentina, simplemente se ha pospuesto la publicación de los datos; no es una señal de que haya estallado un riesgo sistémico.
Para los inversores particulares, lo más importante en este momento es una palabra: calma. No dejes que el retraso de los datos te lleve a operar con nerviosismo, persiguiendo subidas o ventas precipitadas. Hay que dejar margen en la gestión de las posiciones y no apostar todo de golpe. Observa primero cómo se mueve el mercado y no te precipites a seguir la corriente.
Cuando salgan todos los datos y la tendencia del mercado sea realmente clara, ya habrá tiempo de tomar decisiones. Y no olvides que dentro de unos días también se publicarán noticias sobre los tipos de interés. En estos momentos, mantener la paciencia y observar con calma suele ser mucho más sensato que operar de forma impulsiva y frecuente.