Acabo de notar un cambio radical en la forma en que el mercado piensa sobre los mineros. A principios de 2024, se consideraba que estaban atrapados en un modelo de negocio anticuado, pero ahora, en 2026, la situación es completamente diferente.



La historia es simple: la inteligencia artificial necesita una electricidad enorme, y la electricidad se ha vuelto más escasa que el oro. Estos mineros que tenían tierras conectadas a la electricidad desde 2021 de repente se convirtieron en poseedores de recursos estratégicos. Una reevaluación completa del juego.

El escenario es claro: construir una nueva subestación toma de 5 a 7 años. Esto significa que las instalaciones antiguas ya conectadas a la red son las únicas que pueden responder de inmediato a la demanda de entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Pero entrar en el juego ahora no es barato: construir una instalación lista para IA cuesta entre 8 y 11 millones de dólares por megavatio.

Los verdaderos líderes en este campo son claros: Iris Energy con una valoración de 14 mil millones de dólares y una capacidad de 2910 megavatios, y Riot Platforms con 1.7 gigavatios de energía aprobada, además de Terawulf y Hut 8 que firmaron contratos importantes por valor de 6.7 y 7 mil millones de dólares.

Pero aquí ocurrió un cambio más profundo. Empresas gigantes como Google y Microsoft comenzaron a ofrecer garantías financieras para contratos de arrendamiento. Esto trasladó los riesgos de la inestabilidad a compromisos de grandes empresas tecnológicas. ¿El resultado? Estos mineros entraron en el mercado de bonos con tasas de interés alrededor del 7.125%, y obtuvieron financiamiento de hasta el 85% de los costos de los proyectos de JP Morgan y Goldman Sachs.

Desde el punto de vista técnico, los procesadores NVIDIA Blackwell GB200, que consumen 120 kilovatios por armario, lo cambiaron todo. La refrigeración líquida directa se volvió imprescindible. Por eso empezamos a ver proyectos como Linggang 2.0 en Shanghái: centros de datos submarinos con una eficiencia energética de 1.15 y uso de agua de mar para enfriamiento, reduciendo el consumo de energía en un 40-60%.

¿La parte más interesante? CoreWeave se prepara para cotizar con una valoración de 35 mil millones de dólares, gracias a sus enormes pedidos de hardware, incluyendo 22.4 mil millones de dólares de OpenAI. Quienes perdieron la oportunidad de obtener chips Blackwell en 2024 quedaron prácticamente excluidos del mercado principal. Hay una acumulación de pedidos por valor de 3.6 millones de unidades solo para Blackwell.

La realidad es que estos mineros ya no son solo trabajadores de minería. Se han convertido en ingenieros de redes eléctricas. Las fábricas que eran flexibles en su consumo energético ahora son cargas esenciales que requieren suministros constantes. Esto cambia todo en la planificación de las redes eléctricas globales.

La verdadera pregunta ahora: ¿puede sobrevivir un modelo de minería pura, no diversificada, cuando las ganancias por megavatio son tan altas? La respuesta determinará el futuro de toda la industria.
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