La stablecoin de Hong Kong "Disparo de advertencia": desde la emisión de licencias hasta el ecosistema, la verdadera carrera de fondo acaba de comenzar

Las críticas externas a que “las stablecoins en Hong Kong no pueden tener solo una licencia” no son una condena, sino que señalan las tareas importantes que deben abordarse en la próxima etapa.

Artículo escrito por: Agricultor Frank

El 10 de abril de 2026, la Autoridad Monetaria de Hong Kong otorgó oficialmente las primeras licencias a los emisores de stablecoins a la empresa de tecnología financiera Dingdian y al Banco HSBC de Hong Kong y Shanghái. Con esto, Hong Kong se convirtió en uno de los centros financieros pioneros en completar el ciclo completo de “legislación—revisión—emisión de licencias”, lo que también significa que la regulación de las stablecoins ha pasado oficialmente de la fase de diseño de políticas a la etapa de operación con licencia.

En medio de una avalancha de noticias, muchas personas también notaron una señal interesante: dos de las primeras empresas en obtener licencias, una es HSBC con licencia independiente, y la otra, Dingdian, es una entidad conjunta respaldada por Standard Chartered (Hong Kong), Hong Kong Telecom y Animoca Brands.

En otras palabras, entre los primeros en ingresar, HSBC y Standard Chartered ya son dos de las tres principales bancos emisores en Hong Kong.

¿Qué significa esto?

  1. De “banco emisor de billetes” a “emisor de stablecoins”

Hablando con franqueza, no fue sorprendente que las primeras licencias se otorgaran a HSBC y Standard Chartered, pero la señal política que esto transmite merece una interpretación cuidadosa.

Primero, hay que volver a la particularidad del sistema de emisión monetaria en Hong Kong. Como es bien sabido, el sistema actual de billetes en Hong Kong está principalmente gestionado por bancos comerciales. Exceptuando los 10 dólares HK emitidos directamente por el gobierno (Autoridad Monetaria), los billetes de 20, 50, 100, 500 y 1000 dólares HK son emitidos por tres bancos emisores: HSBC, Standard Chartered y Bank of China Hong Kong.

En otras palabras, en cuestiones de infraestructura monetaria y financiera, Hong Kong ha aceptado durante mucho tiempo un esquema muy claro: instituciones comerciales altamente reguladas asumen las funciones de emisión en la parte frontal, mientras que los reguladores controlan la estabilidad del sistema mediante reglas, reservas y requisitos prudenciales.

En este marco, la decisión de otorgar las primeras licencias de stablecoin principalmente a HSBC y a la entidad conjunta liderada por Standard Chartered refleja la continuidad de la estrategia de “comenzar con los actores más sólidos”, en línea con la tradición monetaria de Hong Kong.

Para una categoría que acaba de entrar en la fase institucional, buscar la estabilidad, el control y evitar errores en la emisión es una ruta muy normal en la regulación financiera.

Este punto en realidad no es difícil de entender.

Aunque las stablecoins llevan la apariencia de “activos virtuales”, una vez que entran en la fase institucional, los reguladores siempre se enfocan en los problemas más tradicionales y financieros: ¿las reservas son reales?, ¿el mecanismo de redención es claro?, ¿la gestión del riesgo es suficiente?, ¿el flujo de fondos es controlable?, ¿los mecanismos anti-lavado y de trazabilidad son confiables?

Siguiendo esta lógica, también surge una pregunta natural: ¿por qué en las tres grandes instituciones emisoras, falta Bank of China Hong Kong?

Este asunto claramente no se reduce a una cuestión de capacidad o calificación. De hecho, en agosto-septiembre de 2025, Bank of China Hong Kong fue considerado inicialmente uno de los principales candidatos para solicitar la licencia, pero en octubre de 2025, una declaración conjunta a nivel central aclaró aún más los límites políticos, imponiendo restricciones más estrictas a la emisión de stablecoins vinculadas al renminbi, especialmente las de carácter privado. Como resultado, varias instituciones chinas que planeaban participar (incluyendo Bank of China Hong Kong, Bank of Communications Hong Kong, CCB Asia, y grandes empresas de internet como Ant y JD.com) suspendieron sus planes.

Fuente: Instituto de Estudios Fudan

Esto también indica que, en última instancia, las dos instituciones que recibieron las licencias reflejan tanto la lógica institucional de “comenzar con los actores más seguros” en Hong Kong como una respuesta práctica en el contexto actual de políticas transfronterizas. La verdadera cuestión de si las stablecoins en Hong Kong podrán avanzar a largo plazo dependerá de quién pueda realmente expandir este sistema en la próxima fase.

Y precisamente aquí es donde muchas discusiones tienden a pasar por alto un aspecto crucial.

  1. La conformidad es importante, pero “tener licencia” no equivale a “ecosistema”

Al analizar el futuro de las stablecoins en Hong Kong, un marco de referencia inevitable es la evolución de los bancos virtuales en Hong Kong.

En 2019, la Autoridad Monetaria otorgó licencias a ocho instituciones para operar bancos virtuales. En ese momento, las expectativas del mercado eran altas, muchos creían que un nuevo esquema de licencias impulsaría automáticamente una nueva competencia y experiencias financieras; para 2024, la Autoridad publicó un informe de revisión señalando que la respuesta del mercado a los productos y servicios de estos bancos virtuales había sido en general positiva, pero también aclaró que la cantidad de licencias era adecuada y no se emitirían nuevas por el momento.

Este caso es un ejemplo clásico de referencia. Mirando hacia atrás, los bancos virtuales han tenido logros, pero las licencias no se han traducido automáticamente en dominio del mercado ni en modelos comerciales sostenibles. Esto revela una realidad: en un sistema financiero con un ciclo de beneficios, relaciones con clientes y canales de liquidación ya maduros, la apertura institucional y la penetración en el mercado aún tienen un largo camino por recorrer.

En definitiva, las licencias resuelven el acceso, pero no abordan los problemas de hábitos de usuario, cobertura de escenarios, eficiencia comercial y efectos de red.

Lo mismo aplica para las stablecoins, y con una dificultad aún mayor.

Porque no solo compiten con el sistema financiero tradicional, sino que también deben enfrentarse a jugadores establecidos como USDT y USDC, que ya están profundamente integrados en exchanges, protocolos en cadena y carteras digitales.

Al final, no basta con obtener una licencia para tener mercado; la licencia solo permite que seas autorizado y confiable para emitir stablecoins, pero no resuelve otros desafíos más complejos: ¿por qué los usuarios usarían tu stablecoin?, ¿por qué plataformas de intercambio, carteras, comerciantes, market makers y sistemas financieros empresariales estarían dispuestos a aceptar tu stablecoin?, ¿por qué el dinero permanecería, circularía y se acumularía en tu sistema, generando efectos de red?

En otras palabras, la emisión es la cualificación del lado de la oferta, pero el ecosistema es la respuesta del lado de la demanda.

Desde una perspectiva competitiva, la verdadera prueba comienza justo después de obtener la licencia, porque la cadena de competencia de las stablecoins incluye al menos cinco etapas:

Emisión, que responde a “¿existe?”

Distribución, que responde a “¿llega a los usuarios?”

Liquidez, que responde a “¿se puede entrar y salir con bajo costo?”

Escenarios, que responde a “¿qué más se puede hacer además de poseerla?”

Operaciones, que responde a “¿cómo mantener la conformidad, liquidación, gestión de riesgos, identificación y experiencia del usuario a largo plazo?”

Y en estas cinco etapas, la emisión es solo la primera.

Por eso, las críticas externas a que “las stablecoins en Hong Kong no pueden tener solo una licencia” no deben entenderse simplemente como una condena; al contrario, señalan las tareas que Hong Kong debe abordar en la próxima fase. Después de obtener la licencia, si no se cuenta con capacidades sólidas de distribución, organización de liquidez y escenarios de adopción, las stablecoins en Hong Kong probablemente se queden en un nivel institucional correcto, pero difícilmente lograrán el éxito comercial.

Hoy en día, el mercado global de stablecoins ya no es solo un mercado donde basta con una etiqueta de cumplimiento para atraer usuarios. La adopción por parte de los usuarios, los escenarios de entrada, la profundidad de las transacciones, la eficiencia en liquidación y compensación, la integración en carteras, la capacidad de entrada y salida en moneda fiduciaria y las interfaces para desarrolladores, son variables clave para que una stablecoin realmente funcione.

Desde la trayectoria de desarrollo en mercados internacionales, esta transferencia de enfoque ya es muy evidente.

Tras la adquisición de Bridge, Stripe dejó de ver las stablecoins solo como una capacidad de pago marginal, y las integró aún más en la gestión de fondos empresariales y en sistemas de pago globales, como el lanzamiento en 2025 de cuentas financieras en stablecoin para empresas en 101 países, y la introducción de Open Issuance impulsada por Bridge, que busca convertir la stablecoin en una capacidad de pago integrable en sistemas financieros empresariales.

Las acciones de Circle también son representativas. En los últimos tiempos, Circle ha impulsado continuamente USDC hacia una dirección más “programática”: por un lado, promoviendo pagos autónomos basados en x402, permitiendo que agentes de IA usen USDC para pagos automáticos, API, computación, datos y contenidos; por otro, avanzando en la estandarización de pagos de microtransacciones máquina a máquina.

Esto indica que, en la visión de los actores más agudos en infraestructura de pagos, la competencia en stablecoins ya no se centra solo en la capacidad de emisión, sino en quién puede convertirla en una base financiera que las empresas puedan usar, liquidar y gestionar.

Hong Kong también ha tenido prácticas relacionadas. Antes de la entrada en vigor de la Ley de Stablecoins en Hong Kong el año pasado, el grupo licenciado OSL lanzó tres nuevos productos orientados a instituciones: la plataforma de gestión de stablecoins conformes StableX, el servicio de tokenización de activos Tokenworks y la solución de pagos criptográficos empresariales OSL BizPay. En 2026, lanzaron USDGO, una stablecoin en dólares estadounidenses compatible con regulaciones federales de EE. UU. y distribuible en Hong Kong, principalmente en comercio transfronterizo, comercio mayorista y entretenimiento interactivo.

En este contexto, al analizar Hong Kong, surge una cuestión aún más importante: la primera licencia otorgada resuelve la pregunta de “¿quién entra primero de forma segura?”, pero si Hong Kong puede formar un ecosistema de stablecoins verdaderamente competitivo, dependerá en realidad de “quién puede completar las otras cuatro tareas”.

  1. Emitir no es el fin, sino que la construcción del ecosistema es la clave

Desde la estructura del mercado global de stablecoins, la división del trabajo en el ecosistema es cada vez más clara.

La característica más notable es la alta concentración en la emisión. Por ejemplo, USDT y USDC representan más del 86% del valor total de mercado de stablecoins, pero la ventaja en tamaño de los emisores no equivale automáticamente a control del ecosistema. La verdadera fuerza competitiva de una stablecoin muchas veces no solo depende del volumen de emisión, sino también de la profundidad de liquidez, la cobertura de canales y la penetración en escenarios.

Por ejemplo, aunque USDC tiene solo el 42% del valor de USDT, su volumen de transferencias en cadena, su uso en escenarios de pagos institucionales y su ecosistema de desarrolladores son mucho más activos, lo que refleja que la distribución y la capacidad de integración en escenarios son más importantes que la cantidad emitida; además, aunque el emisor legal de PYUSD es Paxos, su expansión real la impulsa la capacidad de distribución de cuentas de PayPal.

Esto demuestra que los emisores de stablecoins y los constructores del ecosistema ya representan dos capacidades diferentes:

El emisor se encarga de la gestión de reservas, cumplimiento, gestión de riesgos y mecanismos de redención, que son tareas del “nivel de emisión”;

los constructores del ecosistema se ocupan de canales de distribución, agregación de liquidez, integración en escenarios y operaciones comerciales, que son tareas del “nivel de aplicación”.

No son relaciones de sustitución, sino de colaboración en la cadena de valor.

Si se compara el ecosistema de stablecoins con un edificio, obtener la licencia es solo obtener el permiso para construir los cimientos; lo que realmente determina la altura del edificio son las estructuras de soporte en cada nivel, y los canales de distribución, la liquidez, las redes de pago, la integración en escenarios y la capacidad de operación conforman esas estructuras de soporte.

Por eso, la verdadera prueba para las stablecoins en Hong Kong no es “quién puede obtener la licencia”, sino “quién puede realmente ponerla en uso después de obtenerla”.

Este también es el motivo por el cual, en la próxima etapa, lo que será realmente escaso en Hong Kong no serán solo nuevos emisores, sino plataformas ecosistémicas capaces de gestionar distribución, transacciones, pagos, liquidez y cumplimiento operacional.

De hecho, incluso las instituciones que obtuvieron la primera licencia ya están demostrando esto con acciones. Según informes, Dingdian planea colaborar con empresas seleccionadas como socios de distribución para ofrecer sus stablecoins al público; HSBC, por su parte, planea llegar a los usuarios a través de las aplicaciones PayMe y HSBC HK Mobile Banking.

Es decir, incluso los primeros en obtener la licencia no piensan en “ya puedo emitir”, sino en “¿cómo distribuyo?”. Esto demuestra que las stablecoins no son solo un negocio que puede hacer un emisor solo, sino un sistema que requiere la colaboración de múltiples capas del ecosistema.

Y en ese sentido, lo que será realmente escaso en la próxima etapa en Hong Kong no serán solo nuevos emisores, sino plataformas ecosistémicas capaces de gestionar distribución, transacciones, pagos, liquidez y cumplimiento operacional.

Este también es el aspecto más importante en esta discusión: plataformas integradas que puedan conectar emisores, circulación y usuarios, y que puedan definir el nivel de ecosistema en Hong Kong.

El ejemplo del jugador local licenciado OSL, que ya ha declarado su intención de colaborar activamente con los emisores de stablecoins en Hong Kong, para aprovechar sus ventajas en distribución, liquidez y infraestructura, y promover la implementación de productos y escenarios, indica que está dispuesto a jugar un papel más activo en la creación de una red de estabilidad.

En términos objetivos, para un mercado que acaba de comenzar y que requiere colaboración en múltiples frentes, la escasez de este tipo de actores puede no ser menor que la de las licencias mismas.

De hecho, esta puede ser la variable clave para determinar si las stablecoins en Hong Kong podrán ocupar un lugar en la competencia global.

En conclusión

Desde una perspectiva más macro, la situación actual de las stablecoins en Hong Kong no es sencilla.

Internamente, las políticas no se relajarán en el corto plazo; externamente, las barreras de hábitos de usuario y efectos de red ya son altas. En este escenario, si la ecosistema de stablecoins en Hong Kong se limita a “emisión—cumplimiento”, probablemente repetirá los errores de los bancos virtuales: un sistema bien diseñado y con datos sólidos, pero sin un ecosistema más amplio que pueda crecer lentamente.

Pero, en sentido inverso, esa también es la oportunidad de Hong Kong.

El mercado global de stablecoins está atravesando una profunda transformación de paradigma: ya no son solo un medio de intercambio en el mercado cripto, sino que se están redefiniendo como la infraestructura básica para pagos y liquidaciones globales en la próxima generación. En este nuevo paradigma, la capacidad de cumplimiento ya no es el único criterio de competencia; la red de distribución, los escenarios de pago, la infraestructura tecnológica y la gestión del ecosistema se vuelven igual o más importantes.

Como centro financiero internacional, Hong Kong tiene ventajas naturales en diseño institucional y gobernanza regulatoria, pero para convertir esas ventajas en una verdadera competitividad en el ecosistema de stablecoins, no basta con las primeras licencias. Es necesario que empresas de pagos, plataformas tecnológicas, middleware de cumplimiento, empresas nativas de Web3 y las instituciones locales colaboren en la construcción de una red que abarque distribución, liquidez, escenarios y operaciones, capa por capa.

El camino después de la emisión aún es largo; la verdadera competencia de las stablecoins en Hong Kong acaba de comenzar.

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