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De influencer a controversia: Cómo el imperio gastronómico de Salt Bae fue hacia el declive
¿Recuerdas aquel gesto de sal en las redes sociales que se volvió viral? Este movimiento hizo que un chef turco alcanzara la fama mundial y se convirtiera en un ícono de la cultura de internet. Pero hoy, ese imperio de influencers está en declive. Datos recientes muestran que su negocio de restauración atraviesa una grave crisis económica, con siete de sus restaurantes de carne cerrados en su mayoría, solo dos en funcionamiento y pérdidas acumuladas de 5.4 millones de libras esterlinas. Además, muchos ex empleados han salido a la luz para revelar la verdadera cara de esta figura pública.
Cómo el gesto de sal convirtió a un chef turco en fenómeno global
Salt Bae, cuyo nombre real es Nusret Gokce, es de Turquía. Su historia de vida es inspiradora: nació en una familia pobre, su padre era minero y su madre ama de casa. De joven, vestía ropa usada y dejó la escuela temprano para trabajar en una carnicería. En 2007, pidió un préstamo para estudiar técnicas avanzadas de corte de carne en Argentina. Tras tres años, regresó a Turquía y abrió un pequeño restaurante con solo ocho mesas.
El momento clave ocurrió en 2017. Un video de 36 segundos se viralizó en internet. En él, saltaba la sal con un movimiento fluido, y luego hacía una pose seductora: con la pierna ligeramente flexionada, levantaba la mano y giraba elegantemente un puñado de sal con sus dedos largos. La escena era impactante: la sal caía en su musculoso brazo y se depositaba con precisión sobre la carne. La coordinación del movimiento y su expresión seria crearon un efecto dramático.
Al principio, el video circuló en Turquía. Dos semanas después, el cantante estadounidense Bruno Mars lo vio en Twitter, quedó fascinado por el gesto y lo compartió con sus seguidores. La publicación alcanzó rápidamente millones de vistas, pasando de unos pocos miles a 2.4 millones en poco tiempo. La ola de compartidos continuó creciendo. Salt Bae aprovechó esa oportunidad y, con la fama adquirida, pasó de ser un pequeño dueño de restaurante turco a un fenómeno global, acumulando millones de seguidores en redes sociales.
En ese año de auge, registró la marca “Salt Bae” y abrió su primer restaurante en Estambul con ese nombre. Luego, en Miami, inauguró una sucursal llamada NusR-et, con apoyo de Beckham. Posteriormente, abrieron locales en Nueva York, Londres, Dubái, Mikonos y otros lugares, sumando en total 31 restaurantes en todo el mundo. La primera semana en Manhattan superó el millón de libras en ingresos.
La gloria pasada: bistecs de lujo y estrellas de Hollywood
En su local de Londres, un bistec cubierto con oro de 24 quilates cuesta 700 libras. Los “fideos” hechos con carne valen 95 libras, y hasta las hamburguesas con láminas de oro se venden por 100 libras. En Dubái, un bistec dorado cuesta 1250 dirhams (unos 268 libras), mientras que los sin oro parten desde 340 dirhams (unos 72 libras).
Estos precios, combinados con la fama de Salt Bae, atraen a muchos clientes. Celebridades como Leonardo DiCaprio, Messi, Beckham y Diddy han visitado sus restaurantes. Incluso el príncipe heredero de los Emiratos Árabes Unidos, Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum, se convirtió en fan.
Debido a la gran afluencia, Salt Bae no puede atender personalmente a todos. Tiene una agenda casi loca: los lunes en Turquía, almuerza en Estambul, luego viaja a Ankara para cenas, después vuela a Dubái para trabajar jueves a sábado, regresa a Estambul el sábado y el domingo vuela a Miami. Aunque muchos esperan en fila, la mayoría dice que, aunque los precios son altos, la calidad justifica el gasto. Sin embargo, la veracidad de esas opiniones es cuestionable: gastar tanto dinero y que la carne sea solo “normal” no ayuda a convencer.
Con los años, la fortuna de Salt Bae alcanza decenas de millones de libras. Invierte en bienes raíces en Estambul y Mikonos, y en un complejo gastronómico en Ibiza, España. Tiene una flota valorada en un millón de libras, con dos Rolls Royce, cada uno valuado en al menos 250,000 libras, estacionados en Dubái y Miami. Además, posee un yate y un avión privado. Su vida privada es similar a la de los ricos de Hollywood: viaja en jet privado solo para comer un bistec de primera, con gastos de gasolina que podrían alimentar a una familia promedio durante un año.
La caída: denuncias de empleados y controversias
Para 2023, empiezan a surgir voces negativas. Clientes se quejan de pagar 500 libras por que Salt Bae les corte la carne y que él solo la corta distraído, con auriculares y hablando por teléfono.
También hay demandas laborales. Empleados en Londres denuncian despidos injustificados y en Nueva York, que no reciben salario ni propinas. Aunque sus abogados niegan las acusaciones, la base de su imperio no es sólida.
Una ex empleada anónima describe un ambiente laboral “muy tenso”: largas horas, vigilancia constante incluso para beber agua o ir al baño. Ella también dice que Salt Bae es “hostil y amenazante”. Revela que él hacía peticiones extrañas, como que los empleados le dieran masajes en los pies durante el servicio. Lo más inquietante: que en ocasiones, después del trabajo, salía con otras mujeres, como si fuera una estrella de cine.
La verdad tras la fachada: el misterio del bistec caro y problemas de gestión
Las carnes de lujo también han sido cuestionadas. Empleados revelan que los bistecs “de alta gama” en realidad solo estaban envueltos en oro comestible barato, pero se cobraba un precio desproporcionado, como una estrategia de marketing engañosa.
En una demanda en Nueva York, la bartender Elizabeth Cruz acusó a la gerencia de exigirle que vistiera “faldas cortas y tacones altos”, lo que ella interpretó como acoso sexual. Aunque el caso se resolvió en privado, la cultura laboral dañina ya es evidente.
Además, su relación con el rapero Diddy también ha sido manchada. Salt Bae ha sido visto varias veces con Diddy, desde Londres hasta Dubái. En 2017, Diddy invitó a Salt Bae a su casa para cocinar para amigos y familiares, y también participó en la fiesta de fin de año en Miami. Diddy lo llamó “el genio más grande de la historia, un verdadero amigo”. Ahora, Diddy enfrenta investigaciones por acusaciones de delitos sexuales, y esa relación se ha convertido en una mancha en la imagen de Salt Bae.
La burbuja de las redes sociales
En la final del Mundial 2022, cuando Argentina ganó, Salt Bae irrumpió en el campo, abrazó a Messi, besó la copa y alteró la celebración. El video se viralizó y FIFA inició una investigación. Él se disculpó diciendo que se dejó llevar por la emoción, pero los usuarios no le creyeron, acusándolo de buscar notoriedad.
La historia de Salt Bae fue vista como un ejemplo de superación, pero también como una lección: en la era de las redes sociales, el éxito puede llegar rápido, pero si no hay una base sólida, la caída será igual de rápida. Su caso ejemplifica esto: de ser un ícono de los influencers a estar en el centro de controversias, su trayectoria va cuesta abajo. Nos recuerda que el verdadero éxito empresarial requiere más que exposición: responsabilidad y honestidad en la gestión.