Una vez que una persona elimina el "deseo de segunda mano", la vida se vuelve como si tuviera trucos. El llamado deseo de segunda mano son esas metas que se "préstamos" de la sociedad, padres, compañeros y medios de comunicación: vivir por la apariencia, la comparación y el reconocimiento, en lugar de por un verdadero amor interior. Cuando una persona deja de ser guiada por las expectativas de los demás, deja de perseguir ciegamente los estándares de éxito mainstream, su energía se concentra en gran medida, las decisiones se vuelven claras y las emociones más estables. Menos deseos, menor desgaste interno, dirección clara, y la acción naturalmente se vuelve más poderosa. La verdadera libertad no es tener más, sino solo desear lo que realmente pertenece a uno mismo.
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Una vez que una persona elimina el "deseo de segunda mano", la vida se vuelve como si tuviera trucos. El llamado deseo de segunda mano son esas metas que se "préstamos" de la sociedad, padres, compañeros y medios de comunicación: vivir por la apariencia, la comparación y el reconocimiento, en lugar de por un verdadero amor interior. Cuando una persona deja de ser guiada por las expectativas de los demás, deja de perseguir ciegamente los estándares de éxito mainstream, su energía se concentra en gran medida, las decisiones se vuelven claras y las emociones más estables. Menos deseos, menor desgaste interno, dirección clara, y la acción naturalmente se vuelve más poderosa. La verdadera libertad no es tener más, sino solo desear lo que realmente pertenece a uno mismo.