La verdadera valía de las stablecoins quizás no radique en la propia moneda, sino en cómo están redefiniendo la infraestructura de los flujos de capital globales.
“Despertar de las stablecoins” en la trayectoria profesional
2019 fue un año de cambio. Cuando el plan Libra de Facebook sacudió el mundo de las finanzas tradicionales, Raj Parekh trabajaba en el departamento de criptomonedas de Visa. En ese momento, la percepción de las instituciones financieras tradicionales sobre los activos digitales seguía siendo dividida: algunos los veían como juguetes de geeks, otros como instrumentos de especulación. Pero Libra cambió todo eso, hizo que Wall Street se diera cuenta de que, si no entraban en el juego, quizás no tendrían un lugar en el futuro.
Visa fue uno de los primeros socios públicos de Libra. Aunque el proyecto finalmente enfrentó presiones regulatorias y fracasó, su verdadero valor fue: obligar a los gigantes financieros tradicionales a tomar en serio los activos digitales, no solo como productos de especulación, sino como infraestructura.
El trasfondo de Raj es interesante: su carrera comenzó en la intersección de la ciberseguridad y los pagos. Durante su primera etapa en Visa, se centró en construir marcos de seguridad para ayudar a los bancos a afrontar filtraciones de datos y ciberataques. Fue en ese proceso que empezó a ver la cadena de bloques desde la perspectiva de los pagos y la fintech.
“Nunca había visto una tecnología que lograra la circulación de valor en 24 horas a nivel global como la blockchain”, describe Raj su intuición. Al mismo tiempo, también vio que Visa dependía de infraestructuras bancarias obsoletas — mainframes, sistemas de transferencias electrónicas. La atracción de la blockchain como sistema de pago de código abierto radica en que puede hacer cosas que los sistemas tradicionales no pueden.
Problemas prioritarios, no tecnología prioritaria
Muchos al hablar de tecnología criptográfica piensan en descentralización, contratos inteligentes, etc. Pero la visión de Raj es completamente diferente: enfatiza que hay que priorizar los problemas, no la tecnología.
Tras formar el equipo de criptomonedas en Visa, no se apresuró a vender nuevas tecnologías. En cambio, su método fue profundizar en los procesos de negocio, identificar puntos críticos. Por ejemplo, el ciclo de liquidación en pagos transfronterizos: ¿por qué T+1 o T+2? ¿Y si se pudiera hacer pagos instantáneos? ¿Qué implicaría para finanzas y gestión de inventarios?
Este modo de pensar llevó directamente a la aplicación de USDC. El caso más conocido de Visa fue su colaboración con Crypto.com. En el proceso tradicional, Crypto.com vendía diariamente parte de sus criptoactivos por moneda fiat y enviaba fondos a Visa vía SWIFT o ACH — lo que consumía tiempo y obligaba a mantener grandes reservas de “prefinanciación” en bancos, dinero que podría usarse en el negocio pero permanecía ocioso.
Cuando Visa y Anchorage Digital realizaron su primera transacción experimental — transfiriendo USDC directamente desde la dirección de Crypto.com a la cuenta bancaria de Visa en segundos — Raj se dio cuenta de que no solo era más rápido, sino que toda la lógica de pago se estaba reescribiendo.
La fractura y reconstrucción de la infraestructura
Pero tras fundar Portal Finance, Raj enfrentó un problema aún más profundo. Por mucho que optimizara la capa de aplicación, los cuellos de botella en el rendimiento de la capa base seguían presentes — son limitaciones duras, no resolubles solo con software.
Portal atendió a gigantes tradicionales como WorldRemit y colaboró con neobancos emergentes. Pero poco a poco descubrió que, por muy bien diseñadas que estén las aplicaciones de pago, si la infraestructura subyacente no acompaña, todo es en vano.
Aquí surge una paradoja: el ecosistema EVM (máquina virtual de Ethereum) es el más potente, con desarrolladores y liquidez concentrados allí. Pero es demasiado lento y costoso. Otras cadenas públicas son más rápidas, pero fragmentadas. Raj formuló una hipótesis: si existiera una cadena compatible con EVM y con rendimiento superior, con confirmaciones en menos de un segundo, sería la respuesta perfecta para pagos.
Esa hipótesis lo llevó a unirse a Monad Foundation. En julio, el equipo de Portal fue adquirido por Monad, y Raj empezó a liderar la construcción del ecosistema de pagos de Monad.
Frente a la pregunta “¿por qué crear una nueva cadena si ya hay tantas?”, Raj responde con más agudeza: no se trata de “por qué una nueva cadena”, sino de “¿la cadena actual resuelve los problemas centrales del pago?”.
¿A qué se interesan los grandes participantes en el flujo de capital a gran escala? No en “nuevas historias”, sino en si la economía unitaria es saludable — ¿cuánto cuesta cada transacción? ¿La velocidad de confirmación satisface las necesidades comerciales? ¿La liquidez en los corredores de cambio es suficiente? Estas son las cuestiones más prácticas.
Evolución del modelo de negocio de las stablecoins
En julio, EE. UU. aprobó la Ley GENIUS, y la industria de las stablecoins está en una transformación sutil.
El modelo tradicional de negocio de las stablecoins es simple: usuario deposita dólares → emisora compra bonos del Tesoro estadounidense → obtiene intereses. Tether y Circle en sus inicios ganaron mucho con este esquema.
Pero los nuevos actores están cambiando las reglas del juego. Paxos y M0, por ejemplo, distribuyen directamente los intereses de los activos subyacentes a usuarios y receptores. Esto no solo redistribuye beneficios, sino que crea un nuevo prototipo financiero: una nueva forma de oferta monetaria.
En las finanzas tradicionales, los depósitos bancarios solo generan intereses cuando están ociosos. Cuando transfieres o pagas, los fondos en circulación generalmente no producen rendimiento. Pero las stablecoins rompen ese límite: incluso con fondos en movimiento rápido, en transacciones y pagos, los activos subyacentes siguen generando ingresos.
Algunos equipos más audaces incluso intentan devolver el 100% de los beneficios a los usuarios. ¿Cómo obtienen beneficios? La respuesta está en los servicios y productos de valor añadido construidos alrededor de las stablecoins — un modelo de negocio completamente nuevo.
Tras la Ley GENIUS, esta tendencia se vuelve irreversible: cada gran banco, cada fintech importante, está pensando en cómo participar. El futuro de las stablecoins no se limitará a “ahorrar en intereses”.
La revolución geográfica en la nueva ola de fintech
Las fintech tradicionales enfrentan un destino inevitable: siempre están atadas a la infraestructura bancaria de un país. Nubank en Brasil, Chime en EE. UU., la razón principal es la dependencia del sistema bancario local.
Esto lleva a un resultado lógico: su alcance está limitado por fronteras geográficas.
Pero cuando tu producto se construye sobre stablecoins y blockchain, todo cambia. En realidad, estás creando una vía de pago global auténtica — algo sin precedentes en la historia financiera.
Este cambio es revolucionario: ya no necesitas ser una “fintech de un país”, sino que desde la primera línea de código puedes apuntar al mercado global, atender a múltiples países y, en realidad, a usuarios en todo el mundo.
En la historia de fintech, casi no hay modelos que desde el inicio tengan esa visión global. Es una puerta que se abre, y una nueva generación de fundadores y constructores ya está entrando.
La revolución del flujo de capital en la era de la IA
Si preguntan a Raj qué le emociona más en los próximos 3 a 5 años, responde sin dudar: la integración de agentes de IA con finanzas de alta frecuencia.
Hace unas semanas, Monad organizó en San Francisco un hackathon centrado en la fusión de IA y criptomonedas. Los proyectos eran variados, por ejemplo, alguien combinaba DoorDash, la plataforma de entregas de comida en EE. UU., con pagos en cadena. Lo que Raj observa es: los agentes ya no están limitados por la velocidad humana.
En sistemas de alto rendimiento, los agentes mueven capital y completan transacciones a velocidades que la mente humana no puede entender en tiempo real. No solo es rapidez, sino una transformación fundamental del flujo de trabajo: de “eficiencia humana” a “eficiencia algorítmica”, y finalmente a “eficiencia de agentes”.
Para soportar esta transición de milisegundos a microsegundos, la infraestructura blockchain debe ser extremadamente potente.
Al mismo tiempo, la forma en que los usuarios gestionan sus cuentas también se fusiona. Antes, las cuentas de inversión y las de pago estaban separadas; ahora, esa frontera se difumina. Es una evolución natural del producto, y también lo que más desea hacer Coinbase: convertirse en una “aplicación universal” — poder transferir fondos, comprar cripto, acciones, participar en mercados predictivos, todo en una sola cuenta, con datos y comportamientos en control total del usuario.
Por eso, la infraestructura sigue siendo clave. Solo cuando abstraes toda la complejidad del nivel base criptográfico, puedes integrar en una experiencia unificada funciones tan distintas como DeFi, pagos y generación de rendimientos — y el usuario casi no percibe la complejidad subyacente.
Algunos colegas de Raj tienen experiencia en trading de alta frecuencia, con sistemas de baja latencia en CME y bolsas de valores. Pero lo que realmente le emociona no es seguir en ese campo, sino trasladar esa capacidad técnica y mecanismos de decisión algorítmica a los flujos financieros cotidianos.
Imagina un CFO gestionando capital transnacional, con fondos dispersos en múltiples bancos y monedas. La forma tradicional requiere mucha coordinación manual, pero en el futuro, si un gran modelo de lenguaje se combina con una blockchain de alto rendimiento, el sistema puede ejecutar automáticamente operaciones algorítmicas, optimizar la asignación de capital y maximizar los beneficios de toda la gestión financiera.
La capacidad de trading de alta frecuencia ya no será exclusiva de Wall Street, sino que se abstraerá y aplicará en miles de procesos comerciales. Esa es la verdadera oportunidad: usar algoritmos para optimizar con precisión cada dólar en movimiento, alcanzando escalas y velocidades sin precedentes.
No solo es una revolución tecnológica, sino una transformación radical en la forma de operar el capital.
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De los desafíos de pago a la infraestructura futura: la ola de stablecoins vista por un experto en pagos con criptomonedas
La verdadera valía de las stablecoins quizás no radique en la propia moneda, sino en cómo están redefiniendo la infraestructura de los flujos de capital globales.
“Despertar de las stablecoins” en la trayectoria profesional
2019 fue un año de cambio. Cuando el plan Libra de Facebook sacudió el mundo de las finanzas tradicionales, Raj Parekh trabajaba en el departamento de criptomonedas de Visa. En ese momento, la percepción de las instituciones financieras tradicionales sobre los activos digitales seguía siendo dividida: algunos los veían como juguetes de geeks, otros como instrumentos de especulación. Pero Libra cambió todo eso, hizo que Wall Street se diera cuenta de que, si no entraban en el juego, quizás no tendrían un lugar en el futuro.
Visa fue uno de los primeros socios públicos de Libra. Aunque el proyecto finalmente enfrentó presiones regulatorias y fracasó, su verdadero valor fue: obligar a los gigantes financieros tradicionales a tomar en serio los activos digitales, no solo como productos de especulación, sino como infraestructura.
El trasfondo de Raj es interesante: su carrera comenzó en la intersección de la ciberseguridad y los pagos. Durante su primera etapa en Visa, se centró en construir marcos de seguridad para ayudar a los bancos a afrontar filtraciones de datos y ciberataques. Fue en ese proceso que empezó a ver la cadena de bloques desde la perspectiva de los pagos y la fintech.
“Nunca había visto una tecnología que lograra la circulación de valor en 24 horas a nivel global como la blockchain”, describe Raj su intuición. Al mismo tiempo, también vio que Visa dependía de infraestructuras bancarias obsoletas — mainframes, sistemas de transferencias electrónicas. La atracción de la blockchain como sistema de pago de código abierto radica en que puede hacer cosas que los sistemas tradicionales no pueden.
Problemas prioritarios, no tecnología prioritaria
Muchos al hablar de tecnología criptográfica piensan en descentralización, contratos inteligentes, etc. Pero la visión de Raj es completamente diferente: enfatiza que hay que priorizar los problemas, no la tecnología.
Tras formar el equipo de criptomonedas en Visa, no se apresuró a vender nuevas tecnologías. En cambio, su método fue profundizar en los procesos de negocio, identificar puntos críticos. Por ejemplo, el ciclo de liquidación en pagos transfronterizos: ¿por qué T+1 o T+2? ¿Y si se pudiera hacer pagos instantáneos? ¿Qué implicaría para finanzas y gestión de inventarios?
Este modo de pensar llevó directamente a la aplicación de USDC. El caso más conocido de Visa fue su colaboración con Crypto.com. En el proceso tradicional, Crypto.com vendía diariamente parte de sus criptoactivos por moneda fiat y enviaba fondos a Visa vía SWIFT o ACH — lo que consumía tiempo y obligaba a mantener grandes reservas de “prefinanciación” en bancos, dinero que podría usarse en el negocio pero permanecía ocioso.
Cuando Visa y Anchorage Digital realizaron su primera transacción experimental — transfiriendo USDC directamente desde la dirección de Crypto.com a la cuenta bancaria de Visa en segundos — Raj se dio cuenta de que no solo era más rápido, sino que toda la lógica de pago se estaba reescribiendo.
La fractura y reconstrucción de la infraestructura
Pero tras fundar Portal Finance, Raj enfrentó un problema aún más profundo. Por mucho que optimizara la capa de aplicación, los cuellos de botella en el rendimiento de la capa base seguían presentes — son limitaciones duras, no resolubles solo con software.
Portal atendió a gigantes tradicionales como WorldRemit y colaboró con neobancos emergentes. Pero poco a poco descubrió que, por muy bien diseñadas que estén las aplicaciones de pago, si la infraestructura subyacente no acompaña, todo es en vano.
Aquí surge una paradoja: el ecosistema EVM (máquina virtual de Ethereum) es el más potente, con desarrolladores y liquidez concentrados allí. Pero es demasiado lento y costoso. Otras cadenas públicas son más rápidas, pero fragmentadas. Raj formuló una hipótesis: si existiera una cadena compatible con EVM y con rendimiento superior, con confirmaciones en menos de un segundo, sería la respuesta perfecta para pagos.
Esa hipótesis lo llevó a unirse a Monad Foundation. En julio, el equipo de Portal fue adquirido por Monad, y Raj empezó a liderar la construcción del ecosistema de pagos de Monad.
Frente a la pregunta “¿por qué crear una nueva cadena si ya hay tantas?”, Raj responde con más agudeza: no se trata de “por qué una nueva cadena”, sino de “¿la cadena actual resuelve los problemas centrales del pago?”.
¿A qué se interesan los grandes participantes en el flujo de capital a gran escala? No en “nuevas historias”, sino en si la economía unitaria es saludable — ¿cuánto cuesta cada transacción? ¿La velocidad de confirmación satisface las necesidades comerciales? ¿La liquidez en los corredores de cambio es suficiente? Estas son las cuestiones más prácticas.
Evolución del modelo de negocio de las stablecoins
En julio, EE. UU. aprobó la Ley GENIUS, y la industria de las stablecoins está en una transformación sutil.
El modelo tradicional de negocio de las stablecoins es simple: usuario deposita dólares → emisora compra bonos del Tesoro estadounidense → obtiene intereses. Tether y Circle en sus inicios ganaron mucho con este esquema.
Pero los nuevos actores están cambiando las reglas del juego. Paxos y M0, por ejemplo, distribuyen directamente los intereses de los activos subyacentes a usuarios y receptores. Esto no solo redistribuye beneficios, sino que crea un nuevo prototipo financiero: una nueva forma de oferta monetaria.
En las finanzas tradicionales, los depósitos bancarios solo generan intereses cuando están ociosos. Cuando transfieres o pagas, los fondos en circulación generalmente no producen rendimiento. Pero las stablecoins rompen ese límite: incluso con fondos en movimiento rápido, en transacciones y pagos, los activos subyacentes siguen generando ingresos.
Algunos equipos más audaces incluso intentan devolver el 100% de los beneficios a los usuarios. ¿Cómo obtienen beneficios? La respuesta está en los servicios y productos de valor añadido construidos alrededor de las stablecoins — un modelo de negocio completamente nuevo.
Tras la Ley GENIUS, esta tendencia se vuelve irreversible: cada gran banco, cada fintech importante, está pensando en cómo participar. El futuro de las stablecoins no se limitará a “ahorrar en intereses”.
La revolución geográfica en la nueva ola de fintech
Las fintech tradicionales enfrentan un destino inevitable: siempre están atadas a la infraestructura bancaria de un país. Nubank en Brasil, Chime en EE. UU., la razón principal es la dependencia del sistema bancario local.
Esto lleva a un resultado lógico: su alcance está limitado por fronteras geográficas.
Pero cuando tu producto se construye sobre stablecoins y blockchain, todo cambia. En realidad, estás creando una vía de pago global auténtica — algo sin precedentes en la historia financiera.
Este cambio es revolucionario: ya no necesitas ser una “fintech de un país”, sino que desde la primera línea de código puedes apuntar al mercado global, atender a múltiples países y, en realidad, a usuarios en todo el mundo.
En la historia de fintech, casi no hay modelos que desde el inicio tengan esa visión global. Es una puerta que se abre, y una nueva generación de fundadores y constructores ya está entrando.
La revolución del flujo de capital en la era de la IA
Si preguntan a Raj qué le emociona más en los próximos 3 a 5 años, responde sin dudar: la integración de agentes de IA con finanzas de alta frecuencia.
Hace unas semanas, Monad organizó en San Francisco un hackathon centrado en la fusión de IA y criptomonedas. Los proyectos eran variados, por ejemplo, alguien combinaba DoorDash, la plataforma de entregas de comida en EE. UU., con pagos en cadena. Lo que Raj observa es: los agentes ya no están limitados por la velocidad humana.
En sistemas de alto rendimiento, los agentes mueven capital y completan transacciones a velocidades que la mente humana no puede entender en tiempo real. No solo es rapidez, sino una transformación fundamental del flujo de trabajo: de “eficiencia humana” a “eficiencia algorítmica”, y finalmente a “eficiencia de agentes”.
Para soportar esta transición de milisegundos a microsegundos, la infraestructura blockchain debe ser extremadamente potente.
Al mismo tiempo, la forma en que los usuarios gestionan sus cuentas también se fusiona. Antes, las cuentas de inversión y las de pago estaban separadas; ahora, esa frontera se difumina. Es una evolución natural del producto, y también lo que más desea hacer Coinbase: convertirse en una “aplicación universal” — poder transferir fondos, comprar cripto, acciones, participar en mercados predictivos, todo en una sola cuenta, con datos y comportamientos en control total del usuario.
Por eso, la infraestructura sigue siendo clave. Solo cuando abstraes toda la complejidad del nivel base criptográfico, puedes integrar en una experiencia unificada funciones tan distintas como DeFi, pagos y generación de rendimientos — y el usuario casi no percibe la complejidad subyacente.
Algunos colegas de Raj tienen experiencia en trading de alta frecuencia, con sistemas de baja latencia en CME y bolsas de valores. Pero lo que realmente le emociona no es seguir en ese campo, sino trasladar esa capacidad técnica y mecanismos de decisión algorítmica a los flujos financieros cotidianos.
Imagina un CFO gestionando capital transnacional, con fondos dispersos en múltiples bancos y monedas. La forma tradicional requiere mucha coordinación manual, pero en el futuro, si un gran modelo de lenguaje se combina con una blockchain de alto rendimiento, el sistema puede ejecutar automáticamente operaciones algorítmicas, optimizar la asignación de capital y maximizar los beneficios de toda la gestión financiera.
La capacidad de trading de alta frecuencia ya no será exclusiva de Wall Street, sino que se abstraerá y aplicará en miles de procesos comerciales. Esa es la verdadera oportunidad: usar algoritmos para optimizar con precisión cada dólar en movimiento, alcanzando escalas y velocidades sin precedentes.
No solo es una revolución tecnológica, sino una transformación radical en la forma de operar el capital.