La burbuja presidencial: cómo los meme coins se convirtieron en la "máquina de extracción de valor" más lucrativa

Cuando dos líderes nacionales lanzaron sus propios tokens digitales en cuestión de semanas, el mercado de criptomonedas experimentó su momento más surrealista. Lo que comenzó como bromas de redes sociales evolucionó hacia una conspiración financiera que dejó a cientos de miles de inversores en ruina, mientras los insiders ganaban cifras astronómicas.

El fin de semana que cambió todo: de la especulación a la estafa masiva

A mediados de enero de 2025, mientras la capital se preparaba para una ceremonia política de alto nivel, un evento paralelo estaba gestándose en un auditorio histórico. El ambiente hervía con lobistas cripto, influencers de redes sociales e inversores que buscaban acceso al nuevo poder. Entre la multitud circulaban rumores sobre una sorpresa importante.

Entonces llegó el anuncio oficial a través de una red social: un nuevo token llamado “TRUMP” había sido lanzado. En cuestión de horas, su precio saltó de prácticamente cero a 74 dólares. Días después, su esposa lanzó “MELANIA”, que alcanzó los 13 dólares. El fin de semana fue el más activo en la historia de estos activos especulativos.

Pero lo que subió rápidamente se desplomó aún más rápido. Dentro de 72 horas, ambos tokens perdieron más del 90% de su valor. Según análisis de firmas de investigación blockchain, el equipo detrás de estos lanzamientos podría haber extraído más de 350 millones de dólares mientras el precio se hundía. Miles de inversores comunes perdieron sus ahorros.

La lógica económica inversa: por qué esto no debería funcionar (pero funciona)

Los meme coins desafían toda lógica financiera tradicional. A diferencia de las acciones o bonos, estos tokens no tienen flujo de caja, ganancias proyectadas o utilidad real. Su único valor proviene de la “creencia colectiva” en que alguien más pagará un precio más alto mañana.

“Según los principios de economía clásica, esto nunca debería funcionar”, reconoció un ejecutivo cripto en entrevistas con medios especializados. “Pero la realidad es que genera dinero real, mucho dinero”.

El fenómeno comenzó como sátira. En 2013, dos programadores crearon una moneda basada en un meme popular de internet para burlarse de la proliferación de criptomonedas. Se llamó “Dogecoin” y, para sorpresa de todos, los inversores la compraron masivamente. Décadas después, la estrategia de monetizar la cultura de internet se ha vuelto científica.

El ecosistema invisible: plataformas, operadores y el “pump and dump” presidencial

¿Cómo exactamente ganaron la pareja presidencial y sus asociados cientos de millones en horas? Las pistas apuntan a un círculo cerrado de operadores especializados en orquestar estos eventos.

Según investigaciones blockchain, alguien compró 1.1 millones de dólares en el token presidencial en segundos —claramente con información privilegiada— y vendió en tres días, ganando 100 millones. Otro comprador adquirió antes del lanzamiento público y obtuvo ganancias de 2.4 millones. El análisis de transacciones sugiere que pertenecían al mismo operador o equipo.

Un ejecutivo argentino de la industria cripto fue identificado como parte del círculo organizador. Días después de ayudar a lanzar un token fallido en su país, admitió públicamente su participación en otros lanzamientos presidenciales. “TRUMP me dio un poder sin precedentes y un gran riesgo”, escribió en mensajes privados, jactándose de ganancias “astronómicas”.

Este operador trabajaba bajo instrucciones claras: “Vendan todo lo posible, aunque el precio llegue a cero”. En un momento admitió haber obtenido 100 millones de dólares, luego alegó que solo “custodiaba fondos” —dinero que según reportes aún no ha devuelto.

La conexión de las plataformas: “soporte técnico” y responsabilidad difusa

¿Qué plataformas permitieron estos lanzamientos? Según investigadores, un exchange descentralizado proporcionó “soporte técnico” para el evento. Su cofundador, un empresario singapurense que opera bajo un seudónimo en redes, ha construido un imperio alrededor de la especulación de meme coins.

Este empresario cultiva una filosofía ambigua: afirma que su plataforma es neutral y que su rol es solo técnico. “Si el equipo de Trump solicitó ayuda, solo brindamos infraestructura”, argumentó en entrevistas. Sin embargo, investigadores blockchain hallaron evidencia de que su plataforma fue central en la coordinación de múltiples lanzamientos presidenciales y de otros líderes nacionales.

El ejecutivo admitió que su compañía generó “el 90% de sus ingresos anuales de 134 millones de dólares” a partir de estos tokens especulativos, con comisiones más altas que otros activos. Claramente, el negocio de los meme coins es rentable para las plataformas intermediarias.

El colapso documentado: de 5 billones a prácticamente nada

En el pico, el valor combinado de ambos tokens llegó a superar los 5 billones en papel. Los mayores compradores fueron invitados a cenas exclusivas, donde supuestamente podrían influir en políticas. Un magnate cripto chino compró 15 millones de dólares en el token presidencial.

Meses después, el token presidencial cayó un 92% desde su máximo. El otro token perdió el 99%, cayendo a 0.11 dólares —prácticamente sin valor.

Los investigadores blockchain rastrearon las direcciones de billetera y encontraron patrones sospechosos: operaciones de “insider trading” clásico, pero sin que ningún regulador actuara. “En Wall Street, esto sería fraude securities”, explicó un analista cripto. “En este mercado, el crimen parece ser legal”.

La justificación oficial y la brecha regulatoria

Cuando fue cuestionado sobre el evento, el presidente declaró no saber nada: “Aparte de saber que lo lancé, no sé nada más. Solo escuché que fue un éxito”. Luego preguntó a reporteros cuánto dinero había ganado.

La portavoz oficial negó cualquier conflicto de interés, argumentando que el evento ocurrió “en tiempo privado” de los funcionarios. “Sugerir que el presidente se lucra con su cargo es absurdo”, afirmó.

Sin embargo, los reguladores de criptomonedas han permanecido en silencio. Una autoridad supervisora estadounidense anunció que no regularía específicamente estos tokens, solo advirtió vagamente que “otras leyes antifraude podrían aplicarse”. Ningún fiscal ha iniciado investigaciones.

El futuro de la burbuja: ¿fin de la fiebre o solo el comienzo?

La fiebre de estos tokens especulativos ha comenzado a desvanecerse. El volumen de transacciones cayó un 92% entre enero y noviembre. Los inversores, “cazados” repetidamente, están agotando su dinero.

Sin embargo, los operadores originales han diversificado. Algunos han entrado en mercados de predicción, donde apuestan sobre eventos reales. Otros lanzan nuevas plataformas y tokens. El empresario singapurense lanzó su propia criptomoneda con una capitalización inicial de 300 millones de dólares.

“Este es el ‘casino definitivo de extracción de valor’”, según abogados que han demandado a plataformas por fraude. Mientras los intermediarios guarden silencio sobre cómo operan estos esquemas, será imposible determinar exactamente cómo ganaron tantos dinero tan rápidamente.

En la criptosfera, la supervisión regulatoria parece lejana. Y mientras esto ocurra, la lógica inversa de los meme coins seguirá atrayendo a inversores con la promesa de ganancias rápidas que nunca se materializan para la mayoría.

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