En el mundo de las criptomonedas, tras un tiempo de andar ajetreado, descubrirás un fenómeno: ¿por qué algunos, al entrar en el mercado, terminan perdiendo todo, mientras que otros logran avanzar de manera constante hacia la libertad financiera?
La respuesta a esta pregunta en realidad se encuentra en tres tipos de personas.
El primer grupo se queda completamente en la quiebra. Tienen en común una característica: la prisa. Con prisa por cambiar su suerte, aumentan el apalancamiento, entran en proyectos de tendencia, incluso piden prestado para apostar. La volatilidad extrema del mercado de criptomonedas no es un juego para los inversores minoristas; una caída profunda con alto apalancamiento puede arruinar una cuenta. Sin mencionar que proyectos que se zero, desaparecen, pierden las claves privadas, caen en fraudes de phishing, o enfrentan riesgos en los exchanges, cualquier trampa puede ser suficiente para salir del mercado.
El segundo grupo, que realmente gana mucho dinero, sigue un camino muy sencillo: perseverar haciendo una sola cosa. Mantener activos principales, comprar con dinero sobrante, sostener las inversiones y no prestar atención a las fluctuaciones a corto plazo. Más que hacer trading, se trata de asignar activos, confiando en el poder del apalancamiento y el tiempo.
El tercer grupo, el más común y también el más doloroso, siempre está ocupado: investigando proyectos, haciendo arbitraje, operando en ondas, sin parar. Pero nunca se atreven a aumentar su posición, y sus ganancias son mediocres. Además, intentan esquivar cada caída, pero terminan bajando y subiendo repetidamente, perdiendo las grandes oportunidades reales.
Aparte de las decisiones, la personalidad también puede ser un obstáculo. Comprar en alza, vender en baja, impulsos en niveles altos, pánico en niveles bajos; cuando hay ganancias, se apresuran a salir, y nunca logran captar la fase de subida principal.
En definitiva, invertir no se trata de ser más inteligente que otros, sino de tener una mayor fortaleza en carácter y disciplina. Cultivar la mentalidad lentamente es la clave para avanzar con estabilidad y longevidad.
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En el mundo de las criptomonedas, tras un tiempo de andar ajetreado, descubrirás un fenómeno: ¿por qué algunos, al entrar en el mercado, terminan perdiendo todo, mientras que otros logran avanzar de manera constante hacia la libertad financiera?
La respuesta a esta pregunta en realidad se encuentra en tres tipos de personas.
El primer grupo se queda completamente en la quiebra. Tienen en común una característica: la prisa. Con prisa por cambiar su suerte, aumentan el apalancamiento, entran en proyectos de tendencia, incluso piden prestado para apostar. La volatilidad extrema del mercado de criptomonedas no es un juego para los inversores minoristas; una caída profunda con alto apalancamiento puede arruinar una cuenta. Sin mencionar que proyectos que se zero, desaparecen, pierden las claves privadas, caen en fraudes de phishing, o enfrentan riesgos en los exchanges, cualquier trampa puede ser suficiente para salir del mercado.
El segundo grupo, que realmente gana mucho dinero, sigue un camino muy sencillo: perseverar haciendo una sola cosa. Mantener activos principales, comprar con dinero sobrante, sostener las inversiones y no prestar atención a las fluctuaciones a corto plazo. Más que hacer trading, se trata de asignar activos, confiando en el poder del apalancamiento y el tiempo.
El tercer grupo, el más común y también el más doloroso, siempre está ocupado: investigando proyectos, haciendo arbitraje, operando en ondas, sin parar. Pero nunca se atreven a aumentar su posición, y sus ganancias son mediocres. Además, intentan esquivar cada caída, pero terminan bajando y subiendo repetidamente, perdiendo las grandes oportunidades reales.
Aparte de las decisiones, la personalidad también puede ser un obstáculo. Comprar en alza, vender en baja, impulsos en niveles altos, pánico en niveles bajos; cuando hay ganancias, se apresuran a salir, y nunca logran captar la fase de subida principal.
En definitiva, invertir no se trata de ser más inteligente que otros, sino de tener una mayor fortaleza en carácter y disciplina. Cultivar la mentalidad lentamente es la clave para avanzar con estabilidad y longevidad.