Después de haber trabajado en varios proyectos tecnológicos valorados en más de mil millones de dólares, he observado un fenómeno común: la mayoría de los equipos técnicos de estos proyectos son en realidad muy pequeños y no cuentan con habilidades completas.
¿Entonces por qué pueden obtener tanta financiación y una valoración tan alta? En definitiva, lo que los inversores creen no es en el producto en sí, ni en la capacidad de ejecución del equipo, sino en el carisma y respaldo personal de 1-2 fundadores. En otras palabras, la valoración depende más de la elocuencia de los fundadores que de la verdadera fortaleza del equipo.
Este fenómeno es especialmente evidente en las startups de Web3 y blockchain. Muchos proyectos tienen buena reputación, pero al abrirlos, su base técnica y la configuración del equipo están muy por debajo de lo que la gente imagina.
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Después de haber trabajado en varios proyectos tecnológicos valorados en más de mil millones de dólares, he observado un fenómeno común: la mayoría de los equipos técnicos de estos proyectos son en realidad muy pequeños y no cuentan con habilidades completas.
¿Entonces por qué pueden obtener tanta financiación y una valoración tan alta? En definitiva, lo que los inversores creen no es en el producto en sí, ni en la capacidad de ejecución del equipo, sino en el carisma y respaldo personal de 1-2 fundadores. En otras palabras, la valoración depende más de la elocuencia de los fundadores que de la verdadera fortaleza del equipo.
Este fenómeno es especialmente evidente en las startups de Web3 y blockchain. Muchos proyectos tienen buena reputación, pero al abrirlos, su base técnica y la configuración del equipo están muy por debajo de lo que la gente imagina.