Cuando el almacenamiento centralizado alcanza su techo, las soluciones distribuidas están emergiendo. Walrus es una de esas opciones: construida sobre Sui, utiliza almacenamiento Blob distribuido para alojar videos, imágenes y grandes conjuntos de datos.
En lugar de decir que es un proyecto nuevo, sería más correcto decir que es una nueva idea. Los archivos que antes estaban centralizados en un solo lugar se dividen y se distribuyen en una red global de nodos. Los beneficios de esto son evidentes: la tecnología de código de corrección de errores permite que los datos se recuperen completos incluso en presencia de fluctuaciones en la red, y la alta disponibilidad ya no depende de un nodo central. Lo más importante es el costo: puede reducirse a aproximadamente una décima parte de las soluciones centralizadas.
La red de prueba que se lanzará a principios de 2025 hace que esta solución sea más concreta. Los desarrolladores podrán subir y recuperar datos a través de una API, sin tener que lidiar con la complejidad subyacente. Desde la validación de nodos hasta el diseño de gobernanza, Walrus parece estar dejando un camino a largo plazo para los datos.
La colaboración ecológica también se está expandiendo gradualmente. La plataforma de desarrolladores de Walrus se convierte en un punto de encuentro: investigadores de IA suben datos de entrenamiento, desarrolladores de juegos almacenan activos en alta definición, y diferentes roles colaboran y circulan en la misma plataforma. Aunque hay incentivos ecológicos, no son ruidosos, sino más bien un combustible necesario para mantener el sistema en funcionamiento.
El siguiente paso es WalrusTrade, que llevará las transacciones y el intercambio de conjuntos de datos distribuidos y conformes a la normativa a aplicaciones prácticas. La lista de espera abierta en enero ya está atrayendo a los primeros exploradores.
Este camino quizás no sea muy ruidoso, pero es lo suficientemente amplio.
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Cuando el almacenamiento centralizado alcanza su techo, las soluciones distribuidas están emergiendo. Walrus es una de esas opciones: construida sobre Sui, utiliza almacenamiento Blob distribuido para alojar videos, imágenes y grandes conjuntos de datos.
En lugar de decir que es un proyecto nuevo, sería más correcto decir que es una nueva idea. Los archivos que antes estaban centralizados en un solo lugar se dividen y se distribuyen en una red global de nodos. Los beneficios de esto son evidentes: la tecnología de código de corrección de errores permite que los datos se recuperen completos incluso en presencia de fluctuaciones en la red, y la alta disponibilidad ya no depende de un nodo central. Lo más importante es el costo: puede reducirse a aproximadamente una décima parte de las soluciones centralizadas.
La red de prueba que se lanzará a principios de 2025 hace que esta solución sea más concreta. Los desarrolladores podrán subir y recuperar datos a través de una API, sin tener que lidiar con la complejidad subyacente. Desde la validación de nodos hasta el diseño de gobernanza, Walrus parece estar dejando un camino a largo plazo para los datos.
La colaboración ecológica también se está expandiendo gradualmente. La plataforma de desarrolladores de Walrus se convierte en un punto de encuentro: investigadores de IA suben datos de entrenamiento, desarrolladores de juegos almacenan activos en alta definición, y diferentes roles colaboran y circulan en la misma plataforma. Aunque hay incentivos ecológicos, no son ruidosos, sino más bien un combustible necesario para mantener el sistema en funcionamiento.
El siguiente paso es WalrusTrade, que llevará las transacciones y el intercambio de conjuntos de datos distribuidos y conformes a la normativa a aplicaciones prácticas. La lista de espera abierta en enero ya está atrayendo a los primeros exploradores.
Este camino quizás no sea muy ruidoso, pero es lo suficientemente amplio.