¿Las stablecoins son la chispa de la próxima crisis financiera o una revolución en los pagos que beneficiará a todo el mundo? Esta cuestión ha generado un intenso enfrentamiento entre Wall Street, los responsables políticos y el mundo de las criptomonedas.
Ola de advertencias: riesgos de la expansión de las stablecoins
Las alertas sobre los riesgos de las stablecoins se centran principalmente en dos dimensiones.
Por un lado, hay opiniones que consideran que un crecimiento explosivo de las stablecoins impactaría directamente en los mercados financieros tradicionales. Según predicciones de Citibank, el tamaño de las stablecoins podría dispararse hasta 4 billones de dólares, con la mayor parte del dinero yendo hacia bonos del Tesoro a tres meses. Pero aquí existe una paradoja lógica: el ciclo de caída de los bonos del Tesoro en 2022-2023 duró 18 meses, y para activos que vencen cada tres meses, ¿por qué generaría pánico entre los emisores que operan sin apalancamiento?
Por otro lado, algunos en el sector financiero temen que las stablecoins tengan riesgos similares a los valores respaldados por hipotecas subprime. Ante la volatilidad del mercado, si los titulares redimen en masa, los emisores se verían forzados a vender grandes cantidades de bonos del Tesoro con pérdidas sustanciales, lo que podría desencadenar una crisis de corrida bancaria, y en última instancia, requeriría rescates con fondos públicos — exactamente como la crisis financiera de 2008.
Otra voz: el potencial disruptivo de las stablecoins
Pero también hay voces que señalan que el problema podría ser exactamente lo contrario: las stablecoins no son un fracaso, sino un éxito demasiado completo.
Organismos como el Fondo Monetario Internacional advierten que si las reservas globales se trasladan masivamente a las stablecoins, la capacidad de préstamo de los bancos tradicionales disminuiría drásticamente, los canales de financiamiento de los países se verían bloqueados y las herramientas de política monetaria de los bancos centrales quedarían ineficaces. Esto provocaría una serie de reacciones en cadena: menor estabilidad financiera, un sistema bancario hueco, aumento de la competencia monetaria y una erosión severa de la base fiscal.
Lo más preocupante sería la privatización del impuesto seigniorage — cuando la concentración de riqueza en unas pocas grandes empresas y particulares socava la propiedad pública del sistema monetario internacional.
Perspectiva de la Reserva Federal: redefiniendo el bienestar público global
Los funcionarios de la Reserva Federal ofrecen una interpretación completamente diferente. Consideran que las reservas en dólares y los activos de alta calidad que Estados Unidos proporciona constituyen en sí mismos un bien público global, y que las stablecoins facilitan que los grupos marginados por el sistema financiero puedan acceder a estos beneficios de manera más sencilla, liberándose de restricciones financieras severas.
La clave de este argumento radica en redefinir el sistema fiduciario como un bien público, convirtiéndose en la herramienta más efectiva contra las críticas anti-criptomonedas.
Desde un punto de vista práctico, un éxodo masivo de fondos del sistema bancario no parece muy probable — ya que las regulaciones prohíben que las stablecoins paguen intereses y no cuentan con seguro de depósitos. La verdadera oportunidad de las stablecoins radica en satisfacer la demanda global de activos en dólares, especialmente en regiones donde el acceso a dólares está restringido. Esto permite a las poblaciones de mercados emergentes evitar los efectos del inflación descontrolada y la volatilidad del tipo de cambio.
Potencial de las stablecoins como amortiguador económico
Algunos economistas plantean una perspectiva interesante: las stablecoins podrían convertirse en una herramienta para suavizar la volatilidad financiera global.
Cuando el dólar se aprecia, elevando la deuda en dólares de los mercados emergentes, la apreciación sincronizada de las stablecoins puede ofrecer un amortiguador. Esto implica que las stablecoins tienen el potencial de convertirse en un mecanismo descentralizado para estabilizar la economía global.
Combinando esta visión con la expectativa de que la Reserva Federal podría convertirse en el último salvavidas de las stablecoins, se forma un ciclo coherente: la innovación que antes preocupaba a los responsables políticos podría terminar siendo su apoyo más sólido.
Riesgos reales: lavado de dinero y vacío regulatorio
Pero, más allá de la teoría, los riesgos en la práctica no deben subestimarse.
Aunque la blockchain es transparente y rastreable, los delincuentes ya la utilizan como primer paso para lavar dinero. Existen casos en los que, mediante intercambios en efectivo por criptomonedas, se obtienen beneficios de hasta 10 millones de dólares en una sola operación. A medida que las stablecoins crecen en tamaño y se integran profundamente con el sistema financiero tradicional, el riesgo de que fondos ilícitos se integren en la cadena de bloques aumenta exponencialmente, lo que podría erosionar gravemente las bases fiscales de los países.
Hasta ahora, no se han encontrado soluciones particularmente efectivas para afrontar estos riesgos.
Futuro: quizás solo una herramienta de pago común
Cuando los parlamentos y reguladores discuten sobre las stablecoins, las predicciones más pragmicas suelen ser las más sencillas.
Algunos representantes políticos predicen que las stablecoins jugarán un papel en reducir los costos de pagos internacionales y en mejorar la eficiencia de las transacciones. En comparación con las alarmas sobre un fin del sistema financiero o una revolución en los pagos, esta evaluación resulta tan sencilla que casi pasa desapercibida.
Pero precisamente esa sencillez puede ser la que más se acerque a la realidad futura.
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Controversias en torno a las stablecoins: ¿innovación financiera o riesgo sistémico?
¿Las stablecoins son la chispa de la próxima crisis financiera o una revolución en los pagos que beneficiará a todo el mundo? Esta cuestión ha generado un intenso enfrentamiento entre Wall Street, los responsables políticos y el mundo de las criptomonedas.
Ola de advertencias: riesgos de la expansión de las stablecoins
Las alertas sobre los riesgos de las stablecoins se centran principalmente en dos dimensiones.
Por un lado, hay opiniones que consideran que un crecimiento explosivo de las stablecoins impactaría directamente en los mercados financieros tradicionales. Según predicciones de Citibank, el tamaño de las stablecoins podría dispararse hasta 4 billones de dólares, con la mayor parte del dinero yendo hacia bonos del Tesoro a tres meses. Pero aquí existe una paradoja lógica: el ciclo de caída de los bonos del Tesoro en 2022-2023 duró 18 meses, y para activos que vencen cada tres meses, ¿por qué generaría pánico entre los emisores que operan sin apalancamiento?
Por otro lado, algunos en el sector financiero temen que las stablecoins tengan riesgos similares a los valores respaldados por hipotecas subprime. Ante la volatilidad del mercado, si los titulares redimen en masa, los emisores se verían forzados a vender grandes cantidades de bonos del Tesoro con pérdidas sustanciales, lo que podría desencadenar una crisis de corrida bancaria, y en última instancia, requeriría rescates con fondos públicos — exactamente como la crisis financiera de 2008.
Otra voz: el potencial disruptivo de las stablecoins
Pero también hay voces que señalan que el problema podría ser exactamente lo contrario: las stablecoins no son un fracaso, sino un éxito demasiado completo.
Organismos como el Fondo Monetario Internacional advierten que si las reservas globales se trasladan masivamente a las stablecoins, la capacidad de préstamo de los bancos tradicionales disminuiría drásticamente, los canales de financiamiento de los países se verían bloqueados y las herramientas de política monetaria de los bancos centrales quedarían ineficaces. Esto provocaría una serie de reacciones en cadena: menor estabilidad financiera, un sistema bancario hueco, aumento de la competencia monetaria y una erosión severa de la base fiscal.
Lo más preocupante sería la privatización del impuesto seigniorage — cuando la concentración de riqueza en unas pocas grandes empresas y particulares socava la propiedad pública del sistema monetario internacional.
Perspectiva de la Reserva Federal: redefiniendo el bienestar público global
Los funcionarios de la Reserva Federal ofrecen una interpretación completamente diferente. Consideran que las reservas en dólares y los activos de alta calidad que Estados Unidos proporciona constituyen en sí mismos un bien público global, y que las stablecoins facilitan que los grupos marginados por el sistema financiero puedan acceder a estos beneficios de manera más sencilla, liberándose de restricciones financieras severas.
La clave de este argumento radica en redefinir el sistema fiduciario como un bien público, convirtiéndose en la herramienta más efectiva contra las críticas anti-criptomonedas.
Desde un punto de vista práctico, un éxodo masivo de fondos del sistema bancario no parece muy probable — ya que las regulaciones prohíben que las stablecoins paguen intereses y no cuentan con seguro de depósitos. La verdadera oportunidad de las stablecoins radica en satisfacer la demanda global de activos en dólares, especialmente en regiones donde el acceso a dólares está restringido. Esto permite a las poblaciones de mercados emergentes evitar los efectos del inflación descontrolada y la volatilidad del tipo de cambio.
Potencial de las stablecoins como amortiguador económico
Algunos economistas plantean una perspectiva interesante: las stablecoins podrían convertirse en una herramienta para suavizar la volatilidad financiera global.
Cuando el dólar se aprecia, elevando la deuda en dólares de los mercados emergentes, la apreciación sincronizada de las stablecoins puede ofrecer un amortiguador. Esto implica que las stablecoins tienen el potencial de convertirse en un mecanismo descentralizado para estabilizar la economía global.
Combinando esta visión con la expectativa de que la Reserva Federal podría convertirse en el último salvavidas de las stablecoins, se forma un ciclo coherente: la innovación que antes preocupaba a los responsables políticos podría terminar siendo su apoyo más sólido.
Riesgos reales: lavado de dinero y vacío regulatorio
Pero, más allá de la teoría, los riesgos en la práctica no deben subestimarse.
Aunque la blockchain es transparente y rastreable, los delincuentes ya la utilizan como primer paso para lavar dinero. Existen casos en los que, mediante intercambios en efectivo por criptomonedas, se obtienen beneficios de hasta 10 millones de dólares en una sola operación. A medida que las stablecoins crecen en tamaño y se integran profundamente con el sistema financiero tradicional, el riesgo de que fondos ilícitos se integren en la cadena de bloques aumenta exponencialmente, lo que podría erosionar gravemente las bases fiscales de los países.
Hasta ahora, no se han encontrado soluciones particularmente efectivas para afrontar estos riesgos.
Futuro: quizás solo una herramienta de pago común
Cuando los parlamentos y reguladores discuten sobre las stablecoins, las predicciones más pragmicas suelen ser las más sencillas.
Algunos representantes políticos predicen que las stablecoins jugarán un papel en reducir los costos de pagos internacionales y en mejorar la eficiencia de las transacciones. En comparación con las alarmas sobre un fin del sistema financiero o una revolución en los pagos, esta evaluación resulta tan sencilla que casi pasa desapercibida.
Pero precisamente esa sencillez puede ser la que más se acerque a la realidad futura.