El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, recientemente destacó en su publicación los desafíos serios a los que se enfrenta la sociedad moderna. Su análisis se centra en cómo las grandes corporaciones, las estructuras estatales y los movimientos masivos acumulan un poder desproporcionado, creando una amenaza para una distribución justa de la influencia.
El sistema actual de frenos no funciona
Los mecanismos tradicionales, diseñados para limitar el poder de las instituciones poderosas, están perdiendo efectividad en el siglo XXI. Buterin explica esto por el desarrollo exponencial de las tecnologías y la automatización, que permiten a los actores principales concentrar control a una velocidad sin precedentes.
En su opinión, el progreso rápido genera una economía de escala que favorece a quienes ya tienen poder. Además, señala una tendencia preocupante en el sector tecnológico: los líderes de las empresas, que anteriormente defendían principios libertarios, ahora intentan activamente maximizar su influencia en la política estatal.
Difusión obligatoria como solución
En lugar de confiar en una fricción natural, Buterin propone implementar artificialmente mecanismos de distribución de influencia. Introduce el concepto de “interoperabilidad adversarial” — la creación de herramientas que puedan funcionar en paralelo con las plataformas existentes sin permiso de sus operadores.
Ejemplos prácticos de este enfoque incluyen:
Interfaces alternativas para filtrar contenido (bloqueadores de anuncios, sistemas de IA)
Canales de transmisión de valor que evaden intermediarios financieros centralizados
Protocolos abiertos que compiten con ecosistemas cerrados
Buterin cita Sci-Hub como un ejemplo exitoso de una herramienta que ha garantizado la justicia en la comunicación científica mediante tal distribución.
Pluralismo moral en blockchain
La idea central de Buterin es la síntesis de diferentes sistemas morales: uno que permite a los actores ser influyentes sin convertirse en hegemonías. Con el ejemplo de Lido, un protocolo de staking líquido basado en Ethereum, demuestra cómo la descentralización puede funcionar en la práctica.
Lido controla aproximadamente el 24% de los tokens ETH en staking total, pero Buterin enfatiza que esto genera menos preocupación en comparación con una estructura centralizada del mismo tamaño. Esto se debe a que Lido funciona como una organización descentralizada (DAO) con varias decenas de operadores independientes, y no como una entidad monolítica.
Al mismo tiempo, Buterin subraya que la comunidad monitorea constantemente la situación para evitar la concentración de la mayoría del stake en un solo jugador.
Conclusión
El dilema que plantea Buterin sigue siendo relevante: ¿cómo construir una civilización próspera en la era digital sin una concentración extrema de poder? Su respuesta es simple pero radical: hacer que la descentralización no sea opcional, sino obligatoria, mediante el desarrollo de herramientas y sistemas que objetivamente prevengan la concentración excesiva.
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Buterin propone un nuevo enfoque para equilibrar el poder en los sistemas descentralizados
El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, recientemente destacó en su publicación los desafíos serios a los que se enfrenta la sociedad moderna. Su análisis se centra en cómo las grandes corporaciones, las estructuras estatales y los movimientos masivos acumulan un poder desproporcionado, creando una amenaza para una distribución justa de la influencia.
El sistema actual de frenos no funciona
Los mecanismos tradicionales, diseñados para limitar el poder de las instituciones poderosas, están perdiendo efectividad en el siglo XXI. Buterin explica esto por el desarrollo exponencial de las tecnologías y la automatización, que permiten a los actores principales concentrar control a una velocidad sin precedentes.
En su opinión, el progreso rápido genera una economía de escala que favorece a quienes ya tienen poder. Además, señala una tendencia preocupante en el sector tecnológico: los líderes de las empresas, que anteriormente defendían principios libertarios, ahora intentan activamente maximizar su influencia en la política estatal.
Difusión obligatoria como solución
En lugar de confiar en una fricción natural, Buterin propone implementar artificialmente mecanismos de distribución de influencia. Introduce el concepto de “interoperabilidad adversarial” — la creación de herramientas que puedan funcionar en paralelo con las plataformas existentes sin permiso de sus operadores.
Ejemplos prácticos de este enfoque incluyen:
Buterin cita Sci-Hub como un ejemplo exitoso de una herramienta que ha garantizado la justicia en la comunicación científica mediante tal distribución.
Pluralismo moral en blockchain
La idea central de Buterin es la síntesis de diferentes sistemas morales: uno que permite a los actores ser influyentes sin convertirse en hegemonías. Con el ejemplo de Lido, un protocolo de staking líquido basado en Ethereum, demuestra cómo la descentralización puede funcionar en la práctica.
Lido controla aproximadamente el 24% de los tokens ETH en staking total, pero Buterin enfatiza que esto genera menos preocupación en comparación con una estructura centralizada del mismo tamaño. Esto se debe a que Lido funciona como una organización descentralizada (DAO) con varias decenas de operadores independientes, y no como una entidad monolítica.
Al mismo tiempo, Buterin subraya que la comunidad monitorea constantemente la situación para evitar la concentración de la mayoría del stake en un solo jugador.
Conclusión
El dilema que plantea Buterin sigue siendo relevante: ¿cómo construir una civilización próspera en la era digital sin una concentración extrema de poder? Su respuesta es simple pero radical: hacer que la descentralización no sea opcional, sino obligatoria, mediante el desarrollo de herramientas y sistemas que objetivamente prevengan la concentración excesiva.