¿Has notado que las personas más elocuentes y persuasivas suelen ser las que más fácilmente utilizan una lógica aparentemente infalible para defender algo claramente perjudicial?
Esto no es una coincidencia. Vitalik en un artículo reciente señaló una verdad que duele: cuanto más inteligente eres, más necesitas usar “reglas tontas” para limitarte. De lo contrario, la alta inteligencia solo será la mejor herramienta para engañarte a ti mismo.
Cómo las personas inteligentes empaquetan mentiras como verdades
Imagina estos escenarios:
Un magnate tecnológico despide al 30%, y la justificación oficial es “transmitir talento de alta calidad a la sociedad y optimizar la asignación de recursos humanos”.
Un proyecto lanza una moneda sin valor, afirmando que es “empoderada por gobernanza descentralizada para impulsar la economía global”.
Un investigador de IA avanza rápidamente en tecnologías inmaduras, argumentando “si no lo hago yo, lo harán otros; esto es una inevitabilidad histórica, solo sigo la corriente”.
Esto es lo que Vitalik llama la “galaxia cerebral” — usar gimnasia mental avanzada para disfrazar cosas sin sentido como grandes verdades.
El problema es que, esta lógica en sí misma es como un pozo sin fondo. Mientras puedas extender la línea temporal lo suficiente y describir un “objetivo final” lo bastante grandioso, cualquier maldad presente puede ser justificada por “beneficios futuros”.
La trampa del “long-termism” (pensamiento a largo plazo)
El “pensamiento a largo plazo” es uno de los excusas más fácilmente abusadas hoy en día.
Una postura de alta resistencia es: “Este árbol crecerá 5 metros en 10 años” — esto es concreto y verificable.
Una postura de baja resistencia, el “long-termism”, dice: “Aunque ahora haga algo extremadamente inmoral, en 500 años la humanidad podrá vivir en una utopía, y la felicidad futura será infinita, así que el sacrificio actual no importa”.
¿Lo entiendes? Mientras puedas extender la escala lo suficiente, puedes justificar cualquier daño presente. Como dice Vitalik: “Si tu argumento puede demostrar que cualquier cosa es legítima, entonces no demuestra nada”.
La técnica de la “inevitabilidad” para eludir responsabilidades
Otra excusa frecuente es la “inevitabilidad”. Silicon Valley especialmente la usa mucho.
El argumento es: “La IA reemplazará trabajos, es una inevitabilidad histórica; si es así, no tengo que responsabilizarme por los daños que cause”.
¿Suena convincente? Pero al mirarlo de cerca, es simplemente disfrazar la codicia personal (quiero ganar dinero, quiero tener poder) como “cumplir con la misión histórica”. La responsabilidad desaparece en un instante.
La solución sorprendentemente simple
La solución que propone Vitalik es “tonta”, pero precisamente por eso, la más efectiva.
Primero, volver a la ética de la “deber” — esas reglas básicas de jardín de infancia:
No robar
No matar a inocentes
No engañar
Respetar la libertad de los demás
¿Por qué estas reglas son tan resistentes? Porque son blancas o negras, sin zonas grises. Cuando intentas justificar el desfalco de fondos de usuarios con la “revolución financiera”, la regla rígida de “no robar” te golpea directo: si robaste, robaste.
Segundo, cambiar tu “posición” y entorno.
El trasero decide la cabeza. Si pasas todo el día en un círculo de pensamiento homogéneo, rodeado de voces iguales, tu juicio se irá erosionando sin que te des cuenta. Vitalik incluso da un consejo físico: no permanezcas mucho tiempo en lugares altamente estructurados de manera similar.
¿Qué es realmente la sabiduría?
La advertencia principal de este artículo es: no te vuelvas tan inteligente que pienses que puedes romper las líneas morales básicas.
Las teorías que parecen grandiosas y que explican todo, a menudo son las excusas más peligrosas. En cambio, las reglas que parecen rígidas y dogmáticas, son la última línea de defensa contra el autoengaño.
La verdadera sabiduría no consiste en poder justificar con lógica compleja, sino en tener autoconciencia — saber cuándo abandonar la astucia y mantener la sencillez de la gran sabiduría.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Las trampas en las que caen más fácilmente las personas inteligentes: usar teorías grandiosas para justificar excusas feas
¿Has notado que las personas más elocuentes y persuasivas suelen ser las que más fácilmente utilizan una lógica aparentemente infalible para defender algo claramente perjudicial?
Esto no es una coincidencia. Vitalik en un artículo reciente señaló una verdad que duele: cuanto más inteligente eres, más necesitas usar “reglas tontas” para limitarte. De lo contrario, la alta inteligencia solo será la mejor herramienta para engañarte a ti mismo.
Cómo las personas inteligentes empaquetan mentiras como verdades
Imagina estos escenarios:
Un magnate tecnológico despide al 30%, y la justificación oficial es “transmitir talento de alta calidad a la sociedad y optimizar la asignación de recursos humanos”.
Un proyecto lanza una moneda sin valor, afirmando que es “empoderada por gobernanza descentralizada para impulsar la economía global”.
Un investigador de IA avanza rápidamente en tecnologías inmaduras, argumentando “si no lo hago yo, lo harán otros; esto es una inevitabilidad histórica, solo sigo la corriente”.
Esto es lo que Vitalik llama la “galaxia cerebral” — usar gimnasia mental avanzada para disfrazar cosas sin sentido como grandes verdades.
El problema es que, esta lógica en sí misma es como un pozo sin fondo. Mientras puedas extender la línea temporal lo suficiente y describir un “objetivo final” lo bastante grandioso, cualquier maldad presente puede ser justificada por “beneficios futuros”.
La trampa del “long-termism” (pensamiento a largo plazo)
El “pensamiento a largo plazo” es uno de los excusas más fácilmente abusadas hoy en día.
Una postura de alta resistencia es: “Este árbol crecerá 5 metros en 10 años” — esto es concreto y verificable.
Una postura de baja resistencia, el “long-termism”, dice: “Aunque ahora haga algo extremadamente inmoral, en 500 años la humanidad podrá vivir en una utopía, y la felicidad futura será infinita, así que el sacrificio actual no importa”.
¿Lo entiendes? Mientras puedas extender la escala lo suficiente, puedes justificar cualquier daño presente. Como dice Vitalik: “Si tu argumento puede demostrar que cualquier cosa es legítima, entonces no demuestra nada”.
La técnica de la “inevitabilidad” para eludir responsabilidades
Otra excusa frecuente es la “inevitabilidad”. Silicon Valley especialmente la usa mucho.
El argumento es: “La IA reemplazará trabajos, es una inevitabilidad histórica; si es así, no tengo que responsabilizarme por los daños que cause”.
¿Suena convincente? Pero al mirarlo de cerca, es simplemente disfrazar la codicia personal (quiero ganar dinero, quiero tener poder) como “cumplir con la misión histórica”. La responsabilidad desaparece en un instante.
La solución sorprendentemente simple
La solución que propone Vitalik es “tonta”, pero precisamente por eso, la más efectiva.
Primero, volver a la ética de la “deber” — esas reglas básicas de jardín de infancia:
¿Por qué estas reglas son tan resistentes? Porque son blancas o negras, sin zonas grises. Cuando intentas justificar el desfalco de fondos de usuarios con la “revolución financiera”, la regla rígida de “no robar” te golpea directo: si robaste, robaste.
Segundo, cambiar tu “posición” y entorno.
El trasero decide la cabeza. Si pasas todo el día en un círculo de pensamiento homogéneo, rodeado de voces iguales, tu juicio se irá erosionando sin que te des cuenta. Vitalik incluso da un consejo físico: no permanezcas mucho tiempo en lugares altamente estructurados de manera similar.
¿Qué es realmente la sabiduría?
La advertencia principal de este artículo es: no te vuelvas tan inteligente que pienses que puedes romper las líneas morales básicas.
Las teorías que parecen grandiosas y que explican todo, a menudo son las excusas más peligrosas. En cambio, las reglas que parecen rígidas y dogmáticas, son la última línea de defensa contra el autoengaño.
La verdadera sabiduría no consiste en poder justificar con lógica compleja, sino en tener autoconciencia — saber cuándo abandonar la astucia y mantener la sencillez de la gran sabiduría.