El año 1011 dejó heridas profundas en el mercado de las criptomonedas, pero al mismo tiempo abrió nuevas perspectivas. Mientras el sentimiento de los inversores sigue regenerándose, cada vez es más evidente la tendencia de integración de los activos criptográficos con las estructuras financieras tradicionales. Esto no es una simple corrección del mercado: estamos presenciando un cambio fundamental en la narrativa, en la que Ethereum ocupa una posición central.
Nueva era del consenso: De Wall Street a blockchain
En diciembre de 2024, el presidente de la SEC, Paul Atkins, expresó en una intervención pública una visión que hace unos años sería inimaginable: la posible transferencia de una parte significativa del sistema financiero estadounidense a la infraestructura blockchain en menos de diez años. Esta declaración señala cambios profundos en el pensamiento de las élites financieras.
El argumento principal se refiere a la transparencia: los valores tokenizados en blockchain permiten la identificación completa de los accionistas, la localización de los activos y la estructura de propiedad en tiempo real, algo que los sistemas tradicionales no pueden garantizar. Además, la tecnología blockchain potencialmente aceleraría las liquidaciones de T+1 a T+0, reduciendo drásticamente la exposición al riesgo sistémico entre la transacción y la liquidación final.
El interés mutuo ya se está estrechando: las élites políticas, el Tesoro, las casas de corretaje tradicionales (como Cantor), las empresas tecnológicas y el ecosistema de criptomonedas están co-creando una nueva cadena de valor. Las stablecoins, respaldadas principalmente por bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo, constituyen un eslabón clave. A través de protocolos RWA (Activos del Mundo Real) en las capas L1 y L2 de Ethereum, los activos tradicionales (bonos, hipotecas, cuentas por cobrar) se tokenizan gradualmente. Todo esto se liquida finalmente en la red principal de Ethereum o en sus capas de segundo nivel, lo que hace que ETH sea un recurso fundamental en este ecosistema.
Ethereum captura valor: La actualización Fusaki cambia la economía
La reciente actualización Fusaki supuso un momento decisivo para la economía de Ethereum, aunque inicialmente el mercado la subestimó. A través de EIP-7918, el protocolo introdujo una tasa base dinámica para las tarifas de blob, vinculando el coste mínimo de datos con las tarifas en la capa principal. Esto significa concretamente: las operaciones en capas L2 ya no pueden consumir capacidad prácticamente sin coste, y las tarifas generadas vuelven a los poseedores de ETH mediante un mecanismo de quema.
La evolución de este modelo se desarrolla en tres etapas. La actualización London introdujo la quema en la capa de ejecución. Dencun la amplió a los blobs de datos L2, aunque en periodos de baja demanda las tarifas caían casi a cero. Fusaki cierra esta brecha, creando una dependencia temporal constante entre la actividad en L2 y la quema de ETH, una relación proporcional entre el aumento del uso y la deflación del token.
Los datos empíricos lo dejan claro: en un solo día, las tarifas de blob alcanzaron un nivel 569 mil millones de veces superior al de antes de Fusaki, quemando más de 1500 ETH diarios. Las tarifas basadas en blobs ya representan el 98% del total de quema, lo que sugiere que, con el aumento de la actividad en L2, ETH podría volver a un estado deflacionario, estructuralmente diferente a los periodos anteriores.
Posición técnica y psicología del mercado
Durante la crisis de 1011, las posiciones apalancadas en futuros de ETH fueron liquidada, dejando al mercado en un estado de miedo extremo. Según datos de Coinbase, el apalancamiento especulativo en el ecosistema cripto alcanzó un mínimo histórico del 4%. Muchos inversores tempranos, especialmente aquellos que mantenían la pareja Long BTC/Short ETH (tradicionalmente efectiva en mercado bajista), liquidaron sus posiciones y se retiraron.
Sin embargo, la situación técnica sugiere un escenario opuesto. La relación ETH/BTC se mantiene en una tendencia de resistencia lateral desde noviembre, mientras que la oferta de ETH en plataformas de trading (13 millones de monedas, ~10% del suministro total) se encuentra en niveles históricamente bajos. Esto sugiere una posible compresión en posiciones cortas si los sentimientos cambian.
Un factor adicional son las señales político-económicas de EE. UU. y China. Ambas potencias indican una inclinación hacia políticas monetarias y fiscales más laxas en el horizonte 2025–2026. Estados Unidos planea reducir impuestos, disminuir las tasas de interés y suavizar regulaciones, mientras que China trabaja en la estabilización financiera. En un entorno de baja o nula inflación para ETH, que aún se mantiene en la “zona de compra durante el pánico”, las condiciones podrían ser favorables para un cambio de tendencia, especialmente cuando el capital y las emociones aún no han vuelto a la normalidad.
El precio actual de ETH, en $3.12K con un aumento de +0.43% en 24 horas y una capitalización de $376.24B, muestra que el mercado está en una fase temprana de recuperación, pero lejos de un pico especulativo.
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Ethereum en período de transformación: La tokenización se acelera, ETH recupera posición
El año 1011 dejó heridas profundas en el mercado de las criptomonedas, pero al mismo tiempo abrió nuevas perspectivas. Mientras el sentimiento de los inversores sigue regenerándose, cada vez es más evidente la tendencia de integración de los activos criptográficos con las estructuras financieras tradicionales. Esto no es una simple corrección del mercado: estamos presenciando un cambio fundamental en la narrativa, en la que Ethereum ocupa una posición central.
Nueva era del consenso: De Wall Street a blockchain
En diciembre de 2024, el presidente de la SEC, Paul Atkins, expresó en una intervención pública una visión que hace unos años sería inimaginable: la posible transferencia de una parte significativa del sistema financiero estadounidense a la infraestructura blockchain en menos de diez años. Esta declaración señala cambios profundos en el pensamiento de las élites financieras.
El argumento principal se refiere a la transparencia: los valores tokenizados en blockchain permiten la identificación completa de los accionistas, la localización de los activos y la estructura de propiedad en tiempo real, algo que los sistemas tradicionales no pueden garantizar. Además, la tecnología blockchain potencialmente aceleraría las liquidaciones de T+1 a T+0, reduciendo drásticamente la exposición al riesgo sistémico entre la transacción y la liquidación final.
El interés mutuo ya se está estrechando: las élites políticas, el Tesoro, las casas de corretaje tradicionales (como Cantor), las empresas tecnológicas y el ecosistema de criptomonedas están co-creando una nueva cadena de valor. Las stablecoins, respaldadas principalmente por bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo, constituyen un eslabón clave. A través de protocolos RWA (Activos del Mundo Real) en las capas L1 y L2 de Ethereum, los activos tradicionales (bonos, hipotecas, cuentas por cobrar) se tokenizan gradualmente. Todo esto se liquida finalmente en la red principal de Ethereum o en sus capas de segundo nivel, lo que hace que ETH sea un recurso fundamental en este ecosistema.
Ethereum captura valor: La actualización Fusaki cambia la economía
La reciente actualización Fusaki supuso un momento decisivo para la economía de Ethereum, aunque inicialmente el mercado la subestimó. A través de EIP-7918, el protocolo introdujo una tasa base dinámica para las tarifas de blob, vinculando el coste mínimo de datos con las tarifas en la capa principal. Esto significa concretamente: las operaciones en capas L2 ya no pueden consumir capacidad prácticamente sin coste, y las tarifas generadas vuelven a los poseedores de ETH mediante un mecanismo de quema.
La evolución de este modelo se desarrolla en tres etapas. La actualización London introdujo la quema en la capa de ejecución. Dencun la amplió a los blobs de datos L2, aunque en periodos de baja demanda las tarifas caían casi a cero. Fusaki cierra esta brecha, creando una dependencia temporal constante entre la actividad en L2 y la quema de ETH, una relación proporcional entre el aumento del uso y la deflación del token.
Los datos empíricos lo dejan claro: en un solo día, las tarifas de blob alcanzaron un nivel 569 mil millones de veces superior al de antes de Fusaki, quemando más de 1500 ETH diarios. Las tarifas basadas en blobs ya representan el 98% del total de quema, lo que sugiere que, con el aumento de la actividad en L2, ETH podría volver a un estado deflacionario, estructuralmente diferente a los periodos anteriores.
Posición técnica y psicología del mercado
Durante la crisis de 1011, las posiciones apalancadas en futuros de ETH fueron liquidada, dejando al mercado en un estado de miedo extremo. Según datos de Coinbase, el apalancamiento especulativo en el ecosistema cripto alcanzó un mínimo histórico del 4%. Muchos inversores tempranos, especialmente aquellos que mantenían la pareja Long BTC/Short ETH (tradicionalmente efectiva en mercado bajista), liquidaron sus posiciones y se retiraron.
Sin embargo, la situación técnica sugiere un escenario opuesto. La relación ETH/BTC se mantiene en una tendencia de resistencia lateral desde noviembre, mientras que la oferta de ETH en plataformas de trading (13 millones de monedas, ~10% del suministro total) se encuentra en niveles históricamente bajos. Esto sugiere una posible compresión en posiciones cortas si los sentimientos cambian.
Un factor adicional son las señales político-económicas de EE. UU. y China. Ambas potencias indican una inclinación hacia políticas monetarias y fiscales más laxas en el horizonte 2025–2026. Estados Unidos planea reducir impuestos, disminuir las tasas de interés y suavizar regulaciones, mientras que China trabaja en la estabilización financiera. En un entorno de baja o nula inflación para ETH, que aún se mantiene en la “zona de compra durante el pánico”, las condiciones podrían ser favorables para un cambio de tendencia, especialmente cuando el capital y las emociones aún no han vuelto a la normalidad.
El precio actual de ETH, en $3.12K con un aumento de +0.43% en 24 horas y una capitalización de $376.24B, muestra que el mercado está en una fase temprana de recuperación, pero lejos de un pico especulativo.