Bitcoin atravesó en 2025 un período de estancamiento, caracterizado por liquidez limitada y menor apetito de los inversores por el riesgo. Como resultado, los activos digitales quedaron rezagados respecto a los mercados tradicionales, en particular respecto al índice Nasdaq 100 y al oro. Sin embargo, instituciones de inversión como VanEck ven en este escenario fundamentos para una recuperación significativa en 2026, especialmente considerando los crecientes ciclos de devaluación de monedas y la reanudación de la liquidez en los mercados.
Desafíos de 2025: Por qué Bitcoin quedó rezagado
El año 2025 trajo decepción para los poseedores de Bitcoin. El precio de la criptomoneda alcanzó un máximo de 126,000 USD a principios de año, pero luego sufrió caídas evidentes. En ese mismo período, los inversores observaron que Bitcoin reportaba aproximadamente un 50% menos de retornos en comparación con el índice Nasdaq 100, mientras que el oro experimentó incrementos mucho más fuertes.
David Schassler, responsable de soluciones multi-activos en VanEck, señala las causas fundamentales de esta disparidad. Las capacidades de financiamiento limitadas y la tolerancia debilitada a la incertidumbre del mercado resultaron en una menor asignación de capital a activos especulativos. Las instituciones redujeron sistemáticamente su exposición, lo que afectó aún más el precio de Bitcoin.
Paradójicamente, esta debilidad relativa puede constituir la base para una posible recuperación. Las diferencias crecientes en las valoraciones entre clases de activos han anunciado históricamente un retorno a medias y una redistribución del capital.
Fuerzas macroeconómicas ocultas bajo la superficie
VanEck argumenta que la tesis de inversión original sobre Bitcoin sigue siendo completamente vigente, a pesar de las perturbaciones a corto plazo. La clave para cambiar el escenario son los procesos de devaluación de monedas y las transformaciones en los ciclos de liquidez global.
Schassler destaca que cuando la presión inflacionaria se acelera y los gobiernos intensifican la expansión monetaria, Bitcoin históricamente reacciona con un aumento decidido. En el pasado, los períodos de crecimiento de la devaluación de las monedas fiduciarias han sido acompañados por aumentos espectaculares en Bitcoin en los 12-24 meses siguientes.
La analogía con el oro es especialmente relevante aquí. Tanto Bitcoin como los metales preciosos tradicionalmente cumplen un papel de protección contra la erosión del poder adquisitivo y el estrés financiero. Schassler compara estos dos activos, señalando que en tiempos de incertidumbre y inseguridad, las instituciones y los inversores individuales buscan activos raros que puedan proteger su patrimonio.
Proyecciones para 2026: La volatilidad como oportunidad
La previsión de VanEck para 2026 sugiere que el oro podría alcanzar los 5000 USD por onza, apoyándose en los resultados de 2025, cuando el precio subió más del 70% hasta aproximadamente 4492 USD por onza. Este rally en las materias primas indica un movimiento más amplio hacia activos defensivos y raros en los mercados.
El precio actual de Bitcoin, en torno a 90,79 mil dólares, sigue siendo muy volátil, pero la infraestructura del mercado se está estabilizando gradualmente. El equipo de VanEck está aumentando activamente su exposición, confiando en que la liquidez que regresa y la menor presión sobre los márgenes comerciales serán catalizadores del crecimiento.
La resistencia técnica, que frenó la dinámica alcista en los últimos meses, podría ser superada cuando mejoren los sentimientos del mercado. La historia de los mercados de criptomonedas muestra que los períodos de profundas caídas en el hash rate suelen preceder fases de recuperación del valor, y en aproximadamente el 65% de los casos, se registran retornos positivos de Bitcoin en los 90 días posteriores a las caídas en el hash rate.
Contexto más amplio: Reindustrialización y transformaciones energéticas
Más allá de los mercados de criptomonedas, Schassler señala una silenciosa tendencia alcista en el mercado de materias primas, impulsada por la inteligencia artificial, las transformaciones energéticas, la robótica y la revolución industrial. La demanda de infraestructura relacionada con estas transformaciones crea los cimientos para una nueva economía mundial, lo que indirectamente respalda la tesis de un aumento en la demanda de activos raros e inmateriales como Bitcoin.
El equipo de VanEck dedicado a instrumentos de renta fija expresa cautela respecto a las previsiones de retornos en 2026, sugiriendo que los posibles beneficios podrían depender más de la volatilidad episódica que de tendencias de crecimiento sostenido. Un factor importante son los dilemas políticos de la Reserva Federal de EE. UU., donde la debilitación del mercado laboral contrasta con un crecimiento económico resistente y una inflación persistente.
Resumen: La devaluación como catalizador
La tesis central de VanEck es que los procesos de devaluación de monedas y las transformaciones en los ciclos macroeconómicos preparan un escenario en el que Bitcoin puede convertirse en uno de los activos con mejor rendimiento en 2026. La pobre performance en 2025 no se percibe como un signo de fracaso de la tesis de inversión, sino más bien como una cuestión de tiempo y de la sincronización para ingresar al mercado.
Para los inversores que comprenden las fuerzas a largo plazo que impulsan los precios de Bitcoin, 2026 podría ser un año decisivo, en el que las pérdidas acumuladas se compensen con un repunte intenso.
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¿Será 2026 el año decisivo para Bitcoin? El análisis de VanEck indica la posibilidad de una recuperación
Bitcoin atravesó en 2025 un período de estancamiento, caracterizado por liquidez limitada y menor apetito de los inversores por el riesgo. Como resultado, los activos digitales quedaron rezagados respecto a los mercados tradicionales, en particular respecto al índice Nasdaq 100 y al oro. Sin embargo, instituciones de inversión como VanEck ven en este escenario fundamentos para una recuperación significativa en 2026, especialmente considerando los crecientes ciclos de devaluación de monedas y la reanudación de la liquidez en los mercados.
Desafíos de 2025: Por qué Bitcoin quedó rezagado
El año 2025 trajo decepción para los poseedores de Bitcoin. El precio de la criptomoneda alcanzó un máximo de 126,000 USD a principios de año, pero luego sufrió caídas evidentes. En ese mismo período, los inversores observaron que Bitcoin reportaba aproximadamente un 50% menos de retornos en comparación con el índice Nasdaq 100, mientras que el oro experimentó incrementos mucho más fuertes.
David Schassler, responsable de soluciones multi-activos en VanEck, señala las causas fundamentales de esta disparidad. Las capacidades de financiamiento limitadas y la tolerancia debilitada a la incertidumbre del mercado resultaron en una menor asignación de capital a activos especulativos. Las instituciones redujeron sistemáticamente su exposición, lo que afectó aún más el precio de Bitcoin.
Paradójicamente, esta debilidad relativa puede constituir la base para una posible recuperación. Las diferencias crecientes en las valoraciones entre clases de activos han anunciado históricamente un retorno a medias y una redistribución del capital.
Fuerzas macroeconómicas ocultas bajo la superficie
VanEck argumenta que la tesis de inversión original sobre Bitcoin sigue siendo completamente vigente, a pesar de las perturbaciones a corto plazo. La clave para cambiar el escenario son los procesos de devaluación de monedas y las transformaciones en los ciclos de liquidez global.
Schassler destaca que cuando la presión inflacionaria se acelera y los gobiernos intensifican la expansión monetaria, Bitcoin históricamente reacciona con un aumento decidido. En el pasado, los períodos de crecimiento de la devaluación de las monedas fiduciarias han sido acompañados por aumentos espectaculares en Bitcoin en los 12-24 meses siguientes.
La analogía con el oro es especialmente relevante aquí. Tanto Bitcoin como los metales preciosos tradicionalmente cumplen un papel de protección contra la erosión del poder adquisitivo y el estrés financiero. Schassler compara estos dos activos, señalando que en tiempos de incertidumbre y inseguridad, las instituciones y los inversores individuales buscan activos raros que puedan proteger su patrimonio.
Proyecciones para 2026: La volatilidad como oportunidad
La previsión de VanEck para 2026 sugiere que el oro podría alcanzar los 5000 USD por onza, apoyándose en los resultados de 2025, cuando el precio subió más del 70% hasta aproximadamente 4492 USD por onza. Este rally en las materias primas indica un movimiento más amplio hacia activos defensivos y raros en los mercados.
El precio actual de Bitcoin, en torno a 90,79 mil dólares, sigue siendo muy volátil, pero la infraestructura del mercado se está estabilizando gradualmente. El equipo de VanEck está aumentando activamente su exposición, confiando en que la liquidez que regresa y la menor presión sobre los márgenes comerciales serán catalizadores del crecimiento.
La resistencia técnica, que frenó la dinámica alcista en los últimos meses, podría ser superada cuando mejoren los sentimientos del mercado. La historia de los mercados de criptomonedas muestra que los períodos de profundas caídas en el hash rate suelen preceder fases de recuperación del valor, y en aproximadamente el 65% de los casos, se registran retornos positivos de Bitcoin en los 90 días posteriores a las caídas en el hash rate.
Contexto más amplio: Reindustrialización y transformaciones energéticas
Más allá de los mercados de criptomonedas, Schassler señala una silenciosa tendencia alcista en el mercado de materias primas, impulsada por la inteligencia artificial, las transformaciones energéticas, la robótica y la revolución industrial. La demanda de infraestructura relacionada con estas transformaciones crea los cimientos para una nueva economía mundial, lo que indirectamente respalda la tesis de un aumento en la demanda de activos raros e inmateriales como Bitcoin.
El equipo de VanEck dedicado a instrumentos de renta fija expresa cautela respecto a las previsiones de retornos en 2026, sugiriendo que los posibles beneficios podrían depender más de la volatilidad episódica que de tendencias de crecimiento sostenido. Un factor importante son los dilemas políticos de la Reserva Federal de EE. UU., donde la debilitación del mercado laboral contrasta con un crecimiento económico resistente y una inflación persistente.
Resumen: La devaluación como catalizador
La tesis central de VanEck es que los procesos de devaluación de monedas y las transformaciones en los ciclos macroeconómicos preparan un escenario en el que Bitcoin puede convertirse en uno de los activos con mejor rendimiento en 2026. La pobre performance en 2025 no se percibe como un signo de fracaso de la tesis de inversión, sino más bien como una cuestión de tiempo y de la sincronización para ingresar al mercado.
Para los inversores que comprenden las fuerzas a largo plazo que impulsan los precios de Bitcoin, 2026 podría ser un año decisivo, en el que las pérdidas acumuladas se compensen con un repunte intenso.