Octubre de 2025 debía representar el clásico “Uptober” favorable a las criptomonedas. En cambio, se convirtió en sinónimo de una de las mayores caídas de la última década en el panorama digital. Entre el 5 y el 7 de octubre, Bitcoin alcanzó nuevos picos históricos en la franja entre 124.000 y 126.000 dólares. Lo que siguió fue una caída rápida: para finales de noviembre, el valor se había reducido en aproximadamente un tercio, borrando más de 1 billón de dólares de la capitalización de mercado total.
Durante el fin de semana del 10 al 12 de octubre, el mercado registró el momento crítico. En pocas horas, BTC cayó por debajo de los 105.000 dólares, Ethereum perdió entre el 11 y el 12 por ciento y muchas altcoins sufrieron caídas que oscilaban entre el 40 y el 70 por ciento. En pares con liquidez limitada, algunos activos experimentaron caídas casi totales. No fue una simple corrección: fue un evento de deleveraging que puso de manifiesto las fragilidades estructurales del sistema.
Hoy, en el contexto de los recortes de tasas de la Reserva Federal, Bitcoin oscila alrededor de los 90.000-93.000 dólares, situándose aproximadamente un 25-27 por ciento por debajo del máximo de octubre. El sentimiento sigue siendo cauteloso en todo el sector de las monedas digitales.
Lo que realmente ocurrió: el mecanismo del desastre
Los datos muestran que entre el 10 y el 11 de octubre, el sector sufrió uno de los sell-offs más violentos de la historia: en menos de 24 horas, el mercado liquidó posiciones con apalancamiento por un valor estimado entre 17 y 19 mil millones de dólares, involucrando hasta 1,6 millones de traders a nivel global.
El desencadenante técnico inmediato fue externo al mundo cripto: la administración estadounidense anunció sorprendentemente aranceles de hasta el 100 por ciento sobre las importaciones chinas. Esto desató una ola de aversión al riesgo en los mercados mundiales. Las criptomonedas, siendo históricamente uno de los activos más sensibles a los cambios de sentimiento, se colocaron en primera línea. Los traders con exposiciones excesivas y apalancamiento no tuvieron tiempo de reaccionar: los margin calls y las liquidaciones automáticas tomaron el control.
Una noticia de alcance macroeconómico se transformó en una avalancha técnica: los precios rompieron niveles de soporte uno tras otro, los algoritmos aceleraron las ventas y muchos exchanges se encontraron gestionando una liquidez repentinamente mucho más reducida. El resultado fue un ambiente de pánico que recordaba al “crypto winter” de 2022, pero con una diferencia crucial: no fue un solo proyecto el que colapsó, sino todo el ecosistema de exposiciones apalancadas.
Los factores más profundos detrás del desplome
Atribuir todo al anuncio de los aranceles sería reductivo. Esa noticia fue la chispa, pero las condiciones ya eran críticas.
Desde hacía meses, el mercado navegaba entre dos narrativas contrapuestas. Por un lado, los recortes de tasas de la Fed y los programas de compra de activos sugerían un retorno de la liquidez. Por otro, las comunicaciones oficiales permanecían cautelosas: el mensaje era claro en que no había que esperar un “dinero sin condiciones” nuevo.
En este contexto ambiguo, el uso masivo de apalancamiento hizo que el sistema fuera frágil. Cuando el precio empezó a moverse a la baja, el cierre forzoso de esas posiciones amplificó el movimiento mucho más allá de lo que la sola noticia macroeconómica habría justificado.
Además, existe un elemento psicológico no desdeñable. Tras meses de discusiones sobre Bitcoin por encima de 150.000 dólares y una capitalización del sector crypto entre 5 y 10 billones de dólares, muchos traders estaban convencidos de que el camino era casi inevitable. Cuando la realidad desmintió esas expectativas, la desconexión entre la “narrativa” y el “precio real” convirtió la duda en pánico, especialmente entre quienes entraron en los máximos de euforia.
Cómo reacciona el mercado hoy: tres escenarios posibles hasta fin de año
Mirando a las próximas semanas, es útil pensar en escenarios.
Escenario favorable: el mercado absorbe gradualmente el shock. Los acumuladores a largo plazo vuelven a entrar, y las estrategias de reequilibrio aumentan la exposición en Bitcoin y criptomonedas de gran capitalización, en detrimento de las altcoins más especulativas.
Escenario lateral: el mercado deja de caer pero no rebota realmente. Es la fase de congestión nerviosa, donde abundan las señales falsas y la volatilidad intradía no se transforma en una direccionalidad a medio plazo. Quienes tienen horizontes cortos sufren especialmente en esta fase.
Escenario bajista: una nueva bajada no sería una sorpresa. En ese caso, Bitcoin podría probar el rango entre 70.000 y 80.000 dólares con mayor determinación, mientras que el mercado de altcoins registraría volúmenes deprimidos y pocos catalizadores positivos a corto plazo.
La realidad podría ser una combinación dinámica de estos tres: una recuperación parcial intercalada con fases de congestión y nuevas oleadas de volatilidad relacionadas con las decisiones de los bancos centrales y los desarrollos geopolíticos.
Qué dicen los datos históricos de Bitcoin en los meses finales del año
Analizando la estacionalidad mensual de BTC desde 2017 hasta 2024, se observa que el cierre del año tiende a ser medianamente alcista en los últimos 8 años. Sin embargo, esta media oculta una volatilidad considerable: ha habido años con fuertes rallys en el trimestre final, alternados con años de caídas significativas. Ningún patrón está garantizado.
Los inversores institucionales: el comportamiento tras el desplome
Un elemento nuevo respecto a ciclos anteriores es la estructuración del capital institucional en el sector. Muchos fondos que en 2021-2022 abordaban las criptomonedas desde una perspectiva puramente especulativa las han integrado en estrategias macro de diversificación.
A pesar del drawdown de octubre, las señales de los principales desks sugieren más reequilibrio y cobertura que una salida definitiva del activo. Sin embargo, el incidente de octubre ha encendido discusiones importantes entre los reguladores. Las autoridades que trabajan en marcos regulatorios para ETF spot y stablecoins ven lo ocurrido como una confirmación de que el sector necesita una regulación estructurada. Se están discutiendo propuestas que incluyen mayor transparencia sobre el apalancamiento utilizado, requisitos de gestión de riesgos más estrictos para los exchanges y estándares de reporte uniformes para los operadores institucionales expuestos a las criptomonedas.
El significado más amplio: qué representa octubre de 2025 para el sector
La caída de octubre de 2025 no es solo otro episodio en la larga historia de la volatilidad cripto. Por tamaño, causas y consecuencias, representa una prueba crucial de la madurez del mercado.
Ha revelado cómo un shock político puede propagarse en minutos en un ecosistema globalizado, altamente interconectado y aún caracterizado por dinámicas de apalancamiento agresivas. Sin embargo, también ha demostrado que el mercado sigue siendo líquido y operativo incluso bajo presión extrema. La presencia de actores institucionales ha transformado el enfoque “todo o nada” del pasado en un proceso de reequilibrio más gradual.
Para los inversores, el desafío no es adivinar el precio exacto de Bitcoin en diciembre, sino comprender la naturaleza de la fase actual. Por un lado, el riesgo de nuevos shocks alimentados por incertidumbre macro y geopolítica es tangible. Por otro, la caída podría haber acelerado la selección natural entre proyectos sólidos y pura especulación que el mercado venía postergando.
Las criptomonedas siguen siendo un activo de alto riesgo donde el apalancamiento debe gestionarse con extrema cautela, especialmente cuando el contexto macroeconómico es complejo. La volatilidad no es una desviación del ciclo cripto, sino una de sus componentes estructurales.
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Octubre de 2025: cuando el mercado de criptomonedas enfrentó su prueba de resistencia más severa
Octubre de 2025 debía representar el clásico “Uptober” favorable a las criptomonedas. En cambio, se convirtió en sinónimo de una de las mayores caídas de la última década en el panorama digital. Entre el 5 y el 7 de octubre, Bitcoin alcanzó nuevos picos históricos en la franja entre 124.000 y 126.000 dólares. Lo que siguió fue una caída rápida: para finales de noviembre, el valor se había reducido en aproximadamente un tercio, borrando más de 1 billón de dólares de la capitalización de mercado total.
Durante el fin de semana del 10 al 12 de octubre, el mercado registró el momento crítico. En pocas horas, BTC cayó por debajo de los 105.000 dólares, Ethereum perdió entre el 11 y el 12 por ciento y muchas altcoins sufrieron caídas que oscilaban entre el 40 y el 70 por ciento. En pares con liquidez limitada, algunos activos experimentaron caídas casi totales. No fue una simple corrección: fue un evento de deleveraging que puso de manifiesto las fragilidades estructurales del sistema.
Hoy, en el contexto de los recortes de tasas de la Reserva Federal, Bitcoin oscila alrededor de los 90.000-93.000 dólares, situándose aproximadamente un 25-27 por ciento por debajo del máximo de octubre. El sentimiento sigue siendo cauteloso en todo el sector de las monedas digitales.
Lo que realmente ocurrió: el mecanismo del desastre
Los datos muestran que entre el 10 y el 11 de octubre, el sector sufrió uno de los sell-offs más violentos de la historia: en menos de 24 horas, el mercado liquidó posiciones con apalancamiento por un valor estimado entre 17 y 19 mil millones de dólares, involucrando hasta 1,6 millones de traders a nivel global.
El desencadenante técnico inmediato fue externo al mundo cripto: la administración estadounidense anunció sorprendentemente aranceles de hasta el 100 por ciento sobre las importaciones chinas. Esto desató una ola de aversión al riesgo en los mercados mundiales. Las criptomonedas, siendo históricamente uno de los activos más sensibles a los cambios de sentimiento, se colocaron en primera línea. Los traders con exposiciones excesivas y apalancamiento no tuvieron tiempo de reaccionar: los margin calls y las liquidaciones automáticas tomaron el control.
Una noticia de alcance macroeconómico se transformó en una avalancha técnica: los precios rompieron niveles de soporte uno tras otro, los algoritmos aceleraron las ventas y muchos exchanges se encontraron gestionando una liquidez repentinamente mucho más reducida. El resultado fue un ambiente de pánico que recordaba al “crypto winter” de 2022, pero con una diferencia crucial: no fue un solo proyecto el que colapsó, sino todo el ecosistema de exposiciones apalancadas.
Los factores más profundos detrás del desplome
Atribuir todo al anuncio de los aranceles sería reductivo. Esa noticia fue la chispa, pero las condiciones ya eran críticas.
Desde hacía meses, el mercado navegaba entre dos narrativas contrapuestas. Por un lado, los recortes de tasas de la Fed y los programas de compra de activos sugerían un retorno de la liquidez. Por otro, las comunicaciones oficiales permanecían cautelosas: el mensaje era claro en que no había que esperar un “dinero sin condiciones” nuevo.
En este contexto ambiguo, el uso masivo de apalancamiento hizo que el sistema fuera frágil. Cuando el precio empezó a moverse a la baja, el cierre forzoso de esas posiciones amplificó el movimiento mucho más allá de lo que la sola noticia macroeconómica habría justificado.
Además, existe un elemento psicológico no desdeñable. Tras meses de discusiones sobre Bitcoin por encima de 150.000 dólares y una capitalización del sector crypto entre 5 y 10 billones de dólares, muchos traders estaban convencidos de que el camino era casi inevitable. Cuando la realidad desmintió esas expectativas, la desconexión entre la “narrativa” y el “precio real” convirtió la duda en pánico, especialmente entre quienes entraron en los máximos de euforia.
Cómo reacciona el mercado hoy: tres escenarios posibles hasta fin de año
Mirando a las próximas semanas, es útil pensar en escenarios.
Escenario favorable: el mercado absorbe gradualmente el shock. Los acumuladores a largo plazo vuelven a entrar, y las estrategias de reequilibrio aumentan la exposición en Bitcoin y criptomonedas de gran capitalización, en detrimento de las altcoins más especulativas.
Escenario lateral: el mercado deja de caer pero no rebota realmente. Es la fase de congestión nerviosa, donde abundan las señales falsas y la volatilidad intradía no se transforma en una direccionalidad a medio plazo. Quienes tienen horizontes cortos sufren especialmente en esta fase.
Escenario bajista: una nueva bajada no sería una sorpresa. En ese caso, Bitcoin podría probar el rango entre 70.000 y 80.000 dólares con mayor determinación, mientras que el mercado de altcoins registraría volúmenes deprimidos y pocos catalizadores positivos a corto plazo.
La realidad podría ser una combinación dinámica de estos tres: una recuperación parcial intercalada con fases de congestión y nuevas oleadas de volatilidad relacionadas con las decisiones de los bancos centrales y los desarrollos geopolíticos.
Qué dicen los datos históricos de Bitcoin en los meses finales del año
Analizando la estacionalidad mensual de BTC desde 2017 hasta 2024, se observa que el cierre del año tiende a ser medianamente alcista en los últimos 8 años. Sin embargo, esta media oculta una volatilidad considerable: ha habido años con fuertes rallys en el trimestre final, alternados con años de caídas significativas. Ningún patrón está garantizado.
Los inversores institucionales: el comportamiento tras el desplome
Un elemento nuevo respecto a ciclos anteriores es la estructuración del capital institucional en el sector. Muchos fondos que en 2021-2022 abordaban las criptomonedas desde una perspectiva puramente especulativa las han integrado en estrategias macro de diversificación.
A pesar del drawdown de octubre, las señales de los principales desks sugieren más reequilibrio y cobertura que una salida definitiva del activo. Sin embargo, el incidente de octubre ha encendido discusiones importantes entre los reguladores. Las autoridades que trabajan en marcos regulatorios para ETF spot y stablecoins ven lo ocurrido como una confirmación de que el sector necesita una regulación estructurada. Se están discutiendo propuestas que incluyen mayor transparencia sobre el apalancamiento utilizado, requisitos de gestión de riesgos más estrictos para los exchanges y estándares de reporte uniformes para los operadores institucionales expuestos a las criptomonedas.
El significado más amplio: qué representa octubre de 2025 para el sector
La caída de octubre de 2025 no es solo otro episodio en la larga historia de la volatilidad cripto. Por tamaño, causas y consecuencias, representa una prueba crucial de la madurez del mercado.
Ha revelado cómo un shock político puede propagarse en minutos en un ecosistema globalizado, altamente interconectado y aún caracterizado por dinámicas de apalancamiento agresivas. Sin embargo, también ha demostrado que el mercado sigue siendo líquido y operativo incluso bajo presión extrema. La presencia de actores institucionales ha transformado el enfoque “todo o nada” del pasado en un proceso de reequilibrio más gradual.
Para los inversores, el desafío no es adivinar el precio exacto de Bitcoin en diciembre, sino comprender la naturaleza de la fase actual. Por un lado, el riesgo de nuevos shocks alimentados por incertidumbre macro y geopolítica es tangible. Por otro, la caída podría haber acelerado la selección natural entre proyectos sólidos y pura especulación que el mercado venía postergando.
Las criptomonedas siguen siendo un activo de alto riesgo donde el apalancamiento debe gestionarse con extrema cautela, especialmente cuando el contexto macroeconómico es complejo. La volatilidad no es una desviación del ciclo cripto, sino una de sus componentes estructurales.