Con el 2025 ya en el pasado, el entusiasmo que caracterizaba la segunda mitad del año en el sector de las criptomonedas se está disipando gradualmente. Los grupos de trading se han vuelto silenciosos, la narrativa se ha agotado. Pero, ¿qué sucederá realmente en los próximos 12 meses? Hemos examinado más de 30 análisis provenientes de instituciones como Galaxy, Delphi Digital, a16z, Bitwise, Hashdex y Coinbase, junto con contribuciones de investigadores y operadores que trabajan a diario en estos temas. De esta visión general emergen cinco direcciones clave en las que hay consenso en el sector.
Las stablecoins redefinirán la infraestructura financiera global
El primer escenario, y el más compartido, se refiere a las stablecoins. En 2026, pasarán de ser simples instrumentos especulativos a verdaderos pilares de la infraestructura financiera mundial.
Los números lo evidencian claramente: las stablecoins ya han gestionado aproximadamente 46 billones de dólares en volumen de transacciones en el último año. Para entender el significado real de esta cifra, consideremos que equivale a unas 20 veces el volumen anual de PayPal, casi 3 veces el de Visa, y se está acercando al tamaño de toda la red ACH estadounidense. Sin embargo, el verdadero nudo a resolver no es si existe demanda —esa está clara— sino cómo estos dólares digitales pueden integrarse efectivamente en los flujos financieros cotidianos: retiros y depósitos, transacciones ordinarias, liquidaciones y consumos.
Una nueva generación de startups está concentrando sus esfuerzos precisamente en esta brecha. Algunas utilizan criptografía de conocimiento cero para permitir a los clientes convertir saldos locales en dólares digitales preservando la privacidad. Otras construyen puentes directos entre las redes bancarias locales y las stablecoins, usando códigos QR y sistemas de pago instantáneo. Hay quienes están desarrollando wallets globales interoperables y plataformas de emisión de tarjetas, permitiendo gastar directamente las stablecoins en comercios ordinarios.
Una vez que estos canales de entrada y salida maduren, los dólares digitales se fusionarán directamente con los sistemas de pago locales. Los trabajadores recibirán salarios transfronterizos en tiempo real, los comerciantes aceptarán monedas globales sin necesidad de cuenta bancaria, las aplicaciones podrán liquidar transacciones instantáneamente con usuarios en cualquier parte del mundo.
Desde una perspectiva técnica más profunda, la razón de esta inevitabilidad es sencilla: los sistemas bancarios actuales están obsoletos. Los mainframes aún funcionan con COBOL, las interfaces son archivos batch en lugar de API. Son estables y regulados, pero casi imposibles de hacer evolucionar rápidamente —agregar una simple función de pago en tiempo real puede tomar meses o años. Aquí, las stablecoins encuentran su espacio natural: son modernas, rápidas, programables.
Las instituciones financieras tradicionales ya están dando los primeros pasos, implementando tecnologías basadas en stablecoins y construyendo los circuitos correspondientes. Galaxy Research prevé que para finales de 2026, el 30% de los pagos internacionales se realizarán vía stablecoin. Bitwise va más allá: la capitalización de mercado de las stablecoins se duplicará durante el año, impulsada también por la entrada en vigor de la ley GENIUS en los primeros meses, que abrirá nuevas oportunidades de crecimiento.
Los agentes de IA necesitan infraestructuras de pago nativas de cripto
La segunda gran narrativa trata sobre cómo los agentes inteligentes autónomos se convertirán en los principales actores de la economía on-chain. Las recientes competencias globales de trading basadas en modelos de IA lo confirman: el potencial es real.
El razonamiento es directo: cuando los agentes de IA comienzan a realizar tareas de forma autónoma, tomar decisiones e interactuar a alta frecuencia entre ellos, necesitan un mecanismo de transferencia de valor que sea rápido, económico y sin restricciones —como los sistemas de transmisión de datos. Los sistemas de pago tradicionales, diseñados para personas con cuentas identificadas y ciclos de regulación, representan fricciones insuperables para los agentes. Las criptomonedas, especialmente stablecoins acopladas a protocolos como x402, están hechas a medida para esto: liquidación instantánea, soporte para micro-pagos, total programmabilidad, sin barreras de acceso.
El 2026 podría ser el año en que la infraestructura de pago para la economía de los agentes salga de la fase experimental y pase a uso generalizado.
Pero surge un nuevo cuello de botella: el problema ya no es la “insuficiente inteligencia”, sino la “ausencia de identidad”. En el sistema financiero actual, las entidades no humanas superan en relación 96 a 1 a los empleados humanos, y sin embargo, casi todas permanecen como “fantasmas sin acceso bancario”. Falta un marco equivalente al KYC para los agentes: el KYA (Know Your Agent). Los agentes de IA necesitan credenciales criptográficas que demuestren quiénes representan, de quiénes están vinculados y quiénes son responsables.
Mientras el sector ha tardado décadas en desarrollar el KYC, el tiempo para implementar el KYA podría contarse en pocos meses. Lo que significa que el estándar x402 se volverá fundamental. El activo crítico ya no será el modelo de IA, sino los datos verificables de alta calidad y escasos (DePAI), sobre los cuales ya están construyendo proyectos como BitRobot, PrismaX y Chakra.
Galaxy Research cuantifica este fenómeno: los pagos conformes a x402 representarán el 30% del volumen diario de Base y el 5% de las transacciones no de voto en Solana. A medida que los agentes comiencen a comerciar de forma autónoma, las primitivas de pago estandarizadas entrarán directamente en la ejecución. Base se beneficiará de la promoción del estándar por parte de Coinbase; Solana aprovechará su amplia comunidad de desarrolladores. Blockchains emergentes centradas en pagos, como Tempo y Arc, crecerán rápidamente en este contexto.
Los RWA evolucionarán de tokens puros a una verdadera integración de sistema
La tercera previsión, en la que hay consenso, se refiere a los activos reales tokenizados (RWA), pero con un cambio de perspectiva significativo. El entusiasmo inicial por “todo puede ser tokenizado” está cediendo ante un enfoque riguroso en lo que realmente es factible.
Hasta ahora, la mayor parte de la tokenización ha sido principalmente cosmética: activos que han “cambiado de vestimenta tecnológica” pero permanecen construidos según la lógica tradicional. No aprovechan las características nativas de los sistemas cripto, ni modifican profundamente el diseño de los productos o la estructura del riesgo.
Galaxy Research prevé un cambio estructural: en 2026, un gran banco o corredor aceptará oficialmente acciones tokenizadas depositadas en cadena como colateral. Esto sería simbólicamente más significativo que cualquier producto lanzado, porque rompería el aislamiento entre experimentos DeFi y el sector financiero convencional.
Hoy, las instituciones tradicionales están acelerando la migración hacia infraestructuras blockchain, y los reguladores muestran una actitud claramente más favorable. Galaxy prevé que será la primera vez que una gran institución financiera considere acciones tokenizadas equivalentes, desde el punto de vista legal y del riesgo, a los títulos tradicionales.
Hashdex es aún más optimista: prevé un crecimiento de diez veces en los activos reales tokenizados, sustentado en una mayor claridad normativa, preparación institucional y madurez de las infraestructuras técnicas.
Los mercados predictivos se convertirán en herramientas de agregación informativa, no solo apuestas
La cuarta narrativa compartida trata sobre los mercados predictivos. Lo sorprendente es que ya no se ven simplemente como “juegos de azar descentralizados”, sino como herramientas sofisticadas de agregación y apoyo a la toma de decisiones.
Andy Hall de a16z, economista político en Stanford, opina que los mercados predictivos ya han superado el umbral para volverse mainstream. En 2026, al profundizar en la integración con sistemas de IA, serán más grandes, más amplios y más inteligentes. Sin embargo, esta expansión conlleva costos: mayores frecuencias de trading, retroalimentación informativa instantánea, estructuras de participación automatizadas. Estas dinámicas amplifican el valor pero plantean nuevos desafíos, como determinar los resultados de forma justa sin controversias.
Las cifras son impresionantes. Polymarket tendrá un volumen semanal constantemente superior a 1,5 mil millones de dólares, según Galaxy Research. Esto no es especulativo: Polymarket ya gestiona aproximadamente 1 mil millones de dólares en volumen nominal semanal. Tres fuerzas impulsarán este crecimiento: nuevas eficiencias de capital que profundizan la liquidez, flujos de órdenes guiados por IA que aumentan significativamente la frecuencia de trading, y la creciente capacidad de distribución de Polymarket que acelera la afluencia de capitales.
Bitwise es aún más agresivo: prevé que el interés abierto de Polymarket superará el máximo histórico alcanzado durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024. La causa: la apertura a usuarios estadounidenses ha atraído a muchos nuevos participantes, unos 2 mil millones de dólares en capitales frescos, y los tipos de mercados se están expandiendo desde la política hacia la economía, los deportes y la cultura pop.
Tomasz Tunguz prevé que la tasa de adopción de los mercados predictivos entre la población estadounidense pasará del 5% actual al 35%. Como referencia, el juego en los EE. UU. tiene una tasa de adopción del 56%. Los mercados predictivos están evolucionando de ser una herramienta financiera de nicho a un producto de entretenimiento y consumo informativo mainstream.
Sin embargo, Galaxy lanza una advertencia clara: podrían surgir investigaciones federales. Con el aumento rápido de volumen y interés abierto, también aparecen eventos controvertidos: insiders que usan información no pública, manipulaciones de eventos deportivos. Dado que los mercados predictivos permiten participación pseudónima, en lugar del rígido KYC de los casinos tradicionales, la tentación de abusar de información privilegiada crece. Galaxy considera que los futuros desencadenantes de investigaciones podrían provenir no de anomalías en los sistemas regulados, sino directamente de movimientos de precios sospechosos en los mercados on-chain.
La privacidad será una prioridad institucional, ya no idealista
La quinta narrativa trata sobre las privacy coins. Con cantidades crecientes de capital, datos y decisiones automatizadas que se mueven en cadena, la exposición total se está convirtiendo en un costo inaceptable.
En 2025, el sector de la privacidad ya fue una sorpresa, con ganancias incluso superiores a Bitcoin y las principales criptomonedas. Para 2026, casi todas las instituciones e investigadores prevén un crecimiento adicional en privacidad.
Christopher Rosa de Galaxy Research ofrece una previsión contundente: la capitalización total de las privacy coins superará los 100 mil millones de dólares a finales de 2026. El último trimestre de 2025 ya mostró indicios convincentes: entre las tres principales privacy coins, Zcash creció un 800%, Railgun un 204%, Monero un 53%.
Un contexto histórico interesante: los primeros desarrolladores de Bitcoin, incluido Satoshi Nakamoto, exploraron tecnologías de privacidad. En el diseño original de Bitcoin ya se consideraba hacer las transacciones más privadas o completamente enmascaradas. Pero en ese entonces, las tecnologías de zero-knowledge proof no estaban disponibles ni eran implementables. Hoy, la situación ha cambiado radicalmente. Con la tecnología zero-knowledge volviéndose ingeniería práctica y el valor en cadena en fuerte ascenso, cada vez más usuarios, especialmente institucionales, se plantean seriamente una pregunta que antes se daba por sentada: ¿están realmente dispuestos a hacer público para siempre el saldo de todos sus activos cripto, los caminos transaccionales, la estructura de sus fondos?
El problema de la privacidad ha pasado, por tanto, de ser una “necesidad idealista” a una “necesidad real institucional”.
Adeniyi Abiodun, cofundador de Mysten Labs, añade una perspectiva aún más profunda: la base de todo es el dato. Cada modelo, cada agente, cada sistema automatizado se basa en datos. Pero hoy, la mayoría de los canales de datos —tanto en entrada como en salida de los modelos— son opacos, inestables, no auditable. Para un consumidor final puede ser aceptable; en finanzas o sanidad, es casi un obstáculo insalvable. Con los sistemas de agentes que comienzan a navegar, comerciar y decidir de forma autónoma, el problema se amplifica.
Abiodun propone “secrets-as-a-service”: infraestructuras de acceso a datos nativas y programables, con reglas de acceso a datos ejecutables, criptografía del lado del cliente, sistemas descentralizados de gestión de claves. Estas reglas deberían aplicarse en cadena, no confiarse a procesos internos. Combinando sistemas de datos verificables, la privacidad puede convertirse en parte de la infraestructura pública de Internet.
Observaciones adicionales: el valor se concentrará en las aplicaciones, no en los protocolos
Además de estas cinco narrativas principales, casi todas las instituciones han compartido observaciones adicionales de gran relevancia. La más interesante se refiere al cambio de paradigma en la captura de valor.
La tesis de los “protocolos gordos” está cediendo el paso a la de las “aplicaciones gordas”: el valor ya no se concentra principalmente en las capas base y en los protocolos genéricos, sino que se está desplazando hacia la capa de aplicación. No porque las capas base sean menos importantes, sino porque el contacto real con usuarios, datos y flujos de caja ocurre a través de las aplicaciones.
Esto plantea una pregunta controvertida para Ethereum, que aspira a convertirse en la computadora mundial y que siempre ha representado la tesis de los “protocolos gordos”. ¿Cómo cambiará su valor con esta tendencia? Algunos creen que seguirá beneficiándose como capa fundamental para tokenización e infraestructura financiera. Otros piensan que evolucionará en una “red base anónima pero necesaria”, con la mayor parte del valor absorbido por la capa de aplicación construida encima.
Respecto a Bitcoin, la mayoría de los análisis prevé que seguirá teniendo buen rendimiento en 2026, con una demanda institucional creciente vía ETF, consolidando su papel como activo macro estratégico y “oro digital”. La única amenaza real sigue siendo la computación cuántica.
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Qué esperar en 2026: cinco predicciones que el sector cripto no puede ignorar
Con el 2025 ya en el pasado, el entusiasmo que caracterizaba la segunda mitad del año en el sector de las criptomonedas se está disipando gradualmente. Los grupos de trading se han vuelto silenciosos, la narrativa se ha agotado. Pero, ¿qué sucederá realmente en los próximos 12 meses? Hemos examinado más de 30 análisis provenientes de instituciones como Galaxy, Delphi Digital, a16z, Bitwise, Hashdex y Coinbase, junto con contribuciones de investigadores y operadores que trabajan a diario en estos temas. De esta visión general emergen cinco direcciones clave en las que hay consenso en el sector.
Las stablecoins redefinirán la infraestructura financiera global
El primer escenario, y el más compartido, se refiere a las stablecoins. En 2026, pasarán de ser simples instrumentos especulativos a verdaderos pilares de la infraestructura financiera mundial.
Los números lo evidencian claramente: las stablecoins ya han gestionado aproximadamente 46 billones de dólares en volumen de transacciones en el último año. Para entender el significado real de esta cifra, consideremos que equivale a unas 20 veces el volumen anual de PayPal, casi 3 veces el de Visa, y se está acercando al tamaño de toda la red ACH estadounidense. Sin embargo, el verdadero nudo a resolver no es si existe demanda —esa está clara— sino cómo estos dólares digitales pueden integrarse efectivamente en los flujos financieros cotidianos: retiros y depósitos, transacciones ordinarias, liquidaciones y consumos.
Una nueva generación de startups está concentrando sus esfuerzos precisamente en esta brecha. Algunas utilizan criptografía de conocimiento cero para permitir a los clientes convertir saldos locales en dólares digitales preservando la privacidad. Otras construyen puentes directos entre las redes bancarias locales y las stablecoins, usando códigos QR y sistemas de pago instantáneo. Hay quienes están desarrollando wallets globales interoperables y plataformas de emisión de tarjetas, permitiendo gastar directamente las stablecoins en comercios ordinarios.
Una vez que estos canales de entrada y salida maduren, los dólares digitales se fusionarán directamente con los sistemas de pago locales. Los trabajadores recibirán salarios transfronterizos en tiempo real, los comerciantes aceptarán monedas globales sin necesidad de cuenta bancaria, las aplicaciones podrán liquidar transacciones instantáneamente con usuarios en cualquier parte del mundo.
Desde una perspectiva técnica más profunda, la razón de esta inevitabilidad es sencilla: los sistemas bancarios actuales están obsoletos. Los mainframes aún funcionan con COBOL, las interfaces son archivos batch en lugar de API. Son estables y regulados, pero casi imposibles de hacer evolucionar rápidamente —agregar una simple función de pago en tiempo real puede tomar meses o años. Aquí, las stablecoins encuentran su espacio natural: son modernas, rápidas, programables.
Las instituciones financieras tradicionales ya están dando los primeros pasos, implementando tecnologías basadas en stablecoins y construyendo los circuitos correspondientes. Galaxy Research prevé que para finales de 2026, el 30% de los pagos internacionales se realizarán vía stablecoin. Bitwise va más allá: la capitalización de mercado de las stablecoins se duplicará durante el año, impulsada también por la entrada en vigor de la ley GENIUS en los primeros meses, que abrirá nuevas oportunidades de crecimiento.
Los agentes de IA necesitan infraestructuras de pago nativas de cripto
La segunda gran narrativa trata sobre cómo los agentes inteligentes autónomos se convertirán en los principales actores de la economía on-chain. Las recientes competencias globales de trading basadas en modelos de IA lo confirman: el potencial es real.
El razonamiento es directo: cuando los agentes de IA comienzan a realizar tareas de forma autónoma, tomar decisiones e interactuar a alta frecuencia entre ellos, necesitan un mecanismo de transferencia de valor que sea rápido, económico y sin restricciones —como los sistemas de transmisión de datos. Los sistemas de pago tradicionales, diseñados para personas con cuentas identificadas y ciclos de regulación, representan fricciones insuperables para los agentes. Las criptomonedas, especialmente stablecoins acopladas a protocolos como x402, están hechas a medida para esto: liquidación instantánea, soporte para micro-pagos, total programmabilidad, sin barreras de acceso.
El 2026 podría ser el año en que la infraestructura de pago para la economía de los agentes salga de la fase experimental y pase a uso generalizado.
Pero surge un nuevo cuello de botella: el problema ya no es la “insuficiente inteligencia”, sino la “ausencia de identidad”. En el sistema financiero actual, las entidades no humanas superan en relación 96 a 1 a los empleados humanos, y sin embargo, casi todas permanecen como “fantasmas sin acceso bancario”. Falta un marco equivalente al KYC para los agentes: el KYA (Know Your Agent). Los agentes de IA necesitan credenciales criptográficas que demuestren quiénes representan, de quiénes están vinculados y quiénes son responsables.
Mientras el sector ha tardado décadas en desarrollar el KYC, el tiempo para implementar el KYA podría contarse en pocos meses. Lo que significa que el estándar x402 se volverá fundamental. El activo crítico ya no será el modelo de IA, sino los datos verificables de alta calidad y escasos (DePAI), sobre los cuales ya están construyendo proyectos como BitRobot, PrismaX y Chakra.
Galaxy Research cuantifica este fenómeno: los pagos conformes a x402 representarán el 30% del volumen diario de Base y el 5% de las transacciones no de voto en Solana. A medida que los agentes comiencen a comerciar de forma autónoma, las primitivas de pago estandarizadas entrarán directamente en la ejecución. Base se beneficiará de la promoción del estándar por parte de Coinbase; Solana aprovechará su amplia comunidad de desarrolladores. Blockchains emergentes centradas en pagos, como Tempo y Arc, crecerán rápidamente en este contexto.
Los RWA evolucionarán de tokens puros a una verdadera integración de sistema
La tercera previsión, en la que hay consenso, se refiere a los activos reales tokenizados (RWA), pero con un cambio de perspectiva significativo. El entusiasmo inicial por “todo puede ser tokenizado” está cediendo ante un enfoque riguroso en lo que realmente es factible.
Hasta ahora, la mayor parte de la tokenización ha sido principalmente cosmética: activos que han “cambiado de vestimenta tecnológica” pero permanecen construidos según la lógica tradicional. No aprovechan las características nativas de los sistemas cripto, ni modifican profundamente el diseño de los productos o la estructura del riesgo.
Galaxy Research prevé un cambio estructural: en 2026, un gran banco o corredor aceptará oficialmente acciones tokenizadas depositadas en cadena como colateral. Esto sería simbólicamente más significativo que cualquier producto lanzado, porque rompería el aislamiento entre experimentos DeFi y el sector financiero convencional.
Hoy, las instituciones tradicionales están acelerando la migración hacia infraestructuras blockchain, y los reguladores muestran una actitud claramente más favorable. Galaxy prevé que será la primera vez que una gran institución financiera considere acciones tokenizadas equivalentes, desde el punto de vista legal y del riesgo, a los títulos tradicionales.
Hashdex es aún más optimista: prevé un crecimiento de diez veces en los activos reales tokenizados, sustentado en una mayor claridad normativa, preparación institucional y madurez de las infraestructuras técnicas.
Los mercados predictivos se convertirán en herramientas de agregación informativa, no solo apuestas
La cuarta narrativa compartida trata sobre los mercados predictivos. Lo sorprendente es que ya no se ven simplemente como “juegos de azar descentralizados”, sino como herramientas sofisticadas de agregación y apoyo a la toma de decisiones.
Andy Hall de a16z, economista político en Stanford, opina que los mercados predictivos ya han superado el umbral para volverse mainstream. En 2026, al profundizar en la integración con sistemas de IA, serán más grandes, más amplios y más inteligentes. Sin embargo, esta expansión conlleva costos: mayores frecuencias de trading, retroalimentación informativa instantánea, estructuras de participación automatizadas. Estas dinámicas amplifican el valor pero plantean nuevos desafíos, como determinar los resultados de forma justa sin controversias.
Las cifras son impresionantes. Polymarket tendrá un volumen semanal constantemente superior a 1,5 mil millones de dólares, según Galaxy Research. Esto no es especulativo: Polymarket ya gestiona aproximadamente 1 mil millones de dólares en volumen nominal semanal. Tres fuerzas impulsarán este crecimiento: nuevas eficiencias de capital que profundizan la liquidez, flujos de órdenes guiados por IA que aumentan significativamente la frecuencia de trading, y la creciente capacidad de distribución de Polymarket que acelera la afluencia de capitales.
Bitwise es aún más agresivo: prevé que el interés abierto de Polymarket superará el máximo histórico alcanzado durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024. La causa: la apertura a usuarios estadounidenses ha atraído a muchos nuevos participantes, unos 2 mil millones de dólares en capitales frescos, y los tipos de mercados se están expandiendo desde la política hacia la economía, los deportes y la cultura pop.
Tomasz Tunguz prevé que la tasa de adopción de los mercados predictivos entre la población estadounidense pasará del 5% actual al 35%. Como referencia, el juego en los EE. UU. tiene una tasa de adopción del 56%. Los mercados predictivos están evolucionando de ser una herramienta financiera de nicho a un producto de entretenimiento y consumo informativo mainstream.
Sin embargo, Galaxy lanza una advertencia clara: podrían surgir investigaciones federales. Con el aumento rápido de volumen y interés abierto, también aparecen eventos controvertidos: insiders que usan información no pública, manipulaciones de eventos deportivos. Dado que los mercados predictivos permiten participación pseudónima, en lugar del rígido KYC de los casinos tradicionales, la tentación de abusar de información privilegiada crece. Galaxy considera que los futuros desencadenantes de investigaciones podrían provenir no de anomalías en los sistemas regulados, sino directamente de movimientos de precios sospechosos en los mercados on-chain.
La privacidad será una prioridad institucional, ya no idealista
La quinta narrativa trata sobre las privacy coins. Con cantidades crecientes de capital, datos y decisiones automatizadas que se mueven en cadena, la exposición total se está convirtiendo en un costo inaceptable.
En 2025, el sector de la privacidad ya fue una sorpresa, con ganancias incluso superiores a Bitcoin y las principales criptomonedas. Para 2026, casi todas las instituciones e investigadores prevén un crecimiento adicional en privacidad.
Christopher Rosa de Galaxy Research ofrece una previsión contundente: la capitalización total de las privacy coins superará los 100 mil millones de dólares a finales de 2026. El último trimestre de 2025 ya mostró indicios convincentes: entre las tres principales privacy coins, Zcash creció un 800%, Railgun un 204%, Monero un 53%.
Un contexto histórico interesante: los primeros desarrolladores de Bitcoin, incluido Satoshi Nakamoto, exploraron tecnologías de privacidad. En el diseño original de Bitcoin ya se consideraba hacer las transacciones más privadas o completamente enmascaradas. Pero en ese entonces, las tecnologías de zero-knowledge proof no estaban disponibles ni eran implementables. Hoy, la situación ha cambiado radicalmente. Con la tecnología zero-knowledge volviéndose ingeniería práctica y el valor en cadena en fuerte ascenso, cada vez más usuarios, especialmente institucionales, se plantean seriamente una pregunta que antes se daba por sentada: ¿están realmente dispuestos a hacer público para siempre el saldo de todos sus activos cripto, los caminos transaccionales, la estructura de sus fondos?
El problema de la privacidad ha pasado, por tanto, de ser una “necesidad idealista” a una “necesidad real institucional”.
Adeniyi Abiodun, cofundador de Mysten Labs, añade una perspectiva aún más profunda: la base de todo es el dato. Cada modelo, cada agente, cada sistema automatizado se basa en datos. Pero hoy, la mayoría de los canales de datos —tanto en entrada como en salida de los modelos— son opacos, inestables, no auditable. Para un consumidor final puede ser aceptable; en finanzas o sanidad, es casi un obstáculo insalvable. Con los sistemas de agentes que comienzan a navegar, comerciar y decidir de forma autónoma, el problema se amplifica.
Abiodun propone “secrets-as-a-service”: infraestructuras de acceso a datos nativas y programables, con reglas de acceso a datos ejecutables, criptografía del lado del cliente, sistemas descentralizados de gestión de claves. Estas reglas deberían aplicarse en cadena, no confiarse a procesos internos. Combinando sistemas de datos verificables, la privacidad puede convertirse en parte de la infraestructura pública de Internet.
Observaciones adicionales: el valor se concentrará en las aplicaciones, no en los protocolos
Además de estas cinco narrativas principales, casi todas las instituciones han compartido observaciones adicionales de gran relevancia. La más interesante se refiere al cambio de paradigma en la captura de valor.
La tesis de los “protocolos gordos” está cediendo el paso a la de las “aplicaciones gordas”: el valor ya no se concentra principalmente en las capas base y en los protocolos genéricos, sino que se está desplazando hacia la capa de aplicación. No porque las capas base sean menos importantes, sino porque el contacto real con usuarios, datos y flujos de caja ocurre a través de las aplicaciones.
Esto plantea una pregunta controvertida para Ethereum, que aspira a convertirse en la computadora mundial y que siempre ha representado la tesis de los “protocolos gordos”. ¿Cómo cambiará su valor con esta tendencia? Algunos creen que seguirá beneficiándose como capa fundamental para tokenización e infraestructura financiera. Otros piensan que evolucionará en una “red base anónima pero necesaria”, con la mayor parte del valor absorbido por la capa de aplicación construida encima.
Respecto a Bitcoin, la mayoría de los análisis prevé que seguirá teniendo buen rendimiento en 2026, con una demanda institucional creciente vía ETF, consolidando su papel como activo macro estratégico y “oro digital”. La única amenaza real sigue siendo la computación cuántica.