La proyección de JPMorgan para el mercado global en 2026 desafía tanto el extremo optimismo como el pesimismo desbordado. Lo que emerge es una transición hacia una “nueva normalidad” donde la solidez económica y los riesgos sistémicos conviven en tensión permanente. En un contexto marcado por divergencias monetarias sin precedentes, explosión tecnológica de la inteligencia artificial y una polarización estructural de rentabilidades, los inversores enfrentan un enigma: ¿dónde estará el dinero realmente protegido?
Un mercado global en bifurcación: la economía de ganadores y perdedores
El mercado global de 2026 no será un todo homogéneo, sino un mosaico de dinámicas contrapuestas. JPMorgan Global Research identifica que la expansión continua de la IA está generando lo que sus estrategas denominan una “economía de superciclo”: inversiones de capital récord, expansión vertiginosa de ganancias corporativas, pero también una concentración de beneficiarios cada vez más extrema.
Según Dubravko Lakos-Bujas, responsable de estrategia en mercados globales de JPMorgan, esta diferenciación multidimensional penetra todos los niveles: “El sector tecnológico vinculado a IA versus sectores tradicionales, la economía estadounidense equilibrándose entre gastos de capital robustos pero debilidad laboral persistente, y un consumo de hogares cada vez más polarizado según ingresos.”
Este escenario genera una consecuencia crucial: aunque los fundamentales macroeconómicos mantienen su fortaleza relativa, la volatilidad del sentimiento bursátil se disparará. La concentración del mercado podría alcanzar máximos históricos, amplificando movimientos en ambas direcciones.
La ecuación económica 2026: resiliencia sobre un terreno frágil
JPMorgan anticipa que el crecimiento económico global seguirá mostrando resistencia en la primera mitad de 2026, gracias a tres pilares: adelantos de política fiscal en economías desarrolladas, balances empresariales sólidos y abundancia de liquidez. Sin embargo, existe una grieta creciente en los cimientos.
Bruce Kasman, economista jefe global, advierte sobre el lastre estructural: la cautelosa actitud de las empresas hacia la contratación, derivada de temores respecto a conflictos comerciales, está erosionando la demanda laboral. Esta insuficiencia de empleo comienza a mermar el poder adquisitivo, particularmente en Estados Unidos, donde el crecimiento de salarios privados desacelera. El resultado es que el consumo en mercados desarrollados enfrentará presión al finalizar 2025 y durante buena parte de 2026.
JPMorgan estima una probabilidad del 35% de recesión en Estados Unidos y la economía global durante 2026. No obstante, los estímulos fiscales y la resiliencia empresarial pueden absorber este impacto, permitiendo recuperación gradual en la segunda mitad del año.
Una nueva oleada de inversiones en IA podría aportar impulso limitado pero significativo, aunque la persistencia inflacionaria seguirá siendo un dolor de cabeza. Con inflación manteniéndose alrededor del 3% sin señales claras de deflación, y presiones alcistas en materias primas vinculadas a tensiones comerciales, la inflación probablemente se mantendrá elevada al menos hasta mediados de 2026.
Acciones: el superciclo de IA impulsa divergencia extrema
JPMorgan mantiene perspectiva alcista tanto en mercados desarrollados como emergentes para 2026, proyectando incrementos de dos dígitos. Este optimismo se sustenta en crecimiento de ganancias sólido, caída de tasas de interés, menor viento en contra político y el auge ininterrumpido de la inteligencia artificial.
Estados Unidos: concentración en máximos históricos
En el S&P 500, se espera crecimiento de ganancias entre 13%-15% durante al menos los próximos dos años, impulsado directamente por el superciclo de IA. Sin embargo, la dinámica será “el ganador se lleva todo”: mayor concentración, saturación de activos convencionales y probabilidad creciente de volatilidad extrema incluso con fundamentales estables.
Eurozona: recuperación crediticia y estímulos fiscales
La mejora en condiciones crediticias y la implementación gradual de estímulos fiscales podrían revitalizar la actividad económica de la eurozona en 2026. Se anticipa crecimiento de ganancias superior al 13%, beneficiándose de mayor apalancamiento operativo, disminución de obstáculos arancelarios, bases comparativas favorables y financiación más accesible.
Japón: reformas corporativas bajo “Sanaenomics”
La política impulsada por la primera ministra Sanae Takaichi promete fortalecer el mercado bursátil japonés. Las empresas podrían enfocarse en liberar exceso de efectivo, financiando inversiones de capital, incrementos salariales y retornos accionarios más generosos. Esta reactivación del gasto podría revitalizar el consumo de clase media.
Con tasas locales descendentes, aceleración en crecimiento de ganancias, valoraciones atractivas y gobernanza corporativa en mejora, los mercados emergentes tienen base robusta. China podría mostrar recuperación en el sector privado; Corea del Sur se beneficia de reformas corporativas y liderazgo en IA; América Latina podría experimentar repunte notable impulsado por políticas monetarias agresivas.
Tasas de interés: divergencia monetaria marca el ritmo
JPMorgan asume que en 2026 el crecimiento económico en mercados desarrollados alcanzará o superará su nivel potencial, mientras inflación retrocede aunque persiste. Esta combinación acentúa divergencias en política monetaria.
Se espera que la Reserva Federal recorte tasas en 50 puntos básicos adicionales, mientras el Banco de Japón podría elevarlas en 50 puntos básicos. Otros bancos centrales desarrollados probablemente mantendrán cautela o finalizarán ciclos de relajación en la primera mitad del año.
Para el cuarto trimestre 2026, se proyecta:
Bonos del Tesoro estadounidense a 10 años: 4,35%
Bonos alemanes a 10 años: 2,75%
Bonos británicos a 10 años: 4,75%
Jay Barry, responsable de estrategia global en tasas, anticipa que rendimientos estadounidenses permanecerán en rango los próximos meses, rebotando moderadamente tras pausa de la Fed en primavera. Fuera de Estados Unidos, bonos alemanes y británicos mantendrán rangos 2025, debilitándose pasivamente hacia mediados de año conforme suban rendimientos estadounidenses.
En Asia, JPMorgan mantiene postura bajista en bonos japoneses, esperando tendencia de aplanamiento a la baja, sin evidencia clara de reversión alcista inminente.
Divisas: dólar bajo presión pero con límites
JPMorgan proyecta perspectiva generalmente bajista para el dólar en 2026, aunque con menor alcance que en 2025. La preocupación persistente de la Fed por debilidad laboral y entorno favorable para monedas de alto rendimiento presionarán la divisa estadounidense, pero sólido crecimiento estadounidense e inflación persistente limitan su caída.
Para el euro, perspectiva es moderadamente alcista, beneficiándose de perspectivas de crecimiento en eurozona y expansión fiscal alemana. Sin embargo, a menos que datos estadounidenses se debiliten significativamente, apreciación del euro frente al dólar será menor que en 2025.
Respecto a la libra esterlina, resiliencia del crecimiento interno, mejora en expectativas globales y entorno favorable para carry trade ofrecen oportunidades de “comprar en caídas”. JPMorgan prefiere estrategia táctica sobre postura alcista de largo plazo, estimando fortaleza probable en primera mitad del año, mientras que en segunda mitad preocupaciones fiscales podrían retomar protagonismo.
En Japón, el rápido avance del dólar frente al yen se ha estancado, pero yen seguirá debilitándose ligeramente en 2025. De cara a 2026, conforme ciclos de relajación del G10 lleguen a su fin, será más difícil frenar depreciación mediante aumentos de tasas e intervenciones. Si presupuesto fiscal 2026 confirma postura expansiva del gobierno Takaichi, preocupaciones sobre sostenibilidad fiscal amplificarán presión bajista sobre yen.
Petróleo: superávit proyectado pero con ajustes probables
La demanda global de petróleo se espera expanda 900.000 barriles/día en 2026 y 1,2 millones barriles/día en 2027. Sin embargo, incremento de oferta triplicará el de demanda en 2026, desacelerándose a un tercio en 2027, teóricamente generando superávit notable.
No obstante, estos desequilibrios probablemente no se reflejarán completamente, gracias a ajustes tanto en oferta como demanda. JPMorgan anticipa reequilibrio mediante aumento de demanda (impulsado por caída de precios) y combinación de recortes de producción voluntarios e involuntarios.
Proyección: precio Brent de 58 dólares en 2026 y 57 dólares en 2027, siendo consciente que estabilizar precios a este nivel requerirá esfuerzo considerable.
Gas natural: presión a la baja por nuevas capacidades
Aumento en oferta de gas natural licuado sostendrá caída de precios globales. Con nuevos proyectos entrando en funcionamiento, se espera precios a medio y largo plazo desciendan gradualmente desde niveles actuales.
Proyecciones para TTF (referencia europea):
2026: 28,75 euros/MWh
2027: 24,75 euros/MWh
Esto representa 3-4 euros/MWh por debajo de precios a plazo actuales.
Metales preciosos: oro rumbo a máximos históricos
JPMorgan mantiene postura alcista en oro, sustentada por compras crecientes de bancos centrales y fuerte demanda de inversión. Se espera precio del oro alcance 5.000 dólares/onza en cuarto trimestre 2026, con promedio anual de 4.753 dólares/onza.
Para plata, se proyecta 58 dólares/onza en cuarto trimestre con promedio anual de 56 dólares/onza. Platino podría mantener fortaleza relativa en 2026 hasta que avance reequilibrio de oferta.
Aunque próximas temporadas de siembra no muestran signos inminentes de escasez (excepto ganadería y cacao), relación existencias-consumo global para 2026/27 y 2027/28 permanece cerca de mínimos plurianuales.
Disminución de base de existencias, impulsada por bajos márgenes de productores, hace precios más sensibles a perturbaciones en oferta y amplifica volatilidad. Este es un factor crítico que merece monitoreo constante en carteras con exposición agrícola.
Conclusión: navegando la nueva normalidad
El mercado global 2026 será definido por esta “nueva normalidad” donde resiliencia y riesgo coexisten permanentemente. Los inversores deben reevaluar ritmo, estructura y tolerancia al riesgo en entorno de alta incertidumbre. La diferenciación será clave: habrá ganadores espectaculares en IA, pero también perdedores significativos en sectores tradicionales. En el mercado global, la diversificación y el timing serán tan críticos como nunca antes.
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2026: El mercado global se prepara para una redistribución histórica de activos bajo la óptica de JPMorgan
La proyección de JPMorgan para el mercado global en 2026 desafía tanto el extremo optimismo como el pesimismo desbordado. Lo que emerge es una transición hacia una “nueva normalidad” donde la solidez económica y los riesgos sistémicos conviven en tensión permanente. En un contexto marcado por divergencias monetarias sin precedentes, explosión tecnológica de la inteligencia artificial y una polarización estructural de rentabilidades, los inversores enfrentan un enigma: ¿dónde estará el dinero realmente protegido?
Un mercado global en bifurcación: la economía de ganadores y perdedores
El mercado global de 2026 no será un todo homogéneo, sino un mosaico de dinámicas contrapuestas. JPMorgan Global Research identifica que la expansión continua de la IA está generando lo que sus estrategas denominan una “economía de superciclo”: inversiones de capital récord, expansión vertiginosa de ganancias corporativas, pero también una concentración de beneficiarios cada vez más extrema.
Según Dubravko Lakos-Bujas, responsable de estrategia en mercados globales de JPMorgan, esta diferenciación multidimensional penetra todos los niveles: “El sector tecnológico vinculado a IA versus sectores tradicionales, la economía estadounidense equilibrándose entre gastos de capital robustos pero debilidad laboral persistente, y un consumo de hogares cada vez más polarizado según ingresos.”
Este escenario genera una consecuencia crucial: aunque los fundamentales macroeconómicos mantienen su fortaleza relativa, la volatilidad del sentimiento bursátil se disparará. La concentración del mercado podría alcanzar máximos históricos, amplificando movimientos en ambas direcciones.
La ecuación económica 2026: resiliencia sobre un terreno frágil
JPMorgan anticipa que el crecimiento económico global seguirá mostrando resistencia en la primera mitad de 2026, gracias a tres pilares: adelantos de política fiscal en economías desarrolladas, balances empresariales sólidos y abundancia de liquidez. Sin embargo, existe una grieta creciente en los cimientos.
Bruce Kasman, economista jefe global, advierte sobre el lastre estructural: la cautelosa actitud de las empresas hacia la contratación, derivada de temores respecto a conflictos comerciales, está erosionando la demanda laboral. Esta insuficiencia de empleo comienza a mermar el poder adquisitivo, particularmente en Estados Unidos, donde el crecimiento de salarios privados desacelera. El resultado es que el consumo en mercados desarrollados enfrentará presión al finalizar 2025 y durante buena parte de 2026.
JPMorgan estima una probabilidad del 35% de recesión en Estados Unidos y la economía global durante 2026. No obstante, los estímulos fiscales y la resiliencia empresarial pueden absorber este impacto, permitiendo recuperación gradual en la segunda mitad del año.
Una nueva oleada de inversiones en IA podría aportar impulso limitado pero significativo, aunque la persistencia inflacionaria seguirá siendo un dolor de cabeza. Con inflación manteniéndose alrededor del 3% sin señales claras de deflación, y presiones alcistas en materias primas vinculadas a tensiones comerciales, la inflación probablemente se mantendrá elevada al menos hasta mediados de 2026.
Acciones: el superciclo de IA impulsa divergencia extrema
JPMorgan mantiene perspectiva alcista tanto en mercados desarrollados como emergentes para 2026, proyectando incrementos de dos dígitos. Este optimismo se sustenta en crecimiento de ganancias sólido, caída de tasas de interés, menor viento en contra político y el auge ininterrumpido de la inteligencia artificial.
Estados Unidos: concentración en máximos históricos
En el S&P 500, se espera crecimiento de ganancias entre 13%-15% durante al menos los próximos dos años, impulsado directamente por el superciclo de IA. Sin embargo, la dinámica será “el ganador se lleva todo”: mayor concentración, saturación de activos convencionales y probabilidad creciente de volatilidad extrema incluso con fundamentales estables.
Eurozona: recuperación crediticia y estímulos fiscales
La mejora en condiciones crediticias y la implementación gradual de estímulos fiscales podrían revitalizar la actividad económica de la eurozona en 2026. Se anticipa crecimiento de ganancias superior al 13%, beneficiándose de mayor apalancamiento operativo, disminución de obstáculos arancelarios, bases comparativas favorables y financiación más accesible.
Japón: reformas corporativas bajo “Sanaenomics”
La política impulsada por la primera ministra Sanae Takaichi promete fortalecer el mercado bursátil japonés. Las empresas podrían enfocarse en liberar exceso de efectivo, financiando inversiones de capital, incrementos salariales y retornos accionarios más generosos. Esta reactivación del gasto podría revitalizar el consumo de clase media.
Mercados emergentes: condiciones fundamentales sólidas
Con tasas locales descendentes, aceleración en crecimiento de ganancias, valoraciones atractivas y gobernanza corporativa en mejora, los mercados emergentes tienen base robusta. China podría mostrar recuperación en el sector privado; Corea del Sur se beneficia de reformas corporativas y liderazgo en IA; América Latina podría experimentar repunte notable impulsado por políticas monetarias agresivas.
Tasas de interés: divergencia monetaria marca el ritmo
JPMorgan asume que en 2026 el crecimiento económico en mercados desarrollados alcanzará o superará su nivel potencial, mientras inflación retrocede aunque persiste. Esta combinación acentúa divergencias en política monetaria.
Se espera que la Reserva Federal recorte tasas en 50 puntos básicos adicionales, mientras el Banco de Japón podría elevarlas en 50 puntos básicos. Otros bancos centrales desarrollados probablemente mantendrán cautela o finalizarán ciclos de relajación en la primera mitad del año.
Para el cuarto trimestre 2026, se proyecta:
Jay Barry, responsable de estrategia global en tasas, anticipa que rendimientos estadounidenses permanecerán en rango los próximos meses, rebotando moderadamente tras pausa de la Fed en primavera. Fuera de Estados Unidos, bonos alemanes y británicos mantendrán rangos 2025, debilitándose pasivamente hacia mediados de año conforme suban rendimientos estadounidenses.
En Asia, JPMorgan mantiene postura bajista en bonos japoneses, esperando tendencia de aplanamiento a la baja, sin evidencia clara de reversión alcista inminente.
Divisas: dólar bajo presión pero con límites
JPMorgan proyecta perspectiva generalmente bajista para el dólar en 2026, aunque con menor alcance que en 2025. La preocupación persistente de la Fed por debilidad laboral y entorno favorable para monedas de alto rendimiento presionarán la divisa estadounidense, pero sólido crecimiento estadounidense e inflación persistente limitan su caída.
Para el euro, perspectiva es moderadamente alcista, beneficiándose de perspectivas de crecimiento en eurozona y expansión fiscal alemana. Sin embargo, a menos que datos estadounidenses se debiliten significativamente, apreciación del euro frente al dólar será menor que en 2025.
Respecto a la libra esterlina, resiliencia del crecimiento interno, mejora en expectativas globales y entorno favorable para carry trade ofrecen oportunidades de “comprar en caídas”. JPMorgan prefiere estrategia táctica sobre postura alcista de largo plazo, estimando fortaleza probable en primera mitad del año, mientras que en segunda mitad preocupaciones fiscales podrían retomar protagonismo.
En Japón, el rápido avance del dólar frente al yen se ha estancado, pero yen seguirá debilitándose ligeramente en 2025. De cara a 2026, conforme ciclos de relajación del G10 lleguen a su fin, será más difícil frenar depreciación mediante aumentos de tasas e intervenciones. Si presupuesto fiscal 2026 confirma postura expansiva del gobierno Takaichi, preocupaciones sobre sostenibilidad fiscal amplificarán presión bajista sobre yen.
Materias primas: desequilibrio oferta-demanda define precios
Petróleo: superávit proyectado pero con ajustes probables
La demanda global de petróleo se espera expanda 900.000 barriles/día en 2026 y 1,2 millones barriles/día en 2027. Sin embargo, incremento de oferta triplicará el de demanda en 2026, desacelerándose a un tercio en 2027, teóricamente generando superávit notable.
No obstante, estos desequilibrios probablemente no se reflejarán completamente, gracias a ajustes tanto en oferta como demanda. JPMorgan anticipa reequilibrio mediante aumento de demanda (impulsado por caída de precios) y combinación de recortes de producción voluntarios e involuntarios.
Proyección: precio Brent de 58 dólares en 2026 y 57 dólares en 2027, siendo consciente que estabilizar precios a este nivel requerirá esfuerzo considerable.
Gas natural: presión a la baja por nuevas capacidades
Aumento en oferta de gas natural licuado sostendrá caída de precios globales. Con nuevos proyectos entrando en funcionamiento, se espera precios a medio y largo plazo desciendan gradualmente desde niveles actuales.
Proyecciones para TTF (referencia europea):
Esto representa 3-4 euros/MWh por debajo de precios a plazo actuales.
Metales preciosos: oro rumbo a máximos históricos
JPMorgan mantiene postura alcista en oro, sustentada por compras crecientes de bancos centrales y fuerte demanda de inversión. Se espera precio del oro alcance 5.000 dólares/onza en cuarto trimestre 2026, con promedio anual de 4.753 dólares/onza.
Para plata, se proyecta 58 dólares/onza en cuarto trimestre con promedio anual de 56 dólares/onza. Platino podría mantener fortaleza relativa en 2026 hasta que avance reequilibrio de oferta.
Productos agrícolas: volatilidad implícita elevada, riesgos crecientes
Aunque próximas temporadas de siembra no muestran signos inminentes de escasez (excepto ganadería y cacao), relación existencias-consumo global para 2026/27 y 2027/28 permanece cerca de mínimos plurianuales.
Disminución de base de existencias, impulsada por bajos márgenes de productores, hace precios más sensibles a perturbaciones en oferta y amplifica volatilidad. Este es un factor crítico que merece monitoreo constante en carteras con exposición agrícola.
Conclusión: navegando la nueva normalidad
El mercado global 2026 será definido por esta “nueva normalidad” donde resiliencia y riesgo coexisten permanentemente. Los inversores deben reevaluar ritmo, estructura y tolerancia al riesgo en entorno de alta incertidumbre. La diferenciación será clave: habrá ganadores espectaculares en IA, pero también perdedores significativos en sectores tradicionales. En el mercado global, la diversificación y el timing serán tan críticos como nunca antes.