Trump ha lanzado recientemente una serie de medidas de política económica cuya cadena de reacciones merece atención.
En el ámbito crediticio, ha pedido establecer un límite máximo del 10% en las tasas de interés de las tarjetas de crédito, lo que afecta directamente el costo del crédito al consumo. En el mercado inmobiliario, planea prohibir a partir de enero de 2026 que los grandes inversores institucionales compren viviendas unifamiliares, intentando reducir los precios de la vivienda limitando la demanda institucional. Además, ha ordenado a Fannie Mae y Freddie Mac comprar 2000 mil millones de dólares en bonos hipotecarios, para reducir las tasas de interés hipotecarias mediante la ampliación de la demanda de bonos — las instituciones relevantes han confirmado la ejecución de esta orden.
Más radical es la orientación de la política monetaria. Ha pedido que el próximo presidente de la Reserva Federal reduzca la tasa de fondos federales a 1% o incluso menos en 2026, lo que ya se ha convertido en un factor clave en la selección del candidato a presidente de la Fed y actualmente está en marcha. Además, hay un plan de reparto de dividendos arancelarios, que pretende entregar 2000 dólares a cada ciudadano, aunque la Casa Blanca ha admitido que los ingresos por aranceles podrían no ser suficientes para financiar directamente este gasto, considerando alternativas como exenciones fiscales.
En cuanto a energía, afirma que el precio de la gasolina puede bajar a 2 dólares por galón. La lógica detrás de estas políticas es estimular el consumo, reducir la presión de la deuda y liberar poder adquisitivo, aunque aún hay que observar la efectividad de su implementación y la reacción del mercado.
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Trump ha lanzado recientemente una serie de medidas de política económica cuya cadena de reacciones merece atención.
En el ámbito crediticio, ha pedido establecer un límite máximo del 10% en las tasas de interés de las tarjetas de crédito, lo que afecta directamente el costo del crédito al consumo. En el mercado inmobiliario, planea prohibir a partir de enero de 2026 que los grandes inversores institucionales compren viviendas unifamiliares, intentando reducir los precios de la vivienda limitando la demanda institucional. Además, ha ordenado a Fannie Mae y Freddie Mac comprar 2000 mil millones de dólares en bonos hipotecarios, para reducir las tasas de interés hipotecarias mediante la ampliación de la demanda de bonos — las instituciones relevantes han confirmado la ejecución de esta orden.
Más radical es la orientación de la política monetaria. Ha pedido que el próximo presidente de la Reserva Federal reduzca la tasa de fondos federales a 1% o incluso menos en 2026, lo que ya se ha convertido en un factor clave en la selección del candidato a presidente de la Fed y actualmente está en marcha. Además, hay un plan de reparto de dividendos arancelarios, que pretende entregar 2000 dólares a cada ciudadano, aunque la Casa Blanca ha admitido que los ingresos por aranceles podrían no ser suficientes para financiar directamente este gasto, considerando alternativas como exenciones fiscales.
En cuanto a energía, afirma que el precio de la gasolina puede bajar a 2 dólares por galón. La lógica detrás de estas políticas es estimular el consumo, reducir la presión de la deuda y liberar poder adquisitivo, aunque aún hay que observar la efectividad de su implementación y la reacción del mercado.