No stablecoins en RWA (activos del mundo real) superan los 20.000 millones de dólares, alcanzando un máximo histórico. Detrás de esta cifra no solo hay una ruptura en la escala del mercado, sino también un reflejo del punto de inflexión en el que los activos tradicionales en blockchain pasan de ser una experimentación minoritaria a una tendencia dominante. Especialmente, el rendimiento destacado del mercado de bonos del Estado tokenizados, junto con la participación profunda de instituciones como BlackRock y Bank of New York Mellon, están validando una nueva tendencia: los RWA están convirtiéndose en el principal canal para que los fondos institucionales ingresen en el mundo en cadena.
La estructura real del mercado de RWA
Según los datos más recientes, en los 20.000 millones de dólares de valor de mercado de RWA, el mercado de bonos del Estado estadounidense tokenizados supera los 8.870 millones de dólares, representando casi el 45%. Esta proporción no sorprende, pero sí explica mucho. En comparación con la volatilidad de los activos nativos de criptomonedas, la tokenización de bonos ofrece rendimientos estables y respaldo gubernamental, exactamente lo que más necesitan los inversores institucionales.
El fondo BUILD de BlackRock ha alcanzado un valor de 1.730 millones de dólares. Como producto insignia de un gigante de gestión de activos tradicional en la cadena, su ritmo de crecimiento en sí mismo es una señal: las instituciones no solo están probando los RWA, sino que también están aumentando su inversión.
Señales de aceleración en la participación institucional
Desde las dinámicas relacionadas, esta participación ya ha profundizado desde el nivel de productos hasta la infraestructura básica. El reciente lanzamiento del servicio de depósitos tokenizados por Bank of New York Mellon permite a los clientes institucionales convertir efectivo directamente en tokens digitales en blockchain privada, con socios clave como Ripple, Circle, Securitize, entre otros. ¿Qué significa esto? Significa que la liquidación 24/7 y las transacciones en tiempo real ya no son una patente exclusiva de las criptomonedas, sino que se convierten en una demanda estándar para la actualización de las finanzas tradicionales.
La importancia de este cambio radica en que rompe la separación entre las finanzas tradicionales y el mundo en cadena, permitiendo que las instituciones no transfieran fondos al mundo cripto, sino que digitalicen directamente dentro de un marco que conocen bien.
La verdadera visión del espacio de mercado
Según predicciones del sector, se espera que el mercado de RWA supere los 1,2 billones de dólares para 2026. Actualmente, solo son 200.000 millones, lo que indica que el mercado todavía está en una etapa muy temprana. Pero aquí hay una diferencia clave: el crecimiento del mercado cripto en el pasado dependía principalmente del entusiasmo minorista y la entrada de nuevos fondos, mientras que el crecimiento de los RWA está impulsado por los propios activos tradicionales. Los activos reales como bonos gubernamentales, bienes raíces y arte alcanzan cifras de millones de billones, y el techo de crecimiento de los RWA no es la popularidad del mercado, sino la velocidad a la que los activos tradicionales se tokenizan en cadena.
Resumen
El avance de los 20.000 millones de dólares no representa una burbuja inflada, sino la confirmación de una demanda real: las instituciones necesitan métodos de liquidación más eficientes y los activos tradicionales requieren mejor liquidez. La participación de BlackRock y Bank of New York Mellon en los bonos del Estado tokenizados, que representan casi la mitad del valor de mercado, demuestra que esta demanda primero se ha validado en las categorías de activos más conservadoras. Desde BlackRock hasta Bank of New York Mellon, todos apuntan en la misma dirección: los RWA están pasando de ser un mercado fronterizo en cripto a convertirse en una infraestructura financiera mainstream. Lo que sigue a observar es cuánto de esos 20.000 millones en realidad proviene de fondos institucionales y si la velocidad de tokenización puede seguir el ritmo de las demandas de las instituciones financieras tradicionales.
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Hito de 20 mil millones de dólares: el mercado RWA entra en la era institucional
No stablecoins en RWA (activos del mundo real) superan los 20.000 millones de dólares, alcanzando un máximo histórico. Detrás de esta cifra no solo hay una ruptura en la escala del mercado, sino también un reflejo del punto de inflexión en el que los activos tradicionales en blockchain pasan de ser una experimentación minoritaria a una tendencia dominante. Especialmente, el rendimiento destacado del mercado de bonos del Estado tokenizados, junto con la participación profunda de instituciones como BlackRock y Bank of New York Mellon, están validando una nueva tendencia: los RWA están convirtiéndose en el principal canal para que los fondos institucionales ingresen en el mundo en cadena.
La estructura real del mercado de RWA
Según los datos más recientes, en los 20.000 millones de dólares de valor de mercado de RWA, el mercado de bonos del Estado estadounidense tokenizados supera los 8.870 millones de dólares, representando casi el 45%. Esta proporción no sorprende, pero sí explica mucho. En comparación con la volatilidad de los activos nativos de criptomonedas, la tokenización de bonos ofrece rendimientos estables y respaldo gubernamental, exactamente lo que más necesitan los inversores institucionales.
El fondo BUILD de BlackRock ha alcanzado un valor de 1.730 millones de dólares. Como producto insignia de un gigante de gestión de activos tradicional en la cadena, su ritmo de crecimiento en sí mismo es una señal: las instituciones no solo están probando los RWA, sino que también están aumentando su inversión.
Señales de aceleración en la participación institucional
Desde las dinámicas relacionadas, esta participación ya ha profundizado desde el nivel de productos hasta la infraestructura básica. El reciente lanzamiento del servicio de depósitos tokenizados por Bank of New York Mellon permite a los clientes institucionales convertir efectivo directamente en tokens digitales en blockchain privada, con socios clave como Ripple, Circle, Securitize, entre otros. ¿Qué significa esto? Significa que la liquidación 24/7 y las transacciones en tiempo real ya no son una patente exclusiva de las criptomonedas, sino que se convierten en una demanda estándar para la actualización de las finanzas tradicionales.
La importancia de este cambio radica en que rompe la separación entre las finanzas tradicionales y el mundo en cadena, permitiendo que las instituciones no transfieran fondos al mundo cripto, sino que digitalicen directamente dentro de un marco que conocen bien.
La verdadera visión del espacio de mercado
Según predicciones del sector, se espera que el mercado de RWA supere los 1,2 billones de dólares para 2026. Actualmente, solo son 200.000 millones, lo que indica que el mercado todavía está en una etapa muy temprana. Pero aquí hay una diferencia clave: el crecimiento del mercado cripto en el pasado dependía principalmente del entusiasmo minorista y la entrada de nuevos fondos, mientras que el crecimiento de los RWA está impulsado por los propios activos tradicionales. Los activos reales como bonos gubernamentales, bienes raíces y arte alcanzan cifras de millones de billones, y el techo de crecimiento de los RWA no es la popularidad del mercado, sino la velocidad a la que los activos tradicionales se tokenizan en cadena.
Resumen
El avance de los 20.000 millones de dólares no representa una burbuja inflada, sino la confirmación de una demanda real: las instituciones necesitan métodos de liquidación más eficientes y los activos tradicionales requieren mejor liquidez. La participación de BlackRock y Bank of New York Mellon en los bonos del Estado tokenizados, que representan casi la mitad del valor de mercado, demuestra que esta demanda primero se ha validado en las categorías de activos más conservadoras. Desde BlackRock hasta Bank of New York Mellon, todos apuntan en la misma dirección: los RWA están pasando de ser un mercado fronterizo en cripto a convertirse en una infraestructura financiera mainstream. Lo que sigue a observar es cuánto de esos 20.000 millones en realidad proviene de fondos institucionales y si la velocidad de tokenización puede seguir el ritmo de las demandas de las instituciones financieras tradicionales.