Lo que muchos están pasando por alto es esto: hemos alterado fundamentalmente el contrato social que ha existido desde la era agrícola.
Esto no es un pequeño cambio de dirección. Hablamos de una recalibración completa de cómo debemos pensar sobre economía, sistemas de valor y nuestro papel dentro de ellos. Todo necesita ser actualizado.
¿Los viejos marcos? Ya no encajan. La forma en que conceptualizamos la participación económica, la distribución de recursos, la soberanía financiera—todo ello requiere un replanteamiento. No estamos simplemente ajustando la máquina; la estamos rediseñando desde cero.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
13 me gusta
Recompensa
13
4
Republicar
Compartir
Comentar
0/400
PoetryOnChain
· 01-10 22:52
Ngl, esta frase suena muy grandilocuente, pero ¿cómo exactamente cambiarla? Es demasiado abstracto.
Ver originalesResponder0
MevTears
· 01-10 22:46
ngl Este tipo dice algunas cosas, pero la verdadera dificultad es que las viejas fuerzas en realidad no quieren ser rediseñadas.
Ver originalesResponder0
ColdWalletGuardian
· 01-10 22:46
Querido, la era agrícola ya debería haber terminado
Ver originalesResponder0
retroactive_airdrop
· 01-10 22:32
ngl La mentalidad de la era agrícola realmente debería cambiar, pero el verdadero problema es que la mayoría de las personas simplemente no están preparadas para aceptar las nuevas reglas del juego
Lo que muchos están pasando por alto es esto: hemos alterado fundamentalmente el contrato social que ha existido desde la era agrícola.
Esto no es un pequeño cambio de dirección. Hablamos de una recalibración completa de cómo debemos pensar sobre economía, sistemas de valor y nuestro papel dentro de ellos. Todo necesita ser actualizado.
¿Los viejos marcos? Ya no encajan. La forma en que conceptualizamos la participación económica, la distribución de recursos, la soberanía financiera—todo ello requiere un replanteamiento. No estamos simplemente ajustando la máquina; la estamos rediseñando desde cero.