Cuando ya no me preocupo excesivamente por los números en la pantalla, cuando dejo de preocuparme por lo que alguien dice a sus espaldas, cuando dejo de comparar, de envidiar y de arrepentirme, cuando dejo de preocuparme por las palabras de personas que no son importantes, todo se convierte en una elección en lugar de una obligación. Solo entonces el mundo aparece realmente ante mis ojos. Que todos no tengan ansiedad, y se quieran más a sí mismos.
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Cuando ya no me preocupo excesivamente por los números en la pantalla, cuando dejo de preocuparme por lo que alguien dice a sus espaldas, cuando dejo de comparar, de envidiar y de arrepentirme, cuando dejo de preocuparme por las palabras de personas que no son importantes, todo se convierte en una elección en lugar de una obligación. Solo entonces el mundo aparece realmente ante mis ojos. Que todos no tengan ansiedad, y se quieran más a sí mismos.