Tras estos años metido en Web3 y finanzas, ya superé hace tiempo esa fase donde te emocionas con cualquier concepto nuevo. ¿Los pozos en los que he caído? Suficientes para escribir una verdadera historia de lágrimas y sangre.
Perseguí criptomonedas que decían querer revolucionar las finanzas tradicionales, pero resultó que ni siquiera cumplían los umbrales de cumplimiento normativo. Con una sola palabra de los reguladores, todo se detenía sin margen de negociación. Probé proyectos que alardeaban de proteger la privacidad, pero sus registros de transacciones supuestamente confidenciales se filtraban completamente. Lo que más dolía era que, sin respaldo de cumplimiento normativo, no me atrevía a invertir dinero real. Perdí el capital, pero lo que más me duela es el tiempo y la energía desperdiciados.
Hasta hace un año, vi a Dusk en el feed de información de cierto proyecto. Para ser honesto, al principio solo quería probar, así que corrí su red de prueba. Sin esperarlo, mientras lo usaba, comencé a hacer staking de tokens y posteriormente participé en su negocio RWA tokenizado conforme a normativa, moviendo gradualmente mis activos ociosos al ecosistema.
Cuanto más tiempo pasaba usándolo, más comprendía una verdad simple: Web3 y las finanzas no necesitan enfrentarse a la regulación, ni pueden atraer audiencia solo con conceptos de privacidad. Cumplimiento normativo y privacidad, hay que andar con ambas piernas, ninguna es prescindible. Solo así es posible un verdadero despliegue y hay esperanza de sobrevivir a largo plazo.
¿Por qué me fijé en este proyecto? Para ser directo, siempre tuve un dolor de cabeza sin resolver: tengo algunos activos de capital privado y bonos acumulados, quería tokenizarlos e intercambiarlos, pero los trámites de la financiación tradicional eran engorrosos y caros de forma escandalosa. Necesitaba una solución que pudiera proteger la privacidad y cumplir los requisitos regulatorios simultáneamente. La experiencia real de este año, esos aprendizajes que fui adquiriendo paso a paso mediante la práctica, los comparto todos aquí sin una sola frase de discurso oficial, son mis verdaderas palabras.
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Tras estos años metido en Web3 y finanzas, ya superé hace tiempo esa fase donde te emocionas con cualquier concepto nuevo. ¿Los pozos en los que he caído? Suficientes para escribir una verdadera historia de lágrimas y sangre.
Perseguí criptomonedas que decían querer revolucionar las finanzas tradicionales, pero resultó que ni siquiera cumplían los umbrales de cumplimiento normativo. Con una sola palabra de los reguladores, todo se detenía sin margen de negociación. Probé proyectos que alardeaban de proteger la privacidad, pero sus registros de transacciones supuestamente confidenciales se filtraban completamente. Lo que más dolía era que, sin respaldo de cumplimiento normativo, no me atrevía a invertir dinero real. Perdí el capital, pero lo que más me duela es el tiempo y la energía desperdiciados.
Hasta hace un año, vi a Dusk en el feed de información de cierto proyecto. Para ser honesto, al principio solo quería probar, así que corrí su red de prueba. Sin esperarlo, mientras lo usaba, comencé a hacer staking de tokens y posteriormente participé en su negocio RWA tokenizado conforme a normativa, moviendo gradualmente mis activos ociosos al ecosistema.
Cuanto más tiempo pasaba usándolo, más comprendía una verdad simple: Web3 y las finanzas no necesitan enfrentarse a la regulación, ni pueden atraer audiencia solo con conceptos de privacidad. Cumplimiento normativo y privacidad, hay que andar con ambas piernas, ninguna es prescindible. Solo así es posible un verdadero despliegue y hay esperanza de sobrevivir a largo plazo.
¿Por qué me fijé en este proyecto? Para ser directo, siempre tuve un dolor de cabeza sin resolver: tengo algunos activos de capital privado y bonos acumulados, quería tokenizarlos e intercambiarlos, pero los trámites de la financiación tradicional eran engorrosos y caros de forma escandalosa. Necesitaba una solución que pudiera proteger la privacidad y cumplir los requisitos regulatorios simultáneamente. La experiencia real de este año, esos aprendizajes que fui adquiriendo paso a paso mediante la práctica, los comparto todos aquí sin una sola frase de discurso oficial, son mis verdaderas palabras.