Tras múltiples ciclos alcistas y bajistas, la ecología criptográfica valora cada vez más dos aspectos: la conformidad y la aplicación real. Y aquellos proyectos que logran consolidar estos dos puntos suelen durar más tiempo.
Tomemos como ejemplo un proyecto Layer1 establecido en 2018; en estos ocho años no ha hecho experimentos sin sentido, sino que se ha centrado en un objetivo claro: crear infraestructura financiera amigable con la regulación y la protección de la privacidad. Este enfoque en sí mismo es muy cuidadoso; a diferencia de otros Layer1 que intentan ser la "llave maestra", este proyecto desde el principio ha incorporado en su arquitectura fundamental los genes de la conformidad y la privacidad. Gracias a un diseño modular, puede satisfacer tanto las estrictas exigencias regulatorias de las instituciones como las necesidades de privacidad en las transacciones de los usuarios comunes. En definitiva, es un puente entre las finanzas tradicionales y el mundo cripto.
La integridad del ecosistema hace que la competitividad de este proyecto sea aún más evidente. Tras el lanzamiento de soluciones en la capa de aplicaciones, la barrera de entrada para los desarrolladores se ha reducido considerablemente; la plataforma RWA ha abierto un canal de conformidad para la tokenización de activos tradicionales, permitiendo que en el ecosistema se encuentren soluciones para la tokenización de valores, pagos conformes y servicios financieros descentralizados. Este diseño de ciclo cerrado en realidad responde a una pregunta: ¿qué puede hacer la cadena de bloques por la economía real?
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Tras múltiples ciclos alcistas y bajistas, la ecología criptográfica valora cada vez más dos aspectos: la conformidad y la aplicación real. Y aquellos proyectos que logran consolidar estos dos puntos suelen durar más tiempo.
Tomemos como ejemplo un proyecto Layer1 establecido en 2018; en estos ocho años no ha hecho experimentos sin sentido, sino que se ha centrado en un objetivo claro: crear infraestructura financiera amigable con la regulación y la protección de la privacidad. Este enfoque en sí mismo es muy cuidadoso; a diferencia de otros Layer1 que intentan ser la "llave maestra", este proyecto desde el principio ha incorporado en su arquitectura fundamental los genes de la conformidad y la privacidad. Gracias a un diseño modular, puede satisfacer tanto las estrictas exigencias regulatorias de las instituciones como las necesidades de privacidad en las transacciones de los usuarios comunes. En definitiva, es un puente entre las finanzas tradicionales y el mundo cripto.
La integridad del ecosistema hace que la competitividad de este proyecto sea aún más evidente. Tras el lanzamiento de soluciones en la capa de aplicaciones, la barrera de entrada para los desarrolladores se ha reducido considerablemente; la plataforma RWA ha abierto un canal de conformidad para la tokenización de activos tradicionales, permitiendo que en el ecosistema se encuentren soluciones para la tokenización de valores, pagos conformes y servicios financieros descentralizados. Este diseño de ciclo cerrado en realidad responde a una pregunta: ¿qué puede hacer la cadena de bloques por la economía real?