Las métricas de éxito de los protocolos están experimentando una transformación importante. Durante el último ciclo de mercado, medíamos los logros a través del volumen de transacciones y las tarifas del protocolo—métricas directas vinculadas a la actividad bruta. Pero la narrativa está cambiando. Entra en juego el nuevo estándar: soberanía monetaria. Esto replantea todo. ¿La idea clave? Los protocolos están capturando rendimientos que tradicionalmente fluían hacia sistemas financieros externos. Al mantener este valor económico dentro de su propio ecosistema, crean redes auto-reforzantes. Ya no se trata solo de la capacidad de procesamiento de transacciones; se trata de quién controla la capa monetaria y dónde se acumulan los retornos. Este cambio indica que los protocolos más exitosos no serán necesariamente los más activos—serán aquellos que internalicen y distribuyan el poder económico de vuelta a sus comunidades.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Las métricas de éxito de los protocolos están experimentando una transformación importante. Durante el último ciclo de mercado, medíamos los logros a través del volumen de transacciones y las tarifas del protocolo—métricas directas vinculadas a la actividad bruta. Pero la narrativa está cambiando. Entra en juego el nuevo estándar: soberanía monetaria. Esto replantea todo. ¿La idea clave? Los protocolos están capturando rendimientos que tradicionalmente fluían hacia sistemas financieros externos. Al mantener este valor económico dentro de su propio ecosistema, crean redes auto-reforzantes. Ya no se trata solo de la capacidad de procesamiento de transacciones; se trata de quién controla la capa monetaria y dónde se acumulan los retornos. Este cambio indica que los protocolos más exitosos no serán necesariamente los más activos—serán aquellos que internalicen y distribuyan el poder económico de vuelta a sus comunidades.