El robot Atlas de Hyundai se llevó el premio a Mejor Robot, pero esto es lo que realmente importaba: no se trataba de especificaciones o métricas de rendimiento. El reconocimiento llegó porque Atlas se movía como un humano, existía como uno también. Esa distinción profundizó más.
Esto marca el punto de inflexión. Los sistemas autónomos y la presencia humana ya no compiten por espacio; ahora realmente se superponen. La tecnología pasó de ser impresionante a tener un propósito. No se trata de lo que los robots pueden hacer en laboratorios controlados, sino de cómo se integran en espacios y flujos de trabajo humanos reales.
¿Ese cambio? Esa es la verdadera historia del evento.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
CES 2026 ya no perseguía la hype.
El robot Atlas de Hyundai se llevó el premio a Mejor Robot, pero esto es lo que realmente importaba: no se trataba de especificaciones o métricas de rendimiento. El reconocimiento llegó porque Atlas se movía como un humano, existía como uno también. Esa distinción profundizó más.
Esto marca el punto de inflexión. Los sistemas autónomos y la presencia humana ya no compiten por espacio; ahora realmente se superponen. La tecnología pasó de ser impresionante a tener un propósito. No se trata de lo que los robots pueden hacer en laboratorios controlados, sino de cómo se integran en espacios y flujos de trabajo humanos reales.
¿Ese cambio? Esa es la verdadera historia del evento.