Para que las stablecoins realmente lleguen a ser mainstream, 2026 será un punto de inflexión clave.
El preparativo para 2025 ya está claro. Por un lado, varios países están promulgando legislación relacionada en torno a marcos como la Ley de Geniuses, estableciendo gradualmente las líneas legales. Por otro lado, la mentalidad de las instituciones también está cambiando: gigantes de pagos como Visa y Stripe están reconstruyendo sus sistemas de pago, Circle y Tether están acelerando su integración con los sistemas financieros de diferentes países, Western Union y PayPal están desarrollando transacciones transnacionales entre particulares, y Coinbase y Robinhood están impulsando la demanda de gestión de activos financieros personales. Todas estas señales apuntan en la misma dirección: las stablecoins ya no son un producto de nicho.
Para 2026, esta tendencia se acelerará aún más. En primer lugar, la Ley de Claridad y el Proyecto Crypto de la SEC seguirán avanzando, y la regulación de las stablecoins será más clara. En segundo lugar, el entusiasmo de Wall Street por poner en cadena los RWA (activos del mundo real) solo aumentará, elevando directamente la demanda de liquidez en las transacciones de stablecoins. Lo más importante es que la combinación de tecnología AI y escenarios del mundo real generará nuevas demandas, como en los sectores de electricidad y energía, que necesitan una unidad básica de transacción programable para conectar la productividad y las relaciones de producción. Esa unidad es, precisamente, la stablecoin.
Desde la periferia hacia el mainstream, la historia de las stablecoins se está acelerando.
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Para que las stablecoins realmente lleguen a ser mainstream, 2026 será un punto de inflexión clave.
El preparativo para 2025 ya está claro. Por un lado, varios países están promulgando legislación relacionada en torno a marcos como la Ley de Geniuses, estableciendo gradualmente las líneas legales. Por otro lado, la mentalidad de las instituciones también está cambiando: gigantes de pagos como Visa y Stripe están reconstruyendo sus sistemas de pago, Circle y Tether están acelerando su integración con los sistemas financieros de diferentes países, Western Union y PayPal están desarrollando transacciones transnacionales entre particulares, y Coinbase y Robinhood están impulsando la demanda de gestión de activos financieros personales. Todas estas señales apuntan en la misma dirección: las stablecoins ya no son un producto de nicho.
Para 2026, esta tendencia se acelerará aún más. En primer lugar, la Ley de Claridad y el Proyecto Crypto de la SEC seguirán avanzando, y la regulación de las stablecoins será más clara. En segundo lugar, el entusiasmo de Wall Street por poner en cadena los RWA (activos del mundo real) solo aumentará, elevando directamente la demanda de liquidez en las transacciones de stablecoins. Lo más importante es que la combinación de tecnología AI y escenarios del mundo real generará nuevas demandas, como en los sectores de electricidad y energía, que necesitan una unidad básica de transacción programable para conectar la productividad y las relaciones de producción. Esa unidad es, precisamente, la stablecoin.
Desde la periferia hacia el mainstream, la historia de las stablecoins se está acelerando.