¿Alguna vez has notado cuánto energía gastamos en culpar y quejarnos? Honestamente, es una trampa. Todo ese desahogo no resuelve nada; simplemente te mantiene atrapado. La verdadera pregunta es: ¿en qué momento dejas de hacerte la víctima y comienzas a construir una resiliencia real? Porque cada queja que haces es energía que podrías estar usando para arreglar lo que está roto o para crecer a través de ello. No se trata de positividad tóxica o de ignorar problemas reales. Se trata de reconocer que tu respuesta importa mucho más que las circunstancias. La brecha entre donde estás y donde quieres estar, ¿se cierra hablando de obstáculos? No. Se cierra con personas que deciden que su energía es demasiado valiosa para desperdiciarla en cosas que no pueden cambiar.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
¿Alguna vez has notado cuánto energía gastamos en culpar y quejarnos? Honestamente, es una trampa. Todo ese desahogo no resuelve nada; simplemente te mantiene atrapado. La verdadera pregunta es: ¿en qué momento dejas de hacerte la víctima y comienzas a construir una resiliencia real? Porque cada queja que haces es energía que podrías estar usando para arreglar lo que está roto o para crecer a través de ello. No se trata de positividad tóxica o de ignorar problemas reales. Se trata de reconocer que tu respuesta importa mucho más que las circunstancias. La brecha entre donde estás y donde quieres estar, ¿se cierra hablando de obstáculos? No. Se cierra con personas que deciden que su energía es demasiado valiosa para desperdiciarla en cosas que no pueden cambiar.