Ayer desinstalé una plataforma de trading y, de un tirón, me hice un monedero completamente nuevo para empezar de cero. Al final, al mediodía me quedé dormido y, cuando desperté, me di cuenta de que me había perdido de lleno la subida en Huangguoshu—viendo en el grupo todas esas capturas de pantalla presumiendo ganancias, me quedé en shock.
Por la noche quería ir sobre seguro, así que me fijé en esa altcoin popular (ya sabes, el típico token que sigue la tendencia) y entré. Nada más abrir la posición, subió un poco y no me aguanté las ganas de vender. Luego, el precio se disparó y vi cómo se me escapaban varios miles de dólares de beneficio delante de mis narices. En ese momento de verdad me dieron ganas de darme dos bofetadas.
Pero, viéndolo en frío, al menos saqué algo de beneficio con esa operación. Lo más importante es que empiezo a pillar el ritmo; el mercado esta vez sí que se mueve diferente y toca ir ajustando la estrategia poco a poco. Cambiar de monedero es un fastidio, pero la seguridad es lo primero: al final, el capital es lo más importante.
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Ayer desinstalé una plataforma de trading y, de un tirón, me hice un monedero completamente nuevo para empezar de cero. Al final, al mediodía me quedé dormido y, cuando desperté, me di cuenta de que me había perdido de lleno la subida en Huangguoshu—viendo en el grupo todas esas capturas de pantalla presumiendo ganancias, me quedé en shock.
Por la noche quería ir sobre seguro, así que me fijé en esa altcoin popular (ya sabes, el típico token que sigue la tendencia) y entré. Nada más abrir la posición, subió un poco y no me aguanté las ganas de vender. Luego, el precio se disparó y vi cómo se me escapaban varios miles de dólares de beneficio delante de mis narices. En ese momento de verdad me dieron ganas de darme dos bofetadas.
Pero, viéndolo en frío, al menos saqué algo de beneficio con esa operación. Lo más importante es que empiezo a pillar el ritmo; el mercado esta vez sí que se mueve diferente y toca ir ajustando la estrategia poco a poco. Cambiar de monedero es un fastidio, pero la seguridad es lo primero: al final, el capital es lo más importante.