El 6 de diciembre de 2013, dos programadores, Billy Markus y Jackson Palmer, hicieron una broma: crear una criptomoneda de broma para ridiculizar el frenesí del mercado cripto de aquel entonces. ¿El resultado? Esa broma ahora tiene una capitalización de mercado de 22.000 millones de dólares y ocupa el noveno puesto en CoinMarketCap.
La biografía de las redes sociales del proyecto aún muestra aquella frase: "Elon Musk piensa que somos geniales."
Y, la verdad, lo es. Estos años, Musk no ha parado de hacerle publicidad; cada vez que tuitea, Dogecoin sube y baja como una montaña rusa. El mercado es una locura y la comunidad lo vive como una fiesta.
Pero si lo piensas bien, esta moneda no tiene ningún avance técnico relevante, ni un ecosistema de aplicaciones especialmente rico. ¿Por qué sigue existiendo?
Quizá la respuesta esté en ese meme del Shiba Inu sonriente. Ya hace tiempo que dejó de ser solo una memecoin: es parte de la cultura cripto en sí misma, recordando a todos que este mercado nunca ha sido solo de números; la emoción y el consenso colectivo también pueden sostenerlo todo.
De chiste a símbolo, Dogecoin ha demostrado en estos 12 años una cosa: a veces, si te lo tomas demasiado en serio, pierdes.
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DarkPoolWatcher
· 2025-12-10 11:00
La burbuja del mercado alcista que hace reír a carcajadas
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TokenToaster
· 2025-12-07 12:51
Las memecoins son las verdaderas criptomonedas.
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CrossChainMessenger
· 2025-12-07 12:45
La broma alcanza un nuevo nivel
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LostBetweenChains
· 2025-12-07 12:42
Sueño de volver al mercado alcista de hace trece años
Han pasado 12 años y ese Shiba Inu sigue ahí.
El 6 de diciembre de 2013, dos programadores, Billy Markus y Jackson Palmer, hicieron una broma: crear una criptomoneda de broma para ridiculizar el frenesí del mercado cripto de aquel entonces. ¿El resultado? Esa broma ahora tiene una capitalización de mercado de 22.000 millones de dólares y ocupa el noveno puesto en CoinMarketCap.
La biografía de las redes sociales del proyecto aún muestra aquella frase: "Elon Musk piensa que somos geniales."
Y, la verdad, lo es. Estos años, Musk no ha parado de hacerle publicidad; cada vez que tuitea, Dogecoin sube y baja como una montaña rusa. El mercado es una locura y la comunidad lo vive como una fiesta.
Pero si lo piensas bien, esta moneda no tiene ningún avance técnico relevante, ni un ecosistema de aplicaciones especialmente rico. ¿Por qué sigue existiendo?
Quizá la respuesta esté en ese meme del Shiba Inu sonriente. Ya hace tiempo que dejó de ser solo una memecoin: es parte de la cultura cripto en sí misma, recordando a todos que este mercado nunca ha sido solo de números; la emoción y el consenso colectivo también pueden sostenerlo todo.
De chiste a símbolo, Dogecoin ha demostrado en estos 12 años una cosa: a veces, si te lo tomas demasiado en serio, pierdes.