Algunos dicen que lo más valioso de la bolsa A no son las empresas que cotizan, sino esos minoristas que año tras año compran en mínimos.
Los datos no mienten: el año pasado, ciertas instituciones se llevaron 850.000 millones, las ampliaciones privadas absorbieron 744.100 millones y las OPIs recaudaron otros 66.800 millones: los tres datos son máximos de los últimos tres años. Hablan de prosperidad común, pero en la práctica es una carnicería de precisión.
Lo más irónico es el juego de las valoraciones. Moore Threads lleva años perdiendo miles de millones y sale a bolsa con una capitalización de 300.000 millones. Cambricon apenas ha salido de pérdidas con unos ingresos de varios miles de millones y ya alcanza una valoración de 600.000 millones. ¿Y Microsoft cuando salió a bolsa en 1986? Solo 500 millones de dólares de capitalización, con un PER de apenas 3 veces. ¿Y ahora? Basta con poner la etiqueta de "hard tech" para que la gente se pelee por PER de cientos o miles. ¿Quién puede resistirse a esta tentación? Total, trabajar toda una vida en una empresa no es tan rentable como salir a bolsa y vender acciones.
Alguien recogió el testigo de PetroChina a 48 yuanes, alguien persiguió a China Shipbuilding a 300, LeEco a 200, All-in Education a 500... Cada generación tiene sus propias trampas. Los pequeños inversores son como el césped: se siega una tanda y enseguida crece la siguiente, como una máquina de movimiento perpetuo.
¿Lo has entendido? Los mitos de hacerse rico en el mercado secundario, descontando los dividendos, en realidad salen de las pérdidas de los minoristas. La inversión en valor no es ningún cuento de autoayuda, es la única salida para la gente corriente que quiere romper el ciclo. Cuanto antes despiertes, mejor; si lo dejas para tarde, ni las sobras te quedarán.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
13 me gusta
Recompensa
13
5
Republicar
Compartir
Comentar
0/400
orphaned_block
· 2025-12-07 18:21
El ajo siempre está en un ciclo de reencarnación
Ver originalesResponder0
DAOTruant
· 2025-12-07 11:37
Historia incompleta de la evolución de los novatos
Ver originalesResponder0
BearMarketBuilder
· 2025-12-07 10:51
En lugar de quedarse de brazos cruzados, mejor apostar a la baja.
Ver originalesResponder0
WenMoon
· 2025-12-07 10:35
Cortar el cebollino tiene su estrategia
Ver originalesResponder0
NFTRegretter
· 2025-12-07 10:28
La historia de pequeños inversores vendiendo en pérdidas
Algunos dicen que lo más valioso de la bolsa A no son las empresas que cotizan, sino esos minoristas que año tras año compran en mínimos.
Los datos no mienten: el año pasado, ciertas instituciones se llevaron 850.000 millones, las ampliaciones privadas absorbieron 744.100 millones y las OPIs recaudaron otros 66.800 millones: los tres datos son máximos de los últimos tres años. Hablan de prosperidad común, pero en la práctica es una carnicería de precisión.
Lo más irónico es el juego de las valoraciones. Moore Threads lleva años perdiendo miles de millones y sale a bolsa con una capitalización de 300.000 millones. Cambricon apenas ha salido de pérdidas con unos ingresos de varios miles de millones y ya alcanza una valoración de 600.000 millones. ¿Y Microsoft cuando salió a bolsa en 1986? Solo 500 millones de dólares de capitalización, con un PER de apenas 3 veces. ¿Y ahora? Basta con poner la etiqueta de "hard tech" para que la gente se pelee por PER de cientos o miles. ¿Quién puede resistirse a esta tentación? Total, trabajar toda una vida en una empresa no es tan rentable como salir a bolsa y vender acciones.
Alguien recogió el testigo de PetroChina a 48 yuanes, alguien persiguió a China Shipbuilding a 300, LeEco a 200, All-in Education a 500... Cada generación tiene sus propias trampas. Los pequeños inversores son como el césped: se siega una tanda y enseguida crece la siguiente, como una máquina de movimiento perpetuo.
¿Lo has entendido? Los mitos de hacerse rico en el mercado secundario, descontando los dividendos, en realidad salen de las pérdidas de los minoristas. La inversión en valor no es ningún cuento de autoayuda, es la única salida para la gente corriente que quiere romper el ciclo. Cuanto antes despiertes, mejor; si lo dejas para tarde, ni las sobras te quedarán.