Un nuevo informe de investigación en forma de working paper, financiado por el Banco Central Europeo (BCE), está enfrentando numerosas críticas por parte de expertos legales en relación con el enfoque para medir el grado de descentralización del sector cripto.
El informe sostiene que los principales protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi) en realidad tienen un nivel de concentración de poder más alto de lo esperado. Sin embargo, según el abogado Bill Hughes de Consensys, esta conclusión se basa en datos incompletos y establece un estándar legal prácticamente inalcanzable para toda la industria.
El Sr. Hughes señala que la investigación carece de un estándar objetivo para evaluar el grado de descentralización: se presentan cifras, pero la interpretación subjetiva del autor sobre la posición de cada protocolo en la “escala” de concentración - descentralización.
La investigación se centra en analizar la estructura de gobernanza de protocolos DeFi destacados como Aave, MakerDAO, Ampleforth y Uniswap.
Los resultados indican que el poder de voto real tiende a estar altamente concentrado, a pesar de que los tokens de gobernanza están distribuidos en múltiples direcciones de billetera. En concreto:
Según el equipo de investigación, esta estructura crea un sistema opaco, donde un pequeño número de entidades—frecuentemente con conexiones directas a los protocolos—tienen la capacidad de concentrar poder.
El Sr. Hughes critica fuertemente la interpretación subjetiva de los datos del informe. Sostiene que la investigación no presenta un estándar objetivo, sino que solo refleja la perspectiva personal del grupo de autores.
Cabe destacar que el informe define “verdadera descentralización” como software que opera completamente de forma automática y que es prácticamente inmutable. Según el Sr. Hughes, este estándar no es cumplido por ningún proyecto actual, lo que accidentalmente reduce considerablemente el alcance que los reguladores podrían considerar fuera de su control.
Además, la investigación también ha sido cuestionada en cuanto a la confiabilidad de los datos. El conjunto de datos fue recopilado manualmente de fuentes públicas y de forma anónima, lo que conduce a varios “puntos ciegos” significativos.
El Sr. Hughes comenta que el propio grupo de autores reconoce la posibilidad de omisiones o sesgos en los datos, lo que muestra el riesgo de “datos de entrada deficientes que conducen a resultados de salida deficientes”.
En general, el informe ha suscitado un gran debate en la comunidad sobre cómo definir y medir la descentralización—un factor clave pero que aún carece de un estándar uniforme en la industria de los activos digitales.